ISRAEL EN EL PERIODO ENTRE LAS DOS GUERRAS MUNDIALES Y EL HOLOCAUSTO II PARTE

David Odalric de Caixal i Mata: Historiador Militar, experto en Geoestrategia Internacional y Terrorismo Yihadista. Director del Área de Seguridad y Defensa de INISEG (Instituto Internacional de Estudios en Seguridad Nacional). Director del Observatorio contra la Amenaza Terrorista y la Radicalización Yihadista (OCATRY). Asesor en Seguridad y Defensa en HERTA SECURITY. Membership research projects in support of Veterans of the Armed Forces of the United Kindom. Membership in support of the AUSA (Association of the United States Army) Miembro asesor de la Sección de Derecho Militar y Seguridad del ICAM (Ilustre Colegio de Abogados de Madrid). Membership in support of the Friends of the Israel Defense Forces. Miembro del Consejo Asesor del Likud-Serbia (Israel).  Miembro de Honor de la Academia Europea de las Ciencias, Artes y Humanidades. 

Segunda Guerra Mundial

El punto 4 del mandato de la sociedad de Naciones otorgaba poderes a la organización Sionista para cooperar con la administración, esto se hizo efectivo en 1929 creándose la Agencia Judía, la agencia se organizó como un estado, la presidencia (cargo honorífico) quedó en manos de Chaim Weizmann y el poder ejecutivo recayó en David Ben Gurion. El poder de esta agencia enfureció aún más a los árabes, por toda vez que a ellos se les negaba el derecho de una entidad igual, nuevos disturbios y protestas aún más violentos siguieron. En 1933 con la llegada al poder de los nazis, la inmigración aumentó y unos 150.000 asquenazíes llegaron a palestina entre ese año y 1935, para esa fecha el 25% de la población ya era judía. El estado de guerra civil no declarado era evidente, huelgas, disturbios generales, voladuras de oleoductos, asesinatos selectivos y en masa eran pan de cada día en el territorio de Palestina, con un pequeño periodo de relativa calma durante 1936, esta terminó en 1939 con un saldo de 5.000 árabes, 400 judíos y 200 británicos muertos. En 1939 Gran Bretaña publicaba el libro blanco, en el cual descartaba la solución de los dos estados, preveía la terminación del mandato para 1949, con la independencia para palestina con un gobierno conjunto de árabes y judíos, y limitaba el número de inmigrantes a 75.000 en cinco años, esta medida no podía llegar en peor momento, cuando se iniciaba el exterminio de judíos en Alemania. Así terminada la década de los 30 a pesar de lo convulsionada, otros 100.000 colonos judíos se instalaron en palestina, la población judía ascendía a 445.000, de un total de 1.500.000. El nazismo no tenía solo matices racistas, pues con la invasión a Polonia, el 1 de septiembre de 1939, el Führer del III Reich demostró que sus ideas racistas tenían también intenciones expansionistas. Dos días después a esta invasión, los británicos entraron en la guerra para tratar de frenar el avance nazi y con esto el mundo se dividió en dos: los que estaban con Hitler y los que estaban contra él. Para los judíos de Palestina la situación no era sencilla. Por un lado estaba Adolfo Hitler con su profundo antisemitismo y por el otro, estaban los británicos que negaban a los refugiados judíos europeos la entrada a Palestina, y con esto les impedían salvar sus vidas. Es cierto, había que ayudar en todo lo necesario para impedir que Hitler siguiera implementando sus acciones antisemitas, aunque esto significara colaborar con aquellos que no estaban siendo piadosos ante las muertes judías. Sin duda, una situación complicada para los judíos de Palestina, pero David Ben Gurión no pudo decirlo mejor: “Ayudaremos a los británicos en la guerra como si no hubiera libro blanco y lucharemos contra el libro blanco como si no hubiera Guerra.”

