LOS ESTADOS UNIDOS EN LA CONFERENCIA DE POSTDAM (17 DE JULIO A 2 DE AGOSTO DE 1945) I Parte

Profesor Dr. David Odalric de Caixal i Mata: Historiador Militar, experto en Geoestrategia Internacional y Terrorismo Yihadista. Director del Área de Seguridad y Defensa de INISEG (Instituto Internacional de Estudios en Seguridad Global). Director del Observatorio contra la Amenaza Terrorista y la Radicalización Yihadista (OCATRY). Membership in support of the AUSA (Association of the United States Army) Miembro asesor de la Sección de Derecho Militar y Seguridad del ICAM (Ilustre Colegio de Abogados de Madrid). Membership in support of the Friends of the Israel Defense Forces. Miembro del Consejo Asesor del Likud-Serbia (Israel).  Miembro de Honor de la Academia Europea de las Ciencias, Artes y Humanidades. Miembro del Programa del University and Agency Partnership Initiative US Center for Homeland and Defense/ US Naval Posgraduate School

Viejas y nuevas fronteras polacas.

Los EE.UU. llegaron a Postdam con sus ideas puras de lo que la diplomacia debía ser después de una devastadora guerra, traían los principios wilsonianos, las Cuatro Policías de FDR y la desaparición de las esferas de interés. La conferencia tenía un largo orden del día donde, intentado evitar entrar en los detalles más bajos que ahogaron la Conferencia de Versalles[1], había una enorme cantidad de puntos concretos que los tres estadistas, Truman, Churchill y Stalin, tenían que resolver, tales como las indemnizaciones o la situación final de distintos países del Eje y asociados. Cada uno de los puntos del orden del día se empezó a encontrar dificultades. Polonia quedaba bajo influencia soviética a pesar de las presiones norteamericanas e inglesas. Stalin no había cumplido los acuerdos de Yalta y Teherán en su expansión del comunismo, ahora exigía 20.000 millones de dólares a Alemania como compensación, a lo que se opusieron los EE.UU. y el Reino Unido. Los despropósitos se sucedían uno tras otro, además Churchill fue sustituido por Attlee[2] tras unas elecciones generales que tuvieron lugar durante la conferencia. En todo caso, algunos acuerdos tuvieron lugar como el establecimiento de un mecanismo cuatripartito que trataría las cuestiones alemanas, que las indemnizaciones, a propuesta de Truman, se obtuvieran cada potencia de sus zonas de ocupación. La mentalidad de Stalin hubiera necesitado una posición dura, de Realpolitik, por parte de la diplomacia norteamericana, a quien Stalin consideró débil y a la que desvió de sus objetivos con exigencias basadas en puros faroles, dada la situación real de la URSS. Stalin sólo estaba respaldado por sus miles de soldados cansados y mal equipados que ocupaban la Europa central. En todo caso, la dura posición de Stalin ante los EE.UU., a sabiendas de que éstos tenían la bomba atómica, se basaba en la seguridad de que los EE.UU. no estaban por iniciar ningún conflicto militar ni por utilizar el arma nuclear en Europa. Esta seguridad de la actitud de los EE.UU. ante un desafío de la URSS dio lugar al bloqueo de Berlín. Postdam fue el comienzo real de la Guerra Fría, de la separación de Europa, del Mundo en dos esferas de influencia, justamente se cumplían las peores pesadillas de los norteamericanos en cuanto a su política exterior. Contrario a sus principios los EE.UU. se vieron envueltos en la política internacional de esferas de poder/interés/influencia. En la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos, Gran Bretaña y Rusia fueron aliados durante siete meses, desde abril de 1917 hasta que los bolcheviques tomaron el poder en Rusia en noviembre. En 1918, los bolcheviques negociaron un acuerdo de paz separado con las potencias centrales en el Tratado de Brest-Litovsk[3]. Esta paz acordada por separado contribuyo a que los norteamericanos desconfiaran de los soviéticos, ya que dejaba a los aliados occidentales que continuaran peleando solos contra las potencias centrales. Debido a la revolución bolchevique de 1917 en Rusia seguido de su retiro de la Primera Guerra Mundial, la Rusia soviética se encontró aislada en el campo de la diplomacia internacional.El líder de la revolución comunista Vladimir Lenin expreso que la Unión Soviética se encontraba rodeada por una «rueda capitalista hostil» y consideraba a la diplomacia un arma para mantener divididos a los enemigos de Rusia, comenzando con la creación del Comintern soviético, que propugnaba los alzamientos revolucionarios en el extranjero. Las tensiones entre Rusia (incluidos sus aliados) y el Oeste adquirieron una fuerte connotación ideológica. La llegada de tropas norteamericanas a Rusia en 1918, que se involucraron prestando asistencia a los blancos anti-bolcheviques en la Guerra Civil Rusa ayudó a fomentar las sospechas de los líderes soviéticos sobre el mundo capitalista. Este fue el primer evento que tornó a las relaciones ruso-norteamericanas en un tema importante y de largo alcance, para los líderes de cada país. Luego de ganar la guerra civil, los bolcheviques proclamaron un desafío a nivel mundial al capitalismo Al respecto Joseph Stalin el líder soviético, que consideraba a la Unión Soviética una «isla socialista«, expresó que la Unión Soviética debe trabajar para que «el actual cerco capitalista sea reemplazado por un cerco socialista

