LA EUTANASIA, LA JUSTICIA Y LA VIDA. LA MUERTE DE MARTÍN EUGEN, EL «PISTOLERO».

Melchor Miralles

FUENTE: https://magazine.imaginaciontalento.com/martin-eugen-la-eutanasia-la-justicia-y-la-vida/

Vaya por delante que escribo sobre un asunto en el que tengo pocas certezas y muchas dudas. La pasada semana a Martín Eugen, conocido como el vigilante de seguridad pistolero que disparó contra varios de sus compañeros y algunos policías a los que hirió gravemente, se le aplicó la Eutanasia. Esto ocurrió sin ser juzgado. Las víctimas habían solicitado que no se le aplicara la letal dosis a este hombre que había quedado tetrapléjico en el enfrentamiento con los agentes durante uno de sus asaltos.

La Eutanasia me plantea cuestiones de carácter ético. En este caso se plantean también cuestiones que afectan a la Justicia. Soy un defensor del derecho a la vida. Lo más importante de la vida es la vida. Si, parece una obviedad pero es lo esencial. Si nos olvidamos de esa verdad vamos mal. No hay nada más importante que vivir. En lo jurídico, Eugen no ha sido juzgado por los hechos graves por los que estaba acusado. Han prevalecido los derechos del acusado antes que el derecho de las víctimas. Creo que se ha tomado un atajo ante el estado de salud que plantea un precedente peligroso.

Atisbo una contradicción entre el hecho de que a Eugen se le haya aplicado la dosis letal mientras que a cualquier detenido lo primero que se le hace sea quitarle los cordones de los zapatos y el cinturón precisamente para tratar de evitar que se quite la vida. Incluso en las prisiones se aplican supuestos protocolos anti suicidio a los internos que la Dirección de Prisiones considera que tienen riesgo de quitarse la vida.


¿Una autopena de muerte camuflada como Eutanasia?

A priori creo que la primera obligación de la Administración es garantizar el derecho a la vida. En este caso además, los problemas de salud de Eugen se derivaban de su conducta delictiva. No eran previos ni eran consecuencia de un accidente o una enfermedad. Me da la impresión de que el caso de Eugen se ha abordado con poco debate. Algunos piensan que por este camino podríamos estar ante una autopena de muerte camuflada como Eutanasia. 

¿A partir de ahora cualquier preso podrá reclamar la inyección letal y será atendido? ¿Quiénes sí y quienes no? ¿Quién decide sobre la vida de un ciudadano privado de libertad por haber violado la ley, incluso antes de ser juzgado? ¿Debería esperarse a la condena o absolución? ¿Qué muertes son dignas y cuáles no? ¿Cualquier delincuente que prefiera morir a vivir preso podrá reclamar la inyección? Siempre he creido que la única utilidad de una pena privativa de libertad es la reinserción. Creo que con el caso de Eugen hemos abierto una espita peligrosa. Conozco a más de un preso que desearía morir. Incluso me temo que pueda haber quien a partir de ahora se procure lesiones de suficiente gravedad como para argumentar que prefiere morir a padecerlas.

Con la Eutanasia de Eugen las víctimas no obtienen reparación

Lo dicho, tengo dudas. Siempre parto de la base de la defensa de la vida. Más aún desde la Administración. Y como guinda, la lentitud de la Justicia. Ha impedido que este hombre fuera juzgado con todas las garantías y tuviera una sentencia. Entiendo también a sus víctimas. Han reclamado que no se aplicara la Eutanasia hasta que se estableciera la responsabilidad penal del acusado, y que consideran vulnerados sus derechos. Con la Eutanasia de Eugen no podrán recibir ya reparación alguna. 

Si Eugen hubiera sido condenado ¿se le habría autorizado la Eutanasia? A los condenados presos no se les reconoce el derecho al suicidio. Asistido o no y se activan protocolos para evitarlos. Eugen era un inocente todavía. De ser condenado, su vida en prisión con su tetraplejia hubiera sido poco digna. Conozco bien las prisiones y allí dentro la dignidad no sobra aunque no estés enfermo.

Y para terminar otra duda: ¿Por qué el juez no aceptó la petición de libertad provisional que hizo Eugen? Basó la negativa en el riesgo de fuga. Y me sorprende enormemente porque alguien que se fuga entiendo que lo hace para vivir en libertad, no para morir. Y esto me lleva a reflexionar acerca de si este hombre lo que planteaba al pedir la libertad provisional era «o me dejan en libertad o elijo morir». Un planteamiento para mi inaceptable.

Creo que abre un camino muy peligroso que quizá otros quieran recorrer antes de ingresar en prisión. Para ello tendrán que previamente autogenerarse daños suficientes para considerar que su vida con dolores terribles no merece ser vivida. Si el juicio contra Eugen se hubiera celebrado antes de la Eutanasia quizá no estaría escribiendo esto ahora. En cualquier caso mi única certeza es que creo que no ha habido el suficiente debate político y social sobre el asunto y que tenemos un antecedente que no conduce por buen camino.

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