Vergüenza, infamia y humillación en las Ramblas Barcelonesas

César Alcalá

Lo que está pasando en Cataluña es sonrojante, vergonzoso. Por suerte no son una mayoría, pero esta minoría abochorna a todos los demás. Incluso a los separatistas. Lo que ocurrió en el homenaje a las víctimas del atentado de las Ramblas no tiene nombre. Un grupo de 40 personas, que en vez de ir de excursión a Montserrat, decidieron ir a las Ramblas y, sin ningún aditivo en la cuerpo -o a lo mejor sí, nunca se sabe- empezaron a lanzar proclamas y a aclamar a la impresentable de Laura Borras.

Muchos de esos 40 borregos se dedicaron a decir que querían saber «la verdad». Uno de ellos increpó a una víctima diciéndole que él también era víctima, porque era catalán. También que vinieron aquí -refiriéndose a Barcelona- para matar catalanes. Incluso que el CNI alentó al imán de Ripoll para que cometiera los atentados. Todo esto produce repugnancia y vergüenza ajena. Porque la mayoría de los catalanes no pensamos así. Sólo lo hacen unos pocos afectados por algún psicotrópico. Y me parece que estos ayer se usaron demasiado en las Ramblas.

Poco después de producirse estos hechos hablé con Enric Millo. En aquel entonces -cuando los atentados de terroristas musulmanes, hace cinco años- delegado del gobierno. La verdad es que estaba muy indignado. Sus primeras palabras fueron que «le parecía vergonzoso lo que estaba ocurriendo en Cataluña». Y lo dice una persona que ama Cataluña y que le duelen ciertas manifestaciones que, se hacen y más cuando el objetivo es encubrir mentiras. Eso es lo que más duele.

Hay una serie de puntos a tener en cuenta sobre lo que ocurrió aquel día hace 5 años. El primero está vinculado a los «mossos de escuadra» (la policía regional de Cataluña). Sé que estamos abordando un asunto espinoso, pero esa fue la cruda la realidad. Millo comenta que trabajaron mal, que la actuación policial de aquellos días no fue todo lo eficaz que se espera de un equipo de investigación anti terrorista. “De lo sucedido entre Barcelona y Cambrils , los controles anti fuga dentro de la ciudad las horas posteriores al atentado no funcionaron , estuvieron tres días moviéndose por Cataluña sin ser detenidos , y todos los sospechosos fueron abatidos , con lo que no se pudo interrogar a ninguno de ellos…”. Esta afirmación es clave. Ayer exigían una comisión de investigación esos 40 alucinados. De haber quedado lñgún terrorista musulmán vivo, con toda probabilidad se hubiera podido saber el porqué de todo aquello. Con todos muertos, difícilmente se puede esclarecer nada.

«Entonces la información sobre todo lo que estaba sucediendo en Barcelona y el resto de Cataluña no fluyó de manera ágil y coordinada entre los diferentes cuerpos y fuerzas de seguridad , ni el mismo día del atentado ni durante aquellos tres días fatídicos posteriores.Yo estaba en el gabinete de crisis con el General de la Guardia Civil y el Comisario Principal del CNP, y lo sufrí personalmente.«

Y sigue diciéndome Millo: “La Audiencia Nacional de aquel día dio la prioridad de investigación del atentado a los Mossos, por encima de la Guardia Civil y la Policía Nacional. Fue un grave error, porque la experiencia no la tenían ellos, y no pasaban toda la información de todo lo que estaba sucediendo en Barcelona el día del atentado, ni durante aquellos tres días fatídicos. Yo estaba en el gabinete de crisis con el General de la Guardia Civil y el Comisario Principal del CNP, y lo sufrí personalmente. Tampoco se solicitó la colaboración de los Tedax para el registro de la casa de Cambrils tras la primera explosión, y se impidió a ella el acceso de los equipos especiales de la Guardia Civil para colaborar en la investigación. Tampoco interrogaron al único testigo herido de la primera explosión, que permaneció hospitalizado toda la noche anterior al ataque terrorista del paseo de Cambrils , lo que podría haber aportado datos clave en aquel momento crítico mientras los terroristas seguían libres sin ser localizados. Algo inexplicable”.

A todo esto añade: “Incluso valoramos la posibilidad de decretar el estado de alarma por riesgo de más atentados, sacando el ejército a la calle, pero no se hizo precisamente para no crispar más el estado de opinión pre-referéndum ilegal. Finalmente quedó descartada esa posibilidad”.

Este es un resumen de la realidad que ocurrió aquellos días en Cataluña. Ni CNI, ni venir a asesinar catalanes, ni ideas alucinantes de un ganado al que pastorea Laura Borrás. Con eso está dicho todo.

Enric Millo se plantea escribir un segundo libro para explicar los atentados en Barcelona. Les recomiendo el primero “El derecho a saber la verdad”, en el que hace un repaso desde el referéndum ilegal del 1 de octubre de 2017 hasta la aplicación -ligh, para no molestar a los separatistas- del artículo 155 de la Constitución Española de 1978, pasando por todos aquellos acontecimientos surrealista que muchos vivimos en primera persona…

En el evangelio de San Juan (8:32) se lee: “veritas vos liberabit”. La verdad os hará libres.

Hace años todos los miembros del ganado separatista, pastoreados por los líderes golpistas del «proçés» gritaban que deseaban ser libres, para ser felices. Nunca encontrarán la libertad, porque desconocen la verdad. Por eso son interesantes libros como los de Enric Millo. Evidentemente si estos borregos separatistas lo leyeran entrarían en shock. A estos canallas que ayer hicieron el ridículo en las Ramblas de Barcelona y ofendieron a las víctimas de los atentados de terroristas musulmanes de hace cinco años, no les interesa conocer la verdad, la desprecian y no les importa lo más mínimo.

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