Ya en 1925, Stalin expresó que consideraba a la política internacional como un mundo bipolar en el cual la Unión Soviética atraería países hacia el socialismo y los países capitalistas atraerían países con preferencias capitalistas mientras que el mundo se encontraba en un periodo de «estabilización temporaria del capitalismo» que precedía su eventual colapso. Varios eventos alimentaban la sospecha y la desconfianza entre las potencias occidentales y la Unión Soviética: el desafío bolchevique al capitalismo; la guerra polaco-soviética; el apoyo financiero por parte de los soviéticos en 1926 de una huelga general de trabajadores británicos que condujo a que Gran Bretaña rompiera relaciones con la Unión Soviética; La declaración de Stalin en 1927 sobre que la coexistencia pacífica con «los países capitalistas… se está retrotrayendo al pasado«; alegaciones conspirativas durante el Proceso de Shakhty sobre un golpe de estado liderado por franceses y británicos; la Gran Purga que comprendió varias campañas de represión y persecución política en las cuales más de medio millón de soviéticos fueron ejecutados; los Juicios de Moscú incluidas acusaciones de espionaje por parte de británicos, franceses, japoneses y alemanes; la muerte controvertida de 6 a 8 millones de personas en la República Socialista Soviética de Ucrania durante la hambruna en Ucrania de 1932 y 1933; el apoyo por occidente al Ejército blanco durante la Guerra Civil Rusa; la negativa de Estados Unidos de reconocer a la Unión Soviética sino hasta 1933; y la firma por parte de los soviéticos del Tratado de Rapallo Como consecuencia las relaciones ruso-norteamericanas pasaban a ser un importante y continuo tema de preocupación para los líderes de ambos países.

De izquierda a derecha: Winston Churchill, Harry S. Truman y Iósif Stalin, líderes de los países vencedores en la Conferencia.