El incremento del antisemitismo en Alemania y Rumanía hizo que un gran número de judíos se marchara de Europa, teniendo a Palestina como única opción debido a las restricciones migratorias de los Estados Unidos. En 1936, la población judía se había incrementado hasta los 370.483 sobre una población total de 1.336.518.​ La reacción árabe contra lo que ellos consideraban una transformación desagradable del país fue la Revuelta Árabe, que empezó el 15 de abril de 1936 con el asesinato de un judío cerca de Nablús. La escala de la revuelta dio lugar a un despliegue importante de fuerzas británicas, así como a la simpatía oficial de estas hacia la Haganá, la fuerza defensiva de la Agencia Judía. La Comisión Real Palestina, bajo mando de Lord Peel[1], fue encomendada con la labor de investigar las causas subyacentes de los disturbios y de recomendar una solución para lidiar con las quejas legítimas de árabes y judíos. Su máximo exponente, el profesor Reginald Coupland[2] de la Universidad de Oxford, llegó a la conclusión de que existían en Palestina dos culturas claramente diferenciadas: una árabe de origen asiático y una judía de origen europeo. Considerando que dos culturas tan contrastadas no llegarían a convivir en un solo Estado, Coupland propuso como única solución la partición en dos Estados distintos. Coupland consiguió convencer a sus colegas de la Comisión e incluso a Weizmann, quien se convirtió en un defensor de la partición. Aun así, no todos los sionistas estaban a favor de la partición y los árabes se oponían frontalmente a ella.Hacia finales de 1937 los británicos empezaron a abandonar su apoyo a la idea del hogar judío y a la partición del Mandato, puesto que buscaban asegurarse la simpatía árabe en la situación prebélica que preludiaba la Segunda Guerra Mundial. Una nueva declaración, conocida como Libro Blanco, fue patrocinada por Malcolm MacDonald, ministro británico de Colonias, lo que supuso un giro completo de la política británica en Palestina y el fin del compromiso con los judíos iniciado dos décadas antes mediante la Declaración Balfour. El Libro Blanco fue publicado semanas antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial y establecía que en el plazo de diez años Palestina se convertiría en un solo Estado independiente gobernado en común por árabes y judíos. Según el nuevo plan, la inmigración judía se limitaría a 75.000 personas en los siguientes cinco años y con el previo consentimiento árabe (lo que en la práctica suponía el cierre a la inmigración legal en vísperas del inicio de la guerra), de modo que los judíos mantendrían siempre un estatus minoritario debido a su menor peso demográfico.​A pesar que muchos árabes se dieron cuenta de que la nueva declaración favorecía en gran medida sus aspiraciones, el gobierno egipcio y algunos de los principales líderes palestinos como el clérigo exiliado Amin al-Husayni la rechazaron por considerarla insuficiente. La alianza del líder palestino con el Tercer Reich, que incluyó el reclutamiento de una división de musulmanes bosnios para las SS, dañaría muy significativamente la causa palestina al verse asociada con el régimen nazi.​ El avance nazi era asombroso. Entre 1939 y 1942 el ejército de Hitler había logrado conquistar Austria, Polonia, Checoslovaquia, Noruega, Dinamarca y Holanda pero en junio de 1940 cayó un pilar esencial: Francia. Aterrados por el avance nazi, los judíos de Palestina dedicaban todo su día a hacer lo necesario para fortalecerse. En 1941 se formó el Palmaj, un grupo de élite militar, mientras que al mismo tiempo se seguía mejorando la Haganá. Sin embargo, las noticias de lo que sucedía en los campos de concentración nazis llegaron hasta Palestina y el miedo no podía ser mayor. En el invierno de 1943, en medio de la pesadilla, hubo un hecho inspirador: mil niños judíos lograron escapar del nazismo hacia Teherán; de ahí pasaron por Rusia hasta llegar a Uzbekistán; luego viajaron a través de la India para llegar a Palestina. Después del largo viaje, el tren llegó y cientos de judíos fueron a recibir a los pequeños a la estación de Rejovot. Se trataba de un millar de bebés y niños que a su corta edad no tenían familia ni hogar; quedaba claro que aunque las condiciones eran extremadamente difíciles los judíos tenían una causa inspiradora por la cual luchar. A finales de 1943 se comenzó a visualizar la derrota nazi, y ante esto la polémica sionista, que durante cinco años había estado en pausa por la guerra, se volvió a desatar: ¿Luchar por el estado judío por la vía diplomática o por la vía militar? Cuando la pregunta empezaba a generar debate, la organización judía Stern ya había dado un terrible golpe a los británicos asesinando al Lord Walter Moyne, ministro de estado destinado a Medio Oriente y sobre todo, amigo de Winston Churchill. Moyne fue asesinado por ser conocido como un poderoso británico antisionista; sin embargo, esta muerte provocaba un gran daño al proceso político que David Ben Gurión estaba llevando, por lo que el reconocido líder judío se deslindó de dicho asesinato, intentando que esta tragedia injusta no afectara su proceso diplomático. La enemistad entre miembros de la Haganá y miembros del Irgún o de Stern fue tanta, que David Ben Gurión entregó terroristas judíos a las autoridades británicas. La Haganá luchaba por un estado judío en Palestina y tenía claro que ningún estado sería concedido a un puñado de terroristas, cualquiera que afectara la vía diplomática estaba causando heridas de muerte a la causa sionista.

