Y… A Artur Mas le creció la nariz.

CÉSAR ALCALÁ

Finalmente hemos tenido fumata blanca. Desde hace muchos meses se sabe y se ha escrito que el culpable de la situación actual de Cataluña la tiene Artur Mas. Su pensamiento mesiánico lo llevó a convocar unas elecciones pensando que el electorado, como ante el becerro de oro, se postraría a sus pies. No sólo le dieron la espalda, sino que se camufló dentro de una lista electoral y las CUP lo echaron de la presidencia de la Generalitat, sacando a la fugado Carles Puigdemont. Mas tuvo su propio desierto durante los ocho años que duró el Tripartito. Desde que ganó las primeras elecciones, en las que fue president, hasta su marcha y sustitución por Puigdemont, todo lo que podía ir mal pasó y lo bueno se convirtió en malo.

Por mucho que dijéramos sobre Artur Mas, si el protagonista callaba, muchos creían que mentíamos. Que éramos poco patriotas. Y la fumata blanca la tuvimos el pasado sábado en un programa de TV3 llamado “Preguntes Freqüents”, que utiliza el acrónimo inglés de FAQs (Frequently Asked Questions). Como estrella invitada los telespectadores pudieron oír las declaraciones de Artur Mas. Dio varios titulares. El mejor es que mintió a los votantes cuando les vendió su plan para lograr la independencia en 18 meses.

La promesa de secesión exprés, que proclamó en 2014, fue como consecuencia de la presión que las CUP le infligían. “Algunos sabíamos que no sería así”. Sin embargo, no le importó mentir y tirarse a la piscina. Esta, por lo que vemos, estaba medio vacía o sólo tenía un palmo de agua. Ahora bien, no es el único. Recordemos que Gabriel Rufián, en sede parlamentaria, dijo que él estaría ahí 18 meses, porque después marcharía al ser Cataluña ya una nación independiente. Esto ocurrió en 2016. ¡Y aún está ahí! Lo mejor de todo es que nadie le recuerda su promesa y dejan que viva felizmente en Madrid. Porque, eso sí, se quieren marchar de España, pero viven en Madrid a cuerpo de rey y no abandonarían su escaño por nada del mundo.

Continuemos con Mas. Dijo que mintió, pero matizó sus palabras. Es decir, mentir, mentir lo hizo, pero su mentira no era tan grave como uno puede creer. Mas comentó que no lo hizo de una manera obscena o voluntaria, aunque sí se exageraron determinadas cosas y que “en algún momento no hubo una dosis de realismo suficiente”. Esto un spin doctoring le diría que es un “non-denial denial”. Es decir, Negar si negar. Es como una declaración oficial, generalmente hecha por un político, repudiando la historia de un periodista, per de tal manera que deja abierta la posibilidad de que sea realmente serio.

Fue un error prometer la separación de Cataluña de España en 18 meses, afirmó Mas. En esta frase vuelve al non-denial denial. No niega, pero niega. Es decir, el error fue ponerle fecha a la separación, no a esta en sí. Con lo cual reduce el golpe que pueda causar su mentira. Si, por ejemplo, hubiera prometido la separación, sin fecha, y al no tenerla hoy en día, Mas no serían un mentiroso. Las circunstancias no han sido propicias. Como que le puso una fecha, ahí estuvo su error. Por eso rebaja su discurso con esta frase muy bien expresada. Si a esto se une la presión de las CUP y el entorno, la exculpación es completa. Recordemos que Cruyff siempre decía que la culpa era del entorno. ¿Qué era el entorno? Un éter al que culpabilizar sin que nadie tuviera que responsabilizarse de nada, porque nadie formaba parte del éter al ser intangible.

A su discurso añadió la siguiente frase: “Se pintó que aquello estaba al alcance de la mano. Y algunos sabíamos que eso no era así, porque había una serie de dificultades objetivas que no permitían convertir aquello en una realidad inmediata”. Volvemos al éter de Cruyff. Algo había que imposibilitaba llevar a cabo algo -vemos que Mas no pronuncia la palabra independencia- pero dificultades objetivas lo impedían. Las “dificultades objetivas” son el éter, aquel ser intangible al que uno recurre cuando se quiere escapar cuando lo presionan.

La realidad es que aquellas prisas, aquella mentira encubierta, nos ha llevado en el 2021 a lo que estamos viviendo en Cataluña. Decían los clásicos que las prisas nunca han sido elegantes. Y buena prueba es lo dicho hasta ahora sobre el procés. Las cosas hubieran podido ser de otra manera y buena prueba son las palabras pronunciadas el pasado sábado por Artur Mas. Esa mentira nos ha traído el caos. Así de fácil y así de cierto.

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