Las diferencias entre los sistemas políticos y económicos de las democracias occidentales y la Unión Soviética — socialismo versus capitalismo, autarquía económica versus libre comercio, planificación del estado versus emprendimiento privado— fueron simplificadas y refinadas en ideologías nacionales para representar dos modos de vida. Luego del Miedo rojo, posterior a la primera guerra muchos en Estados Unidos consideraban al sistema soviético una amenaza. La naturaleza atea del comunismo soviético también preocupaba a muchos norteamericanos. Los ideales norteamericanos de libre determinación y los Catorce Puntos del presidente Woodrow Wilson chocaban con muchas de las políticas de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Hasta mediados de la década de 1930, los políticos británicos y norteamericanos suponían que la Unión Soviética comunista era una amenaza mucho más grande que la Alemania desarmada y democrática y por ello gran parte de sus esfuerzos de inteligencia estaban enfocados contra Moscú. Sin embargo, también se ha sostenido que en el período entre las dos guerras mundiales, Estados Unidos tenía escaso interés en la Unión Soviética o sobre sus intenciones. Estados Unidos, luego de una mínima contribución a la Primera Guerra Mundial y la Guerra Civil rusa, comenzó a favorecer una posición aislacionista en lo que respecta a políticas globales (algo que posteriormente contribuiría a su tardío ingreso en la Segunda Guerra Mundial). Un ejemplo en este sentido es su ausencia de la Liga de las Naciones, un foro político internacional, en el espíritu de las Naciones Unidas; si bien el presidente Woodrow Wilson fue uno de los principales propulsores de la Liga de las Naciones; sin embargo el senado de Estados Unidos, se opuso a que Estados Unidos formara parte de la misma. Estados Unidos estaba experimentando un crecimiento económico sin precedentes a lo largo de la década de 1910 y comienzos de la década de 1920. Sin embargo, pronto el mundo sería afectado por la Gran Depresión y por lo tanto Estados Unidos estaba menos propenso a realizar concesiones a la política internacional mientras sufría de serios problemas internos financieros y sociales. Además los soviéticos tenían resentimiento por la Política de apaciguamiento occidental hacia Adolf Hitler especialmente luego de la firma de los Acuerdos de Múnich en 1938[4]. Las sospechas se intensificaron cuando en el verano de 1939, luego de realizar negociaciones tanto con un grupo británico-francés y otro alemán sobre posibles acuerdos militares y políticos, la Unión Soviética y Alemania firmaron un Acuerdo comercial para potenciar el comercio de ciertos equipos militares y civiles alemanes a cambio de materia prima soviéticay el Pacto Ribbentrop-Mólotov, así denominado por los nombres de los dos secretarios de relaciones extranjeras (Ribbentrop-Mólotov), el pacto incluía un acuerdo secreto para dividirse Polonia y el este de Europa entre los dos estados.Una semana luego de la firma del pacto Ribbentrop-Mólotov, comenzó la partición de Polonia con la invasión alemana del oeste de Polonia. Las relaciones entre la Unión Soviética y Occidente se deterioraron aún más cuando, dos semanas luego de la invasión alemana, la Unión Soviética invade el este de Polonia coordinando con las fuerzas alemanas. Luego la Unión Soviética invade Finlandia, que también había sido cedida por el protocolo secreto del pacto Ribbentrop-Mólotov, pero sufren importantes pérdidas y finalmente acuerdan un tratado de paz provisorio mediante el cual Finlandia le cede partes del este de su territorio. En junio, los soviéticos emiten un ultimátum exigiendo Besarabia, Bukovina y parte de la región de Hertza de Rumania, luego de lo cual Rumania cede ante las demandas soviéticas de ocupación. 

Ese mes, los soviéticos también se anexaron los países Bálticos de Lituania, Estonia y Letonia  Desde agosto de 1939 a junio de 1941 (cuando Alemania rompió el pacto e invadió la Unión Soviética), las relaciones entre occidente y los soviéticos se deterioraron más aun cuando la Unión Soviética y Alemania implementaron una relación económica de gran escala mediante la cual la Unión Soviética le enviaba a Alemania materias primas vitales tales como petróleo, caucho, manganeso y otros materiales a cambio de armas, maquinaria para fábricas y tecnología alemana.A finales de 1940, los soviéticos también comenzaron conversaciones con Alemania sobre una posible incorporación al Eje, que culminaron en un intercambio de propuestas escritas, aunque nunca se terminó de acordar la incorporación de la Unión Soviética al Eje Durante la Segunda Guerra Mundial, Kim Philby espía encubierto de la NKVD soviética tuvo acceso a muy importante información de inteligencia del MI6 británico, y la pasó a los soviéticos. El 22 de junio de 1941, Alemania rompió el pacto Molotov–Ribbentrop con la Operación Barbarroja, la invasión de la Unión Soviética a través de los territorios que ambos países se habían repartido con anterioridad.Stalin pasó de cooperar con Hitlera hacerlo con Churchill. Gran Bretaña y los soviéticos firmaron una alianza formal, pero Estados Unidos no se unió sino hasta después del ataque de Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941. Inmediatamente, hubo desacuerdos entre Polonia que era aliado de Gran Bretaña y la Unión Soviética. Los británicos y los polacos tenían fuertes sospechas que cuando Stalin había cooperado con Hitler había ordenado la ejecución de unos 2000 oficiales polacos prisioneros de guerra, en lo que posteriormente se denominó la masacre de Katyn[5]. Aún a pesar de estas tensiones, los soviéticos y los aliados de occidente estaban obligados a cooperar. Estados Unidos envió grandes cantidades de material mediante el programa Préstamo y Arriendo a los soviéticos. Durante la guerra, ambos lados tuvieron desacuerdos sobre estrategia militar, especialmente en lo que respecta a abrir un segundo frente de guerra en el oeste de Europa. Ya en julio de 1941, Stalin le solicitó a Gran Bretaña que invadiera el norte de Francia, sin embargo los ingleses no estaban preparados para realizar dicha tarea en ese momento. Lo cual finalmente ocurrió en el día D, el 6 de junio de 1944. A comienzos de 1944 el MI6[6] había revivido su Sección IX, su sección anti-soviética anterior a la guerra, y Philby fue destacado allí. Philby alertó a la NKVD sobre toda la inteligencia británica relacionada con los soviéticos, incluida la información que la OSS norteamericana había compartido con los ingleses sobre los soviéticos. Los soviéticos pensaban en esa época, y lo continuaron creyendo durante la Guerra Fría, que los británicos y los norteamericanos habían demorado intencionalmente la apertura del segundo frente contra Alemania de forma de intervenir solo a último minuto e influir de esta manera sobre los acuerdos de paz y así dominar Europa. Algunos historiadores como John Lewis Gaddis no están de acuerdo con dicha postura, presentando información sobre temas militares y estratégicos que rodearon a la invasión en Normandía. Mientras, los soviéticos, experimentaban gran número de bajas, que ascendieron a veinte millones de muertos. De todas maneras, las percepciones soviéticas sobre Occidente y viceversa dejaron grandes tensiones y hostilidad subyacentes entre las potencias aliadas.Por su parte en 1944, para los aliados los soviéticos habían demorado de manera deliberada la ayuda al alzamiento de Varsovia del ejército de resistencia polaco contra los nazis. Los soviéticos no proveyeron suministros por el aire al Uprising, y durante bastante tiempo se negaron a permitir que los británicos y norteamericanos lanzaran suministros desde el aire. En por lo menos una ocasión, un avión soviético derribó un avión de suministro de la RAF que entregaba suministros a los insurgentes polacos en Varsovia. George Orwell realizó una advertencia pública sobre las intenciones soviéticas en la postguerra. Una ‘guerra secreta’ tuvo lugar entre la AK apoyada por el SOE británico y los partisanos apoyados por la NKVD soviética.

