La paranoia de Irene Montero y su peligrosa semejanza con el nazismo y el comunismo

PARANOIA: También denominada «psicosis delirante aguda, psicosis delirantes de los degenerados«. Enfermedad mental que se caracteriza por la aparición de ideas fijas, obsesivas y absurdas, basadas en hechos falsos o infundados, todo ello acompañado de una actitud de desconfianza y recelos de los demás en forma prolongada.

@ElentirVigo

Las distintas franquicias del socialismo llevan más de un siglo criminalizando a una parte de la humanidad para presentarla como el origen de todos los males.

La dramática conversación entre la pobre y oprimida Irene Montero y una mujer afgana
Irene Montero critica la labor de los militares en Afganistán: esto hizo ella por los afganos

El socialismo y su empeño en criminalizar a grandes colectivos sociales

Ya desde sus inicios, el comunismo señaló a los “burgueses” como los enemigos a batir por parte del “proletariado”. Ya en sus obras, el fundador de esa ideología totalitaria esbozó lo que sería la justificación de los genocidios comunistas que habrían de venir. Un tiempo después, el nacional-socialismo puso a los judíos en el lugar de los burgueses y a los arios en el lugar de los proletarios, y no necesitó inventarse ese perverso esquema, pues ya lo había esbozado Karl Marx en su ensayo antisemita “Sobre la cuestión judía” en 1844.

En años posteriores, el separatismo vasco, catalán y gallego de inspiración marxista señaló a los españoles como los opresores, dando pie a una ola de terrorismo en la que se asesinó a más de 800 españoles, entre hombres, mujeres y niños por el hecho de ser españoles. Lo común entre todos esos movimientos totalitarios es que señalan como enemigos del pueblo a multitud de personas por su clase social, su raza o su origen, y después de una campaña de demonización vienen los crímenes, porque para los socialistas de todas las franquicias, el asesinato siempre acaba estando justificado si así consiguen “liberar” a los “oprimidos” de los supuestos y malvados “opresores”.

Irene Montero se lanza al señalamiento de la mitad de la humanidad

Ayer, durante un curso feminista de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y hablando desde su despacho oficial, la podemita Irene Montero volvió a equiparar la situación de las mujeres en España y Afganistán, una absurda afirmación que justificó diciendo que unas y otras están sometidas a “un sistema de dominación de las mujeres”. Es decir, que una ministra del gobierno de España cree que las mujeres son víctimas de una conspiración mundial en la que ellas son las oprimidas y, por tanto, los hombres son los opresores. Esta vez el comunismo ya señala con el dedo a la mitad de la humanidad.

Un discurso peligrosamente parecido al de nazis y comunistas

Recordemos, por si alguien lo ha olvidado, que un discurso paranoico acusando a millones de personas de querer dominar el mundo es precisamente lo que hicieron comunistas y nazis, los primeros contra los burgueses y los segundos contra los judíos. Lanzar discursos así es algo muy irresponsable y temerario, pues lo que se intenta con eso es dividir a la sociedad en buenos y malos, utilizando a esos malos como los chivos expiatorios de todos los problemas. Para el comunismo, todos los males del mundo tienen como culpables a los miembros de una clase social. Para el nacional-socialismo, todos los males del mundo tienen como culpables a los judíos. Para Irene Montero, todos los males del mundo tienen como culpables a los hombres.

Una paranoia que está sirviendo para laminar derechos fundamentales

Esos discursos de criminalización de masas enteras sirvieron en el pasado para promover y justificar genocidios. Ahora el feminismo izquierdista usa ese discurso paranoico para ir laminando derechos fundamentales como la igualdad ante la ley y la presunción de inocencia, que están siendo violados en aras de la “perspectiva de género” (el disfraz de la ideología de género surgida de la ultraizquierda) y justificados con en prejuicios como el manifestado ayer por Montero, cuando dijo que en ese “sistema de dominación” que cree ver, “a las mujeres se las asesina, se las viola por el hecho de ser mujeres”. Ahora mismo esta idea, que es el tuétano del concepto de “violencia de género”, se está utilizando en España para prejuzgar a cualquier acusado de matar a una mujer, con independencia de cuál haya sido el móvil real del crimen.

En una democracia, la Justicia tiene el deber de analizar lo ocurrido en torno a un crimen, valorar las pruebas y determinar los móviles del criminal, para así valorar qué pena le corresponde. En la distopía feminista, todo hombre es acusado a priori del agravante de “machismo” por el mero hecho de ser hombre, lo que está sirviendo para justificar que en España se impongan distintas penas en función del sexo de la persona que comete una agresión. Esa concepción del Derecho se conoce como Derecho de autor, y fue la aplicada por el régimen nazi y por dictaduras comunistas. En esa concepción aberrante del Derecho, a una persona no se la condena en función de los hechos cometidos, sino por su condición. En el nazismo y el comunismo, si eres judío o burgués, eso es un agravante sin que un juez tenga que determinar ni investigar nada.

Ese discurso totalitario está creando víctimas de primera y segunda clase

Así mismo, esa concepción perversa del Derecho crea víctimas de dos clases muy diferentes. Las víctimas de crímenes cometidos por judíos o burgueses merecían ser reconocidas y ejemplificadas como demostraciones de la visión paranoica de la sociedad del nacional-socialismo y del comunismo, que consideraban respectivamente a judíos y burgueses como la personificación del mal. Las víctimas de crímenes cometidos por arios o proletarios eran como simples accidentes, hechos que había que ocultar para que no desluzcan el discurso paranoico de nazis y comunistas. De igual forma, hoy en día y siguiendo esa misma pauta ideológica, las víctimas de crímenes cometidos por hombres merecen minutos de silencio, concentraciones y mensajes de apoyo: las demás son ignoradas sin más, ya que no encajan en el disparatado discurso del feminismo izquierdista que presenta a los hombres como seres salvajes y violentos y a las mujeres como entes angelicales incapaces de todo mal.

Están promoviendo una transición hacia el totalitarismo

Deberíamos empezar a reflexionar seriamente sobre la peligrosa espiral en la que se ha metido nuestra sociedad. Que un discurso totalitario como el de Irene Montero sea emitido desde el despacho oficial de un ministerio, que forme parte de nuestra legislación lesionando derechos fundamentales -incluso con el apoyo de partidos que no son de izquierdas y que no se consideran a sí mismos como totalitarios- e incluso sea tratado como un dogma incuestionable, dirigiendo una campaña de linchamiento contra todo el que se atreve a ponerlo en duda, es cualquier cosa menos algo que debería ser normal en una democracia. A veces parece que se nos ha olvidado que los totalitarios ya consiguieron demoler una democracia, la surgida en la Alemania de entreguerras, que fue sometida a un grave tensionamiento por parte de nazis y comunistas en su carrera por hacerse con el poder e instaurar sus respectivas dictaduras.

En la actualidad, la izquierda está logrando degradar nuestra democracia en una auténtica transición hacia el totalitarismo. Lo está haciendo aplicando lo que Olivier Clerc expuso en su cuento de “La rana que no sabía que estaba hervida”aplicando cambios paulatinos y acostumbrando a la gente a ciertas cosas que impuestas de forma repentina provocarían un enorme rechazo. Cuando algunos quieran reaccionar ya será demasiado tarde.

FUENTE: https://www.outono.net/elentir/2021/09/07/la-paranoia-de-irene-montero-y-su-peligrosa-semejanza-con-el-nazismo-y-el-comunismo/

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