El libro blanco encendió la enemistad entre judíos y británicos, en 1942 en una reunión en Estados Unidos el influyente político David Ben Gurion defendió la idea de un estado judío en “Eretz Israel” es decir, todo el territorio del Israel bíblico, respecto a la posición a tomar en la guerra mundial respondió que había que luchar contra Hitler “como si no existiera el libro blanco” y con respecto al libro blanco “como si no existiera Hitler” , así se explica que voluntarios judíos se enrolaran en el ejército británico, mientras que paramilitares judíos atacaran a las fuerzas inglesas en Palestina, donde nuevos atentados se sucedieron durante la guerra y después de esta. Al finalizar la segunda guerra mundial una ola de compasión recorrió el mundo al saberse los horrores vividos por los judíos europeos, se desató una campaña anti británica por la política de este país en palestina, la popularidad de Inglaterra caía a niveles nunca vistos al mostrarse imágenes de refugiados judíos siendo expulsados, hacinándose en nuevos campos de concentración ahora por parte de los soldados británicos que trataban de controlar la inmigración ilegal en palestina, pero el mundo ya no podía soportar más, incluso el propio pueblo ingles protestaba por el envío de sus soldados a defender una causa que no consideraban justa. Debido a todas estas presiones y cansado de un mandato que se les volvía impracticable, durante 1945 hasta 1947 las bajas inglesas sumaron 141 muertos y 475 heridos, Gran Bretaña entregó el control a la naciente Organización de las Naciones Unidas en abril de 1947, para ellos Israel ya era otra historia. Ese año la ONU creo el Comité Especial de las Naciones Unidas para Palestina (UNSCOP por sus siglas en inglés) una comisión especializada para analizar el problema y encontrar la solución, en 1945 se creó a su vez la Liga Árabe formada por los recién independizados países de medio oriente Siria, Egipto, Líbano, Irak, Jordania, Arabia Saudita y Yemen los cuales se opusieron al trabajo de la comisión pues consideraban que se trataría de llevar el caso solo al tema de los refugiados judíos, olvidándose de la nación Palestina y su posible independencia. La comisión viajó a los distintos territorios analizando la situación y entrevistándose con los líderes de la Agencia Judía, David Ben Gurion declaró ante la comisión que “estamos dispuestos a considerar… un estado judío en una región adecuada de palestina, aunque tenemos derecho a toda” y agregó ante la eventualidad de una decisión favorable que provocara protestas violentas de parte de los palestinos “sabremos defendernos solos”, cuando se invitó a los árabes a presentar sus tesis, el Alto Comité Árabe de Palestina se negó por segunda vez a declarar, si se presentó la Liga Árabe para declarar sobre el potencial peligro de un estado judío contra el mundo árabe.


La Comisión dio a conocer su informe en agosto de 1947, concluyo, que tanto árabes como judíos no se entenderían nunca, además la propia comisión no había llegado a un acuerdo, los miembros mayoritarios (Australia, Canadá, Checoslovaquia, Guatemala, Holanda, Perú, Suecia y Uruguay) recomendaban dividir palestina en dos estados independientes con Jerusalén como territorio bajo administración de las Naciones Unidas, los otros miembros (India, Irán, Yugoslavia) indicaban crear dos estados federales con Jerusalén como capital federal de ambos, solo Hubo un acuerdo unánime y era que había que terminar el mandato lo antes posible. Finalmente la Asamblea general de la ONU en sesión del 20 de noviembre de 1947 adopto la resolución 181, aprobando la propuesta de partición del territorio en dos estados, con 33 votos a favor (Estados Unidos, todos los países europeos, la URSS. y el bloque socialista) 13 en contra (La Liga Árabe, Afganistán, Cuba, Grecia, India, Pakistán y Turquía) y 10 abstenciones (Chile, Argentina, Colombia, El Salvador, Etiopía, Gran Bretaña, Honduras, Yugoslavia y México) se establecía además que el mandato británico terminaría el 15 de mayo de 1948 con el retiro total de sus tropas en agosto de ese mismo año.