Los «Tres Grandes» en Potsdam: Attlee, Truman y Stalin

En estos enfrentamientos, el agente polaco de fuerzas especiales Maciej Kalenkiewicz que había sido entrenado por los británicos fue asesinado por los soviéticos. Los británicos y soviéticos también apoyaban a elementos de resistencia opuestos entre sí en Yugoslavia y Grecia. Además, ambos lados tenían ideas distintas sobre el establecimiento y mantenimiento de la seguridad al concluir la guerra. Los norteamericanos tendían a considerar la seguridad en términos situacionales, suponiendo que, si se creaba un gran número de gobiernos y mercados similares al estilo norteamericano, los países podrían resolver sus diferencias de forma pacífica, mediante organizaciones internacionales. La clave de la visión norteamericana para la seguridad del mundo de la post guerra, estaba conformado sobre los principios establecidos en la Carta del Atlántico de 1941[7], en otras palabras, un sistema internacional liberal basado en el comercio libre y mercados abiertos. Esta visión requería reconstruir una Europa capitalista, con una Alemania saludable en su centro, que sirviera nuevamente como un polo de temas globales. Ello también demandará el liderazgo económico y político de Estados Unidos del mundo posguerra. Europa necesitaba la ayuda de Estados Unidos si es que iba a reconstruir su producción doméstica y financiar su comercio internacional. Estados Unidos era la única potencia del mundo que no estaba devastada económicamente por la guerra. Hacia el final de la guerra, producía casi el 50% de la producción de bienes industriales del mundo.Sin embargo los líderes soviéticos, tendían a considerar la seguridad en términos de espacio. Este razonamiento se encontraba condicionado por las experiencias históricas de Rusia, dada la frecuencia con la cual el país había sido invadido en los últimos 150 años. 

