La gente está cambiando y eso disminuye el número de televidentes

José Antonio Ruiz de la Hermosa

Una semana más que no parece para nada la de un nuevo año. Continuamos igual. El globalismo y sus representantes en España siguen apretando el acelerador de sus maquiavélicos conceptos y luchan para implantar la Agenda, por las buenas, las malas o como sea. Y es precisamente, en estos días de Navidad, cuando la habitual molicie de los zurdos me ha sorprendido, pues se han puesto a trabajar. Algo inédito y que demuestra que las cosas no van como ellos quisieran.

Lo que también me parece estupendo en esta historia es, “las cartas boca arriba” de esta gente. Me sorprende, y muy mucho, que algunos que estaban jugando a pasar desapercibidos se han tenido que destapar, porque los habituales del engaño y la trapacería no solo no van consiguiendo éxitos, sino que además están consiguiendo aumentar la reacción de los que estamos hartos de ser agraviados a diario.

Y ahí tienen que echar el resto gente como la médica y madre que se ha visto forzada a columpiarse alguna vez más en sus declaraciones. No basta con que una pija se crea sus propias tonterías, hay que procurar que se las crean los demás, y aquí la cosa empieza a patinar. Cuando lean esto se estarán reuniendo los representantes de las 17 sanidades de las diferentes “Taifas”. En esa reunión hay que volver a imponer las mascarillas, aunque no veo la necesidad, pues, aunque los políticos piensen que somos tontos, lo somos cada día menos. Yo personalmente he asistido en las últimas horas a un funeral donde varios asistentes portaban las mismas.

Pues verán, he procurado que cada uno de los que llevaban la cara cubierta, cuales anti esquilaches del siglo XXI, me dieran sus razones. Ni una sola me ha parecido descabellada. Básicamente, el 20% aproximadamente de los asistentes la llevaban y de ellos más de la mitad lo hacían porque entendían que estaban sufriendo un proceso gripal o similar y no querían perjudicar a los demás asistentes, pero de «motu propio», nadie me nombró a la propaganda maniquea de la tv. Igualmente, la segunda opinión en importancia era: “Que estamos muchas personas reunidas en un espacio relativamente pequeño y que por precaución preferían ponérsela”, algo razonable, pero con la coletilla de, “eso sí, solo mientras estaban entre cuatro paredes y con muchas personas desconocidas para ellos”. No he encontrado ni una sola persona que me haya referido a la “mema”, – olé por su seguimiento- y sobre todo por su influencia, es decir ninguna entre los ciudadanos. Tampoco arrastran pasiones los consejos de sus secuaces, o también el que, “porque lo dice la tele”.

Dios mío, la tele no está siendo citada como ejemplo a seguir. Gracias a Dios y a la estupidez de quien se creyó en su momento, que nos podían manipular desde la caja tonta, la cosa está cambiando. Su problema ha sido apretar demasiado el acelerador y sobrecargar de obligaciones al televidente. Y eso me lleva a otra estadística fugaz, por cómo la hice, pero con resultados aplastantes: La mayoría de mis interlocutores opinaban que la tele ya no es lo que era. Y la verdad es que sus razonamientos eran estupendos, tanto que no creo que esos “CEO,s”, como se dice ahora a esos que mandan en las teles, sean conscientes de su problema de caída de audiencia.

La mayoría de las personas opinan que antes con los dos canales de televisión española, podían ver estupendas películas, obras de teatro, documentales interesantes o programas de entretenimiento. Mientras que ahora empiezan a estar hartos de que una súper cadena de tv, con montón de emisoras, pongan la misma película a lo largo de la semana un día en cada canal, y dentro de seis meses repitan la jugada. Además, la cadena competidora, supongo que por ahorro al ser más baratas determinadas películas o series, acabarán dentro de uno o dos años repitiendo la jugada con los mismos protagonistas. Muchos canales, pero al final si haces cuentas, siempre es lo mismo.

Otro de los argumentos y el que finalmente más me gustó fue el del catastrofismo. ¡Genial!, Todos los telediarios y programas pseudo informativos, tienen la misma noticia catastrófica que, además, la cuentan de tal manera, que te hacen dudar. Y después de lo del COVID, y del día a día de esos que van de profesionales de la información, han logrado que la gente no se crea nada. Estos genios de la comunicación te meten 30 minutos a base de desastres, mañana, tarde y noche, lunes o domingo, todas y todos, las cadenas y los presentadores, da igual. Y claro, al final la gente se harta. Y lo más importante la gente se pasa a «YouTube» o a los canales de pago, donde ven lo que les interesa y no el mismo capítulo de tal o cual serie que ya vieron ayer, o hace una semana o cuatro veces en el último trimestre aquí y allá.

Roguemos al Señor para que YouTube siga en el camino que ha tomado últimamente. Antes nos censuraba por un «quítame allá las penas», mientras que ahora empieza a devolvernos los canales que nos había suspendido por reaccionarios y tradicionalistas ultraderechistas, en los que solo decíamos mentiras de ellos, piadosos del globalismo. En fin, que alguien más está en la lucha por la verdad y contra la mentira subvencionada. Porque eso es lo que hay. Ya lo explicaron tras los últimos episodios de aceleración globalista. Al que se opone lo compramos y ya está con nosotros. En fin, yo no debo ser muy importante, porque de momento, nadie me ha querido comprar, o quizás porque parten de la base de que yo soy de los que cualquier día se caen accidentalmente por las escaleras. Y ahí lo dejo…

FUENTE: https://adelanteespana.com/la-gente-esta-cambiando-y-eso-disminuye-el-numero-de-televidentes-jose-antonio-ruiz-de-la-hermosa


José Antonio Ruiz de la Hermosa es, de primera formación, Sanitario y Capitán retirado de Sanidad Militar. Después, historiador, escritor y divulgador. Actualmente dirige en Decisión Radio varios programas de divulgación histórica y “La Cortina de Humo” sobre la actualidad nacional.

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