La Brigada Judía

La Agrupación de Infantería de la Brigada Judía fue una formación militar del ejército británico que sirvió en Europa durante la Segunda Guerra Mundial. La brigada fue creada en 1944 y parte de su experimentado personal fue empleado contra las Potencias del Eje en Grecia, Oriente Medio y en África oriental. Más de 30.000 judíos del Mandato Británico de Palestina se ofrecieron como voluntarios para servir en las Fuerzas Armadas Británicas, de los cuales 734 murieron durante la guerra. La brigada y sus predecesores, el Regimiento Palestino y las tres compañías de infantería que se habían formado, se componían principalmente de judíos de Oriente Medio. La brigada estaba representada por soldados judíos de 50 nacionalidades. Muchos eran refugiados, desplazados de países que fueron ocupados o controlados por las potencias del Eje en Europa y Etiopía. Voluntarios del Reino Unido, y la Commonwealth, y otras democracias occidentales, también aportaron contingentes. La desintegración del Imperio otomano después del final de la Primera Guerra Mundial y su sustitución como preeminente poder en Oriente Medio por los imperios británico y francés, renovó al movimiento sionista la búsqueda de un estado judío en la región que se convirtió en el Mandato Británico de Palestina (Eretz Israel). La Declaración de Balfour de 1917 significó el primer reconocimiento oficial de una propuesta de este tipo, que proporcionó el impulso necesario para un aumento de la emigración judía conocida como la Tercera Aliyá.[3] Esta emigración progresiva durante los años 1920 y 1930 siguió a la sanción de la Sociedad de Naciones a la Declaración Balfour, teniendo la población judía una expansión de más de 400.000 habitantes antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. El 17 de mayo de 1939, el gobierno británico de Neville Chamberlain publicó el Libro Blanco, que abandonó la idea de la partición del Mandato. Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939, el jefe de la Agencia Judía, David Ben Gurión declaró: «Vamos a luchar contra el Libro Blanco como si no hubiera guerra, y combatir en la guerra como si no existe un Libro Blanco.» El Presidente de la Organización Sionista Mundial, Chaim Weizmann, ofreció al gobierno británico plena cooperación de la comunidad judía en el Mandato Británico de Palestina e intentó negociar la creación de la brigada para que se identifique judía (bajo bandera judía), bajo los auspicios del ejército británico. Su petición fue rechazada, pero igualmente muchos judíos palestinos se unieron al ejército británico. Quince batallones de judíos palestinos se incorporaron en el ejército británico en septiembre de 1939 y combatió en Grecia en 1941. Pese a los esfuerzos realizados por los británicos con el fin de obtener igual número de judíos y árabes en el Regimiento Palestino, los judíos ofrecieron tres veces más voluntarios que los árabes. Como resultado de ello, el 6 de agosto de 1942, tres batallones de judíos palestinos y uno árabe se formaron. En ese momento, el regimiento participó fundamentalmente en tareas de guardia en Egipto y África del Norte. Los británicos también querían socavar los esfuerzos de Amin al-Husayni, quien obtuvo con éxito el apoyo de los árabes a las Potencias del Eje contra los Aliados. El 3 de julio de 1944, el gobierno británico dio su consentimiento a la creación de una Brigada Judía, con oficiales superiores judíos y no judíos. El 20 de septiembre de 1944, un comunicado oficial por la Oficina de Guerra anunció la creación de la Agrupación de Infantería de la Brigada Judía del Ejército Británico. La bandera sionista fue aprobada oficialmente como estandarte. Se incluyeron más de 5000 voluntarios de judíos del Mandato Británico organizados en tres batallones de infantería y varias unidades de apoyo.

