La familia Caro, de Fuente de Cantos, Badajoz, tiene la granja de avestruces más grande de España: venden sus huevos a 35 euros

Laura Garófano @lauragarofanoes

Carne, huevos… la explotación familiar es ecológica, lleva casi 30 años activa, importa a Alemania y Suiza y en sus instalaciones tienen también el único matadero especializado del país e incluso fabrican los piensos con los que alimentan a las aves.

Fue el abuelo Benito Parra quien, allá por 1995, demostró lo innovador que era. Porque en Fuente de Cantos (Badajoz) lo que hay es muchísimo cerdo, que para algo tienen la famosísima Dehesa Extremeña. Y Benito, ganadero de cerdos, se sumó desde allí al boom de aquellos años en España: la cría de avestruz para carne. Realizó una fortísima inversión y llegó a tener 2.000 aves. Cuando todo se desinfló porque aquello no cuajó en el mercado español, Benito se arremangó, hizo cuentas, redujo el número de aves y mantuvo la granja. Laura Caro es la nieta de Benito e hija de David Caro, siendo su padre quien está al frente de la granja. «Que hable ella, que se le dan mejor que a mí estas cosas», dice el hombre antes de que su hija comience a contar la historia detrás de Gourmetruz, la granja familiar.

Hoy Benito, por su edad, ya no trabaja, «pero se sigue acercando a la granja para vigilar», cuenta Laura riendo. Es la más grande de España, la única de Extremadura y de las de mayor extensión de Europa. También, la única del país que posee el único matadero especializado en avestruces. Su principal mercado hoy, y donde importan su carne, se encuentra en Alemania y Suiza, los dos países europeos de mayor consumo de este tipo de ave.

Al principio vendían los animales vivos, y posteriormente, tras el hundimiento del resto de granjas de avestruces, «montamos el matadero porque el animal no sufre así el estrés del transporte, velando por el bienestar animal» además de la dificultad de meter en camiones a varios animales cuyo peso por ejemplar alcanza los 100 kilos.

– Los avestruces, en el cercado de la granja, en la que viven en semilibertad.

En la granja se hace el ciclo entero: desde la incubación de los huevos que ponen los ejemplares dedicados a reproducción (unos 40) hasta el sacrificio. Para su venta, destinan 200 ejemplares. También fabrican los piensos, porque tienen un molino. «Somos ecológicos: todo es natural», incide Laura Caro.

Con el pienso que elabora, además, garantizan que el sabor de la carne es el mismo para todas las aves. «Hacemos la cadena completa: cría, engorde, sacrificio y venta», explica Laura, quien detalla que «un avestruz come menos que un cerdo», y se sacrifican cuando tienen entre 11 y 12 meses, porque llega un momento que estas aves ni crecen ni engordan más.

-¿Cómo es la carne de avestruz?

-Es muy similar a la de la ternera, pero más fina. A pesar de ser un ave es carne roja, con la particularidad de que tiene todos los beneficios de la del ave. Es tierna y jugosa, y es magra, muy baja en grasa y su textura es mucho más suave que la de la ternera. [La granja única de los Cantero: crían gallos y gallinas ‘pata negra’ que ‘vuelan’ en Navidades]

Es buena para dietas bajas en calorías o para quienes buscan reducir el consumo de grasas saturadas. Además, es una fuente rica en proteínas magras, hierro, zinc y vitaminas del complejo B.

Los Caro mantienen a las aves en condiciones de semilibertad, en un entorno cuyo clima hace que no hibernen como suelen en su hábitat natural. «Tenemos más espacio del necesario y el estipulado por normativa. Como dos tercios más de lo recomendado», explica Laura. Cada animal, por tanto, tiene tres veces el espacio exigido por la norma. Eso permite que los animales hagan todos los días mucho ejercicio físico, con lo que la carne es más musculosa y sabrosa. «Necesitan espacio para correr», puntualiza Laura.

Abrir mercado El hundimiento de las granjas de avestruces, y por extensión de su consumo en España respondió, según Laura Caro, a que «no se abrió mercado. No había mataderos, no había nada. Solo los animales». Cuando aquello se hundió, «nosotros teníamos clientes, pero en el sector no había continuidad. Se hundieron las granjas y despareció la carne». Ahora, explica, «estamos volviendo a culturizar». Una parte de las aves destinadas a carne se la quedan ellos para proveer a algunos restaurantes que siguen teniendo avestruz en sus cartas.

El aprovechamiento total del avestruz es la clave. «De este animal, como el cerdo, se aprovecha todo: ¿las pestañas? para pinceles. ¿La piel? «Se curte. Mi abuelo la curtía, pero actualmente no hay curtidores de piel de avestruz en España. Nosotros estamos trabajando también en eso, para ponerlo en marcha».

-¿Y las plumas?

-Estamos hablando con una empresa de moda de Barcelona. Porque es cierto que en la moda se usan, pero a España las traen importadas de Italia. Estamos entablando contactos para sacar las nuestras.

Los huevos son capítulo aparte. «Tienen muchísima demanda». Un huevo de avestruz pesa unos dos kilos y equivale a unas dos docenas de huevos de gallina. «El año pasado un influencer contactó con nosotros y subió un video con huevo a sus redes sociales. Nos lo hizo gratis… pero notamos muchísimo como empezó a sonarnos el teléfono».

Las llamadas telefónicas preguntando por los huevos son constantes todo el año y se intensifican en verano. Resistan la tentación unas semanas: la temporada de puesta comienza en febrero y dura hasta septiembre. «No hay lista de espera, normalmente, ponemos un aviso de que ya los hay en nuestras redes sociales», matiza Laura, quien explica que cuestan sobre unos 35 euros. Tanto la carne como los huevos pueden adquirirse a través de la venta on line de su página web.

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