La Segunda Guerra Mundial fue una experiencia especialmente dramática para los rusos: la Unión Soviética sufrió una devastación sin precedente como consecuencia de la matanza nazi, y más de 20 millones de ciudadanos soviéticos murieron durante la guerra; decenas de miles de ciudades, pueblos y villas soviéticas fueron arrasadas; y 30.100 fábricas soviéticas fueron destruidas. De manera de prevenir un asalto similar en el futuro, Stalin estaba determinado a utilizar al Ejército Rojo para controlar Polonia, de manera de dominar los Balcanes y destruir de forma absoluta la capacidad de Alemania para poder involucrarse en otra guerra. El problema es que la estrategia de Stalin arriesgaba confrontar con Estados Unidos un adversario igualmente poderoso, quien consideraba a las acciones de Stalin eran una violación abierta del acuerdo de Yalta. A finales de la guerra en Europa, en mayo de 1945, los soviéticos insistían en ocupar la isla dinamarquesa de Bornholm, a causa de su posición estratégica en la entrada del Báltico. Cuando el comandante alemán local insistió en rendirse a los aliados occidentales, tal como habían hecho las fuerzas alemanas en el resto de Dinamarca, los soviéticos bombardearon la isla, causando gran número de bajas y daño entre la población civil que apenas había sido tocada por la guerra, y luego invadieron la isla y la ocuparon hasta mediados de 1946, todo lo cual puede ser considerado parte de las acciones iniciales de la Guerra Fría. Ya antes de que terminara la guerra, parecía altamente probable que la cooperación entre las potencias occidentales y la URSS darían lugar a una intensa rivalidad o conflicto. Esto se debía básicamente a los marcados contrastes entre las ideologías políticas de las dos superpotencias, ahora las más poderosas del mundo. Mientras que Estados Unidos era una democracia de dos partidos con una economía capitalista avanzada, basada en la libre empresa y la ganancia, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas era un estado socialista de partido único con una economía planificada con fuerte presencia estatal.

En 1945, la Unión Soviética llevó a cabo una farsa judicial al «juzgar» a 16 líderes de la resistencia polaca que habían luchado durante la guerra contra los nazis con ayuda británica y norteamericana. Al cabo de seis años 14 de ellos habían muerto. En los Juicios de Nuremberg, el fiscal general soviético presentó información falsa en un intento de acusar a alemanes por el asesinato de unos 22,000 oficiales polacos en el bosque de Katyn cerca de Smolensk. Sin embargo, al sospechar la culpabilidad de los soviéticos, los otros fiscales aliados se negaron a apoyar la acusación, además los abogados alemanes amenazaron con presentar una defensa que sería embarazosa para los rusos. Finalmente nadie fue acusado ni encontrado culpable en Nuremberg de la masacre del bosque de Katyn En 1990, el gobierno soviético reconoció que la masacre de Katryn había sido llevada a cabo, no por los alemanes, pero si por la policía secreta soviética.A partir de septiembre de 1945, Witold Pilecki[8] un miembro de la resistencia polaca y justo fue enviado por el General Anders a espiar a los comunistas en Polonia. En 1948, Pilecki fue ejecutado acusado de espionaje y de ‘servir a los intereses del imperialismo extranjero‘. Varios de los desacuerdos de la postguerra entre los líderes de occidente y los líderes soviéticos estaban relacionados con sus interpretaciones diferentes de las conferencias durante y posteriores a la guerra. La Conferencia de Teherán[9] a finales de 1943 fue la primera conferencia aliada a la cual concurrió Stalin. En la conferencia los soviéticos expresaron su frustración porque los aliados occidentales todavía no habían abierto un segundo frente contra Alemania en el oeste de Europa. En Teherán, los Aliados también conversaron sobre el estatus político de Irán. En esa época los británicos ocupaban el sur de Irán, mientras que los soviéticos habían ocupado un sector en el norte de Irán lindero con la república soviética de Azerbaijan. De todas formas, al finalizar la guerra, surgieron tensiones sobre los tiempos para que ambos lados de retiraran de esta región con importantes reservas petroleras. En febrero de 1945 en la Conferencia de Yalta, los Aliados intentaron definir el andamiaje para una organización de Europa en la postguerra. Los Aliados no pudieron alcanzar acuerdos firmes sobre los temas principales: la ocupación de Alemania, las compensaciones postguerra por parte de Alemania, y los préstamos. No se logró acordar un consenso final en cuanto a Alemania, más allá de acordar con un pedido soviético en que el total de las compensaciones de guerra debía ser de unos 10.000 millones de dólares «como base para negociar.» Los debates sobre la composición del gobierno de postguerra de Polonia también fueron acalorados.Luego de la victoria Aliada en mayo, los soviéticos ocuparon de hecho el este de Europa, mientras que Estados Unidos abarcaba casi toda Europa Occidental.