Hombres del 1er Batallón, de la Brigada Judía durante una marcha

Los periódicos de la época lo tomaron como un «acierto» y «cinco años de retraso». Bajo el mando del General de Brigada Ernest Benjamin, la Brigada Judía combatió contra los alemanes en Italia desde marzo de 1945 hasta el final de la guerra, en mayo de ese mismo año, y luego fue destinado en Tarvisio, cerca de la frontera entre Italia, Yugoslavia y Austria. Más de 400 voluntarios de la brigada combatieron en la Batalla de Bir-el Harmat en Libia. En julio de 1945, la brigada se desempeñó en Bélgica y Países Bajos. Desempeñó un papel clave en la Berihah, realizando grandes esfuerzos para ayudar a escapar a los judíos de Europa al Mandato Británico, un papel que muchos de sus miembros continuará después de disuelta la brigada. Entre sus proyectos, estaba incluida la educación y el cuidado de los niños de Selvino. De los más de 30.000 voluntarios judíos del Mandato Británico de Palestina que sirvieron en el Ejército Británico durante la Segunda Guerra Mundial, más de 700 murieron durante el servicio. Algunos de los miembros de la Brigada Judía posteriormente pasaron a ser participantes clave del nuevo Ejército de Israel por su experiencia en la guerra. La Brigada Judía finalmente se disolvió en el verano de 1946.

El Holocausto

El Holocausto, conocido en la terminología nazi como «solución final», de la «cuestión judía» es el genocidio que tuvo lugar en Europa durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial bajo el régimen de la Alemania nazi Los asesinatos tuvieron lugar a lo largo de todos los territorios ocupados por Alemania en Europa. La decisión nazi de llevar a la práctica el genocidio fue tomada entre finales del verano y principios del otoño de 19415​ y el programa genocida alcanzó su punto culminante en la primavera de 1942 —desde finales de 1942, las víctimas eran transportadas regularmente en trenes de carga, especialmente conducidos a campos de exterminio donde, si sobrevivían al viaje, la mayoría eran asesinados sistemáticamente en las cámaras de gas—,​ A cargo de su planificación, organización administrativa y supervisión estuvo Heinrich Himmler. Por lo demás, fue la repetida retórica antisemita de Adolf Hitler la que incentivó la ejecución de las matanzas, que además contaron directamente con su aprobación.​ De esta forma, entre 1941 y 1945, la población judía de Europa fue perseguida y asesinada sistemáticamente, en el mayor genocidio del siglo XX. Sin embargo, este exterminio no se limitó sólo a los judíos, sino que los actos de opresión y asesinato se extendieron a otros grupos étnicos y políticos.​ Cada brazo del aparato del Estado alemán participó en la logística del genocidio, convirtiendo al Tercer Reich en un «Estado genocida».​

Las víctimas no judías de los nazis incluyeron a millones de polacos, comunistas y otros sectores de la izquierda política, homosexuales, gitanos, discapacitados físicos y mentales y prisioneros de guerra soviéticos. Dada la dificultad para establecer cifras certeras se ha tomado la cifra simbólica de seis millones de muertos en torno a la comunidad judía. Se estima que en total, un mínimo de once millones de personas murieron, de ellas, un millón habrían sido niños y que de los judíos residentes en Europa antes del Holocausto, aproximadamente dos tercios fueron asesinados. La maquinaria del Holocausto tenía una red de aproximadamente 42 500 instalaciones por toda Europa para confinar y matar a sus víctimas y contó con la participación directa de entre 100 000 y 500 000 personas para su planificación y ejecución. Entre los métodos utilizados estuvieron la asfixia por gas venenoso, los disparos, el ahorcamiento, los trabajos forzados, el hambre, los experimentos pseudocientíficos, la tortura médica y los golpes. Por otro lado, a lo largo del Holocausto se produjeron episodios de resistencia armada contra los nazis. El ejemplo más notable fue el Levantamiento del Gueto de Varsovia de 1943, cuando miles de combatientes judíos mal armados se enfrentaron durante cuatro semanas a las SS. Se estima que entre 20 000 y 30 000 judíos participaron en Europa del Este en los movimientos partisanos creados durante la Segunda Guerra Mundial en los países ocupados por Alemania, que contaron con millones de guerrilleros. Los judíos franceses también tuvieron gran actividad en la Resistencia francesa. En total, se produjeron alrededor de un centenar de levantamientos judíos armados.

