UN AUTÉNTICO DISPIRATE JURÍDICO: LA ACUSACIÓN A MANOS LIMPIAS Y A LA ASOCIACIÓN CÍVICA MANOS LIMPIAS DE ORGANIZACIÓN CRIMINAL.

Miguel Bernad. MANOS LIMPIAS.

Otra de las grandes farsas llevada a cabo por el «Ministerio Público», la Fiscalía, fue acusar de organización criminal al Sindicato Manos Limpias y a la Asociación Cívica Manos Limpias.

Un Ministerio Público que sectariamente ha mirado para otro lado, y no acusa a UGT y a CCOO de organizaciones criminales, a sabiendas (hasta el extremo de ser vox populi) de que utilizan las organizaciones sindicales para cometer fraude mediante los cursos de formación y en el escándalo de UGT en el fraude de los EREs de Andalucía; la misma Fiscalía que no le tiembla la mano para acusar de organización criminal a Manos Limpias y a la Asociación Cívica Manos Limpias.

ACUSA A UNA ORGANIZACIÓN ASOCIACIÓN CÍVICA «MANOS LIMPIAS» QUE NO HA TENIDO NINGUNA ACTIVIDAD NI N.I.F.

Son tales la incompetencia, la indecencia y la poca vergüenza de la Fiscalía que llega al extremo de acusar de organización criminal a una asociación denominada Asociación Cívica Manos Limpias que nunca ha tenido la más mínima actividad y que ni siquiera tiene número de identificación fiscal (NIF).

Que esta acusación no ya temeraria, irresponsable e indecente, no tenga consecuencias, en un estado de derecho, es propio de un déficit no solo democrático, también pone en evidencia que el denominado Ministerio Público está al mismo nivel de regímenes totalitarios donde vale todo menos el estado de derecho.

LA ACUSACIÓN AL SINDICATO DE ORGANIZACIÓN CRIMINAL:

Estamos hablando de otro disparate jurídico semejante a la acusación contra la Asociación Cívica Manos Limpias.

A lo largo del juicio oral quedo acreditado que los requisitos del delito de organización criminal eran una invención del Ministerio Público y de las acusaciones espurias de PODEMOS, Diego Torres (en nombre de Urdangarin) y del abogado ex presidiario Rodríguez Meléndez.

El Sindicato Manos Limpias jamás se utilizó para extorsionar a nadie, jamás obtuvo subvenciones o ayudas de los presuntos extorsionados, jamás tuvo una estructura jerarquizada y menos aún cabe la posibilidad de acusar a su Secretario General, Miguel Bernad de estar sometido a los dictados del Presidente de AUSBANC.

Hace falta tener poca vergüenza, y una enorme maldad, para efectuar tales acusaciones.

EL RIDÍCULO MONUMELTAL DE UNA SENTENCIA, DONDE NI SE MENCIONA PARA CONDENAR O ABSOLVER NI AL SINDICATO MANOS LIMPIAS NI A LA ASOCICIÓN CÍVICA MANOS LIMPIAS.

Lo nunca visto en una sentencia de los tribunales españoles: se acusa a dos organizaciones, y cuando se redacta la sentencia no aparecen en la misma, no se las menciona por ningún lado, ni como absueltas ni como condenadas, algo insólito y que sólo cabe calificar de esperpéntico.

Lo más grave de este episodio (película) radica en un Tribunal, ni más ni menos de la Audiencia Nacional, que ha redactado una sentencia, con una ligereza, irresponsabilidad supina y falta de profesionalidad.

La sentencia quedará en los anales jurisprudenciales como ejemplo de disparate jurídico, e incluso digna de figurar en un posible libro que debería llevar por título «Antología del disparate jurídico», tal como aquel exitoso libro del profesor Luis Díez Jiménez, en el que narraba las respuestas más inverosímiles y divertidas de las que encontraba en los exámenes que tenía que corregir debido a su trabajo como profesor de instituto.

Miguel Bernad.

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