¿Es Hungría un país homofóbico? Mitos y realidades de las políticas pro-familia de Hungría


EDGAR BELTRÁN

Péter Heltai es director de comunicación estratégica del Matthias Corvinus Collegium (MCC) y trabajó con Katalin Novák, ministra de familia

Hungría es un país controvertido para los conservadores americanos. Por un lado, ha recibido atención ya que prominentes figuras conservadoras como Tucker CarlsonRod Dreher, entre otros, lo han puesto como ejemplo de lo que debería hacer Estados Unidos. Por otro, los burócratas de la UE y los medios de comunicación dominantes la consideran una nación rebelde dentro de la Unión por sus supuestas políticas antiinmigración y anti-LGBT.

¿Dónde está la realidad? Como siempre, la realidad no es blanca o negra. Hungría no es un país perfecto, pero tampoco es una distopía homofóbica y racista, como algunos medios quieren hacer creer. Además, es uno de los pocos países europeos que ha sido capaz de frenar la depresión demográfica que ha sufrido el continente en las últimas décadas. ¿Cómo? Con políticas sólidas y generosas de apoyo a la creación de familias.

Además, para los conservadores de mentalidad más europea de Estados Unidos, que tienen menos miedo de ejercer el poder del Estado para alcanzar sus objetivos políticos y están más preocupados por mantener los valores conservadores que las exenciones fiscales (pensemos en el propio Carlson, Sohrab Ahmari, el aspirante a senador J.D. Vance y el senador Josh Hawley), Hungría es un ejemplo interesante de cómo podría ser un sistema político y unas políticas posliberales.

Para disipar algunos de los mitos que rodean a Hungría y hablar en profundidad sobre la relación de Hungría con la UE, hablamos con Péter Heltai, un joven periodista y escritor conservador que ha trabajado en el gobierno de Orbán. La entrevista ha sido editada para mayor claridad.

Péter Heltai - Hungary - Hungría - El American

Gracias, Péter por aceptar esta entrevista. Primero, cuéntame un poco de ti y a lo que te dedicas.

Soy director de comunicación estratégica del Matthias Corvinus Collegium (MCC), uno de los institutos educativos más importantes de Hungría, en la cual redacto la revista oficial, Corvinak.hu, y tambien soy el presentador de varios podcasts. 

En los últimos meses he trabajado como miembro del equipo de comunicación del 52do Congreso Eucarístico Internacional en Budapest. Anteriormente fui embajador del programa Hungary Helps, que ofrece ayuda a los cristianos perseguidos, también trabajé en el gabinete de Katalin Novák, ministra de familia.

¿Podrías explicar un poco más sobre las políticas profamilia impulsadas por el gobierno de Orban?

La colección de políticas que se llama ‘Plan de Acción para la Protección de la Familia’ se puede imaginar como un camino en el que el Estado desde el inicio acompaña aquellos que necesitan soporte para comenzar o mantener una vida familiar con tantos hijos cuantos desean. 

A los recién casados, los bancos le ofrecen un préstamo de 33 mil dólares, cubierto por el gobierno, que después del nacimiento del primer hijo se congela por dos años, con el segundo hijo se exime la mitad del pago de dicho crédito y, tras el nacimiento del tercer hijo toda la deuda queda saldada. ¡Qué diferencia hace para una familia que espera su primer hijo! 

El programa también ayuda a las familias que quisieran comprar una casa o un nuevo coche. Igualmente, se agradece la labor de las mujeres que se han dedicado a sus hijos: después de tener cuatro o más hijos nunca tendrán que pagar el Impuesto sobre la Renta. Ya se ha anunciado que están trabajando en un proyecto que extenderá este programa a las mujeres con tres hijos. Al final del día, el objetivo es crear un ámbito familiar en el que nadie sienta ningún obstáculo o discriminación (al menos de parte del Estado) si sueña con una familia grande. 

Las reformas a la ley de protección a la familia, de la ley de protección a los niños, entre otras leyes, han causado controversia. ¿Cuál es el objetivo de Hungría con esta reformas, qué dicen y qué efectos tienen realmente? ¿Es un ataque directo a las personas LGBT y las discrimina, como han dicho algunos medios de comunicación?

La respuesta está en tu pregunta. Sí, la nueva ley de protección a los menores ha causado controversia, y sí, algunos medios de comunicación afirman que es discriminatoria. Una cosa lleva a la otra. Pero una mentira no se vuelve verdad solo porque se repita mil veces. A pesar de la histeria, la ley no está “contra” de nadie, sino que busca proteger a los menores y sus padres.

En primer lugar, quiere proteger a los niños de todo tipo de activismo (especialmente los que se tratan de influenciar sobre los niveles más profundos de su identidad, por ejemplo, la identidad sexual) que simplemente no tiene lugar en las escuelas. Segundo, se trata de asegurar la autonomía paternal; a saber, que únicamente los padres tienen el derecho de decidir qué y cómo hablan sobre estos temas con sus hijos. 

Si dejamos de entender que la familia es el primer lugar en la que los niños reciben enseñanza y guía sobre temas tan profundos en su vida, no estamos entendiendo bien la función de la educación pública. Pero la histeria no viene de allí, sino de la naturaleza del activismo progresista que quiere invadir todos los niveles de la sociedad para imponer su visión del mundo.

¿Esto no contravendría la educación sexual en las escuelas?

El activismo progresista no tiene que ver nada con la educación sexual. En las escuelas húngaras siempre se ha hablado de sexo con libertad. ¡No soy tan viejo! Todavía recuerdo personalmente de que es así. 

Sin embargo, si somos honestos, el desafío no se trata de cómo pasar esta información a los estudiantes, sino lo contrario: ¿cómo cuidarlos en nuestra era sobresexualizada? ¿Cómo no desbordarlos con demasiada información y ejemplos malos o confusos que a su edad no pueden manejar? ¿Todavía cree alguien que esta generación no sabe suficiente (y mucho más) sobre la sexualidad a los 12-13 años? Los problemas se llaman pornografia, ciberaddicción y crisis familiar. No que un niño de 12-13 años no sabe cuántos “géneros” hay según una ideologia politica.

Reino de Hungría - Wikipedia, la enciclopedia libre

¿Cuál es el estatus de la protección contra la discriminación de las personas LGBT en Hungría?

En Hungría la igualdad está protegida por la Constitución (artículo 15) y garantiza la igualdad de oportunidades independientemente de raza, religión, opinión política, estado social, o identidad sexual. Cualquier persona puede vivir según su identidad, puede marchar en el gigantesco Budapest Pride cada año, o simplemente participar de unas de las asociaciones por los derechos de los homosexuales que funcionan sin problema. 

Durante la era comunista, la homosexualidad fue totalmente criminalizada y no queremos