Niños judíos rescatados de los campos de concentración alemanes en 1945 fueron llevados al territorio controlado por el Mandato Británico de Palestina (actualmente conocido como Estado de Israel). En el caso de los judíos, la nueva política del gobierno británico plasmada en el Libro Blanco, cuya vigencia se mantuvo durante la guerra, fue vista como un acto de delación, pese a lo cual mantuvieron su apoyo a Gran Bretaña en el inminente conflicto bélico. En noviembre de 1938, la Reichskristallnacht, en la que los nazis dieron rienda suelta al terror de Estado contra los judíos, reveló las verdaderas intenciones del III Reich y provocó un crecimiento de la emigración judía. El impedimento por parte de las autoridades británicas de la inmigración judía hacia Palestina (como puso de relieve el caso del barco SS Struma) confirmó la creencia judía de que la protección podía ser alcanzada únicamente mediante la construcción de un Estado donde los judíos pudieran controlar su propio destino, motivo por el cual la Haganá empezó a comprar y a fabricar armas. Más problemáticas para los británicos fueron las actividades de otros dos grupos judíos clandestinos: el Irgun Zvai Leumi (Organización Militar Nacional) y el Leh’i (Luchadores por la Libertad de Israel)[4], que representaban la tradición de extrema derecha del sionismo, en conflicto con la Agencía Judía y el movimiento oficial. En febrero de 1944, el Irgún, dirigido por un joven judío polaco, Menahem Begin, proclamó que los británicos habían traicionado al pueblo judío y declaró la guerra al Mandato.​ El Lehi había sido creado por otro judío polaco, Abraham Stern, cuyo rencor hacia los británicos hizo que simpatizara con los propios alemanes. El 6 de noviembre de 1944, sus miembros asesinaron a Lord Moyne, el ministro británico en Oriente Medio. Este hecho provocó la antipatía de Winston Churchill, amigo cercano de Moyne, quien había planeado desarrollar el Estado judío justo después de la guerra. En aquel tiempo, gran parte de Oriente Medio estaba bajo control del Reino Unido, que tenía intereses en el Golfo Pérsico y bases aéreas en Irak.  

De los Estados limítrofes con Palestina, Líbano y Siria habían sido liberados del Mandato francés en 1943 y 1946 respectivamente. Egipto mantenía relaciones importantes con los británicos debido al tratado de 1936, cuyo elemento más importante era la zona del Canal de Suez. Transjordania se independizaría en 1946, pero siguió estrechamente vinculada a Gran Bretaña. En un momento que se iba a demostrar histórico para los árabes palestinos, estos carecían de las necesarias estructuras políticas y de liderazgo, incapaces de copiar la bien organizada estructura política de los judíos con la Agencia Judía. La represión británica de la revuelta de 1936-1939 había causado la muerte, el encarcelamiento o el exilio de la mayor parte de los líderes árabes palestinos, la incautación de importantes cantidades de armas y una sensación general de hastío bélico entre la población civil.

La escena internacional

El presidente estadounidense, Harry S. Truman, tenía cierta simpatía por la causa judía pero, en la práctica, Truman solamente dirigió su atención hacia Palestina después de un intento fallido de persuadir al Congreso de que permitiese a un gran número de judíos establecerse en los Estados Unidos. El 31 de agosto de 1946 pidió formalmente al gobierno británico que emitiese 100.000 certificados de inmigración, señalando que «ningún otro problema es tan importante para quienes han conocido los horrores de los campos de concentración«. La respuesta británica fue negativa, señalando que en los campos europeos había muchas víctimas de Hitler y que los judíos no debían ponerse a la cabeza de la lista. El tono de la contestación británica mostraba hasta qué punto la actitud británica se había alejado de la simpatía pro-sionista de 1944, y se abría así el camino para la lucha de los judíos contra los británicos en el mandato de Palestina, cuyo atentado más famoso fue contra el cuartel general británico, alojado en el Hotel Rey David de Jerusalén[5], que causó 91 muertos y que, a la larga, condujo a los británicos fuera de Palestina y allanó el camino para la creación del Estado judío.​ El 29 de noviembre de 1947, tras múltiples disputas diplomáticas, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el Plan de Partición de Palestina en dos Estados, uno árabe y otro judío, ni compactos ni homogéneos, divididos en tres respectivas porciones apenas unidas entre sí. El estado judío supondría un 55% del territorio del Mandato (14.100 km²), incluido el desierto del Néguev, y su población estaría formada por 500.000 judíos y 400.000 árabes palestinos. En ese momento, los judíos solo poseían el 7% de las tierras de Palestina. El estado árabe palestino tendría el 44% del territorio del Mandato (11.500 km²) y una minoría de unos 10.000 judíos.​ Jerusalén y su área circundante, incluida Belén, conformarían un corpus separatum de 700 km² bajo la administración del Consejo de Administración Fiduciaria de las Naciones Unidas.​ Además, este plan preveía la retirada del ejército británico del Mandato antes de agosto de 1948 y la fijación de las fronteras entre los dos Estados y en la propia Jerusalén.