Foto de grupo tras la conferencia. Detrás de izquierda a derecha: William D. Leahy, Ernest Bevin, James F. Byrnes y Viacheslav Mólotov. Delante de izquierda a derecha: Clement Attlee, Harry S. Truman y Iósif Stalin.

[1] El Tratado de Versalles fue un tratado de paz que se firmó en dicha ciudad al final de la Primera Guerra Mundial por más de cincuenta países.​ Este tratado terminó oficialmente con el estado de guerra entre la Alemania del segundo Reich y los Aliados de la Primera Guerra Mundial. Fue firmado el 28 de junio de 1919 en la Galería de los Espejos del palacio de Versalles, exactamente cinco años después del atentado de Sarajevo en el que fue asesinado el archiduque Francisco Fernando, (en alemán: Franz Ferdinand) la causa directa de la Primera Guerra Mundial. A pesar de que el armisticio fue firmado meses antes (11 de noviembre de 1918) para poner fin a las hostilidades en el campo de batalla, se necesitaron seis meses de negociaciones en la Conferencia de Paz de París para concluir el tratado de paz. El Tratado de Versalles entró en vigor el 10 de enero de 1920.

[2] Clement Richard Attlee, (Putney, Londres, 3 de enero de 1883-Westminster, 8 de octubre de 1967) fue un destacado político británico, líder del Partido Laborista entre 1935 y 1955 y primer ministro del Reino Unido entre 1945 y 1951. Durante su mandato sentó las bases para el establecimiento del estado del bienestar en su país creando, entre otras, la asistencia sanitaria universal y gratuita en Reino Unido. Está considerado como uno de los mejores primeros ministros del Reino Unido, y como uno de los más populares.

[3] La Paz de Brest-Litovsk fue un tratado de paz firmado el 3 de marzo de 1918 en la ciudad bielorrusa de Brest-Litovsk (entonces bajo soberanía rusa, actual Brest) entre el Imperio alemán, Bulgaria, el Imperio austrohúngaro, el Imperio otomano y la Rusia soviética.

En el tratado, Rusia renunciaba a Finlandia, Polonia, Estonia, Livonia, Curlandia, Lituania, Ucrania y Besarabia, que a partir de entonces quedaron bajo el dominio y la explotación económica de los Imperios Centrales. Asimismo, entregó Ardahan, Kars y Batumi al Imperio otomano. Con este tratado, Alemania reforzó el frente occidental con efectivos orientales. La derrota alemana en la Primera Guerra Mundial anuló el tratado, y todas las pérdidas rusas habían sido recuperadas para 1940. Solamente Finlandia y Turquía, sucesora del Imperio otomano, conservaron los territorios recibidos en Brest-Litovsk.

[4] Los acuerdos de Múnich fueron aprobados y firmados durante la noche del 30 de septiembre de 1938 por los jefes de gobierno de Reino Unido, Francia, Italia y Alemania, con el objeto de solucionar la Crisis de los Sudetes. Por mediación del dictador italiano Benito Mussolini y a iniciativa de Hermann Göring, el primer ministro británico, Arthur Neville Chamberlain, y su homólogo francés, Édouard Daladier, aprobaron la incorporación de los Sudetes (pertenecientes a Checoslovaquia) a Alemania,​debido a que la mayor parte de sus habitantes eran de habla alemana. Ningún representante de Checoslovaquia estuvo presente. El Reino Unido y Francia se mostraron complacientes con los deseos de la población alemana de los Sudetes y consideraban este acuerdo como una revisión parcial del Tratado de Versalles. Especialmente se pretendía evitar una nueva guerra, a pesar de poner en gran peligro la existencia de Checoslovaquia. Los acuerdos fueron firmados en el edificio muniqués llamado entonces Führerbau y que en la actualidad alberga la Hochschule für Musik und Theater München (Escuela Superior de Música y Teatro de Múnich).

[5] La masacre de Katyn, también conocida como la masacre del bosque de Katyn, es el nombre por el que se conoce a una serie de asesinatos en masa de oficiales del ejército, policías, intelectuales y otros civiles polacos llevada a cabo por el Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos (NKVD) —la policía secreta soviética dirigida por Lavrenti Beria— entre abril y mayo de 1940, tras la invasión de Polonia por parte de los soviéticos poco después del inicio de la Segunda Guerra Mundial.