Los judíos aceptaron el Plan propuesto, a pesar de no estar de acuerdo con los términos de un reparto que hacía indefendible y poco viable el territorio asignado, pero los árabes lo rechazaron de plano. El Alto Comité Árabe (el organismo de la dirigencia árabe-palestina) calificó de «absurdos, impracticables e injustos«​ tanto el reparto como la propuesta federal y, viendo perdido el terreno diplomático, amenazaron con la guerra para defender la Palestina árabe. En cualquier caso, por aquel entonces ya se estaba desarrollando una guerra civil en Palestina que consistió principalmente en ataques terroristas primero y en movimientos militares un tiempo después. Los distintos ataques terroristas de grupos judíos como el Lehi, el Irgún o la propia Haganá fueron propiciando un éxodo de la población árabe de Palestina a zonas que consideraban más seguras. A mediados de enero de 1948, los ataques de los diversos grupos judíos habían empujado a una quinta parte de la población de Jaffa (unas 15.000 personas) a huir a otros lugares.​ A finales de enero, se calcula que unos 20.000 árabes palestinos habían abandonado sus hogares en Haifa. Se sucedieron una serie de cruentos atentados, entre los que cabe destacar la bomba plantada por la Haganá en el Hotel Semiramis de Jerusalén, matando a 26 civiles entre los que estaba el cónsul general español en la ciudad, o el atentado contra el diario judío Palestine Post, que dejó veinte víctimas civiles poco después. En plena guerra civil, dos hechos terminaron por derrumbar la moral de la población civil palestina y acrecentar aún más su huida. El 8 de abril murió accidentalmente Abdelkader al-Husayni, comandante del Ejército de la Santa Yihad y principal líder militar palestino. Al día siguiente, el 9 de abril, unos 120 hombres del Irgún y el Lehi perpetraron la masacre de Deir Yassin. El recuento de víctimas se fijó en 107 aldeanos muertos, entre los que se contaron multitud de mujeres, ancianos y niños. Las noticias de la masacre desataron el pánico aún más entre la población civil árabe palestina y provocaron su huida en masa.​ Una nueva masacre perpetrada por la Brigada Golani[6] en Khirbet Nasser ed-Din, que dejó 22 aldeanos muertos, tuvo lugar el 12 de abril de 1948, un día antes de que un grupo de guerrilleros árabes palestinos emboscaran un convoy de camiones, ambulancias, autobuses y vehículos acorazados que se dirigían al enclave judío del Monte Scopus. Murieron 78 profesores, alumnos, enfermeras, doctores y soldados de la Haganá que los escoltaban.​ Las ciudades de Tiberíades, Haifa y Jaffa fueron cayendo en manos judías durante las siguientes semanas, con duros bombardeos sobre zonas residenciales árabes que provocaron la huida en masa de la población civil árabe palestina.​ El 10 de mayo, las tropas judías tomaron Safad y expulsaron a sus miles de habitantes árabes palestinos. En Beisan, todos los árabes fueron expulsados de sus hogares y enviados a Nazaret o más allá del río Jordán.​ Cuando las tropas judías entraron en Acre, solo unos 3.000 de sus 13.400 habitantes habían permanecido en la ciudad. En este contexto, el 15 de mayo de 1948 expiró el Mandato Británico de Palestina. Un día antes, los judíos proclamaron la independencia del Estado de Israel en su parte del territorio otorgada por el Plan de Partición de la ONU, debido a la festividad del sabbat. Esta declaración provocó como reacción inmediata la invasión de los ejércitos de la alianza árabe, dando así inicio a la guerra árabe-israelí de 1948. Ben Gurion, que inauguró el cargo de primer ministro del Estado de Israel, aceptó la partición de Palestina en territorios israelíes y territorios palestinos que la ONU estableció en 1947. Pero tenía un viejo pensamiento de fondo: en carta a su mujer confió que un Estado judío «parcial» –un proyecto de 1937 del ocupante británico que nunca se llevó a cabo– era sólo un comienzo y que planeaba organizar un ejército de primera y utilizar la coerción o la fuerza para absorber toda la extensión del país


[1] William Robert Wellesley Peel, 1st Earl Peel, (7 January 1867 – 28 September 1937), known as The Viscount Peel from 1912 to 1929, was a British politician.