A partir de una propuesta oficial de Beria, fechada el 5 de marzo de 1940, Iósif Stalin y otros cinco miembros del Politburó soviético (Mólotov, Voroshílov, Mikoyán, Kalinin y Kaganóvich) aprobaron lo que, de acuerdo con el Instituto de la Memoria Nacional de Polonia y otros sectores, sería un genocidio. Se calcula que las víctimas fueron al menos 21 768 ciudadanos polacos, ejecutados tanto en el bosque de Katyn —actualmente territorio de Rusia— como en las prisiones de las ciudades de Kalinin, Járkov y otros lugares próximos. Del total de muertos, cerca de ocho mil eran militares prisioneros de guerra, seis mil eran policías y el resto eran civiles integrantes de la intelectualidad polaca —profesores, artistas, investigadores e historiadores— presos bajo la acusación de ser saboteadores, espías, terratenientes, dueños de fábricas, abogados, funcionarios públicos peligrosos y sacerdotes cristianos.

Originalmente, el término «Masacre de Katyn» se refería exclusivamente a los asesinatos del bosque de Katyn —cerca de los poblados de Gnezdovo y Katyn y, a 19,5 km al oeste de Smolensk— de los oficiales del ejército polaco que estaban internados en el campo de prisioneros de guerra de Kozelsk. Esta fue la mayor de las ejecuciones simultáneas que sufrieron los prisioneros polacos.

[6] El Servicio de Inteligencia Secreto, más conocido como MI6 o SIS, ​ es la agencia de inteligencia exterior del Reino Unido. Bajo las órdenes del Joint Intelligence Committee, trabaja junto con el Servicio de Seguridad (MI5), las Jefaturas de Comunicaciones del Gobierno (GCHQ) y el personal de Inteligencia de la Defensa (DIS). El MI6 es responsable de las actividades de espionaje del Reino Unido en ultramar. El servicio tiene su sede central en Vauxhall Cross, Londres, desde 1995.

[7] La Carta del Atlántico es una declaración conjunta suscrita el 14 de agosto de 1941, a bordo del USS Augusta, «mientras navegaba en algún punto del Atlántico». La Conferencia del Atlántico se celebró del 9 al 12 de agosto de 1941. Intervinieron el Presidente Franklin Delano Roosevelt en representación de Estados Unidos y Winston Churchill por parte de Gran Bretaña. En ella se manifiesta haber juzgado conveniente «hacer conocer ciertos principios comunes en la política nacional de sus respectivos países, en los cuales descansan sus esperanzas de lograr un porvenir mejor para el mundo». Esta Carta del Atlántico recordaba al idealismo de los Catorce puntos de Wilson. Fue posteriormente incorporada a la Declaración de las Naciones Unidas aprobada el 1 de enero de 1942. Este documento no era un tratado entre las dos potencias. Tampoco constituía una definición definitiva y oficial de los fines de la paz. Como el mismo documento lo expresa, era una afirmación de «ciertos principios comunes en la política nacional de nuestros países respectivos, en los cuales radican las esperanzas de un mejor porvenir para la humanidad».

[8] Witold Pilecki (Olónets, Gobernación de Olónets, Imperio ruso, 13 de mayo de 1901 – Varsovia, Polonia, 25 de mayo de 1948, también conocido como Roman Jezierski, Tomasz Serafiński, Druh, Witold) fue un soldado de la Segunda República de Polonia, cofundador de la Tajna Armia Polska, o Ejército Secreto Polaco, además de miembro del Armia Krajowa, Ejército Nacional polaco, distinguido por su lucha contra la ocupación nazi de Polonia. Es la única persona conocida que se internó de forma voluntaria en el campo de concentración Auschwitz, cuando no se sabía bien lo que allí le hacían a los prisioneros. Una vez dentro, organizó la resistencia e informó al exterior acerca de las atrocidades del Holocausto. Escapó en 1943 y participó en el levantamiento de Varsovia. Al finalizar la guerra, fue ejecutado en 1948 por el gobierno comunista de la República Popular de Polonia establecido a instancias de la Unión Soviética.

[9] La conferencia de Teherán fue una reunión que tuvo lugar entre el 28 de noviembre y el 1 de diciembre de 1943, entre los dirigentes Iósif Stalin, Winston Churchill y Franklin D. Roosevelt, que formaban el bando de los Aliados. Constituye uno de los máximos exponentes de cooperación de los aliados en la Segunda Guerra Mundial.

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