[2] Sir Reginald Coupland (2 August 1884 – 6 November 1952) was a prominent English historian of the British Empire. Between 1920 and 1948, he held the Beit Professorship of Colonial History at the University of Oxford Coupland is known for his scholarship on African history, and as a member of the 1936–1937 Royal Commission on Palestine. He was elected a Fellow of the British Academy in 1948.

[3] La Tercera Aliyá se refiere a la tercera ola de inmigración judía a Israel desde Europa, inspirada por motivos ideológicos sionistas, entre los años 1919 y 1923 (a partir del final de la Primera Guerra Mundial hasta el comienzo de la crisis económica en el país). Un símbolo del inicio de esta tercera ola es la llegada de la embarcación «Roselan» en el puerto de Jaffa el 19 de diciembre de 1919. En el barco había 650 nuevos inmigrantes (olim) a bordo. Durante ese período, alrededor de 35.000 nuevos inmigrantes llegaron a Palestina procedentes principalmente de países de Europa Oriental (de los cuales aproximadamente el 45% de los inmigrantes eran llegados de Rusia, 31% de Polonia, el 5% de Rumania y sólo el tres por ciento de Lituania). Lo más destacado fueron los jóvenes pioneros los cuales llegaron al país entre los años 1919 y 1921. Después de esos años su número se hizo menor entre los inmigrantes. La importancia de estos pioneros fue tan grande como la de los integrantes de la Segunda Aliyá. Su ideología contribuyó mucho a la construcción del país, por lo que marcó su huella en el sionismo y en el desarrollo de los asentamientos judíos en la zona, convirtiendo a los sionistas en la población mayoritaria del Yishuv.

[4] El Leji o Lehi Luchadores por la Libertad de Israel«) fue un grupo armado sionista que operó clandestinamente en el Mandato británico de Palestina entre 1940 y 1948. Su objetivo principal era expulsar a los británicos de Palestina para permitir la libre inmigración de los judíos al país (aliá) y crear un Estado judío. Los integrantes del Leji, que estaban enfrentados a las organizaciones centrales del Yishuv, se escindieron del Irgún al decidir estos últimos renunciar a la lucha armada contra los británicos durante la Segunda Guerra Mundial. El grupo fue conocido en sus orígenes como Grupo Stern (por su fundador Abraham Stern) o, simplemente, Stern, y etiquetado despectivamente como Banda de Stern (Stern Gang) por las autoridades británicas. Los británicos, por medio del Libro Blanco, seguían impidiendo la inmigración de judíos a Palestina, sin importar si eran sobrevivientes de campos de concentración y de la matanza nazi. Leji fue responsable de los asesinatos del político británico Lord Moyne (1944) y del diplomático sueco Folke Bernadotte (1948).

[5] El atentado al Hotel Rey David, fue un atentado terrorista a la sede de la Comandancia Militar del Mandato Británico de Palestina y de la División de Investigación Criminal de los británicos, ocurrió el 22 de julio de 1946 en Jerusalén y fue perpetrado por el Irgún Tzvaí Leumí​ causando 92 muertos, 16 de los cuales eran judíos, después de que tropas británicas invadieran la Agencia Judía y más de 2500 judíos de todas partes del mandato fueran puestos bajo arresto durante la Operación Agatha El ala sur del Hotel Rey David de Jerusalén fue ocupada para albergar las instituciones centrales del régimen británico, incluyendo el cuartel general del ejército y el gobierno civil. Se construyeron nidos de ametralladoras en numerosos puntos. Soldados, policías y detectives mostraban una estrecha y constante vigilancia en el edificio que albergaba a los supremos gobernantes ingleses del Mandato. El Irgún sometió un plan para eliminar el edificio al mando unificado del Tnuat Hameri (movimiento común de la Haganá, el Irgún y el Lehi que, luego de la Segunda Guerra Mundial, tuvo como objetivo común la expulsión del régimen británico de Palestina y la independencia judía en dicho territorio mediante la lucha armada), el cual no lo aceptó, pero tampoco lo descartó, esgrimiendo que no era el momento adecuado.

[6] La Brigada Golani (también conocida como 1ª Brigada) es una Brigada de Infantería israelí que se formó el 28 de febrero de 1948, cuando la Brigada Levanoni en la Alta Galilea se unió a la Brigada Carmeli. Está bajo el mando de la 36ª División y es una de las Unidades de Infantería más condecorada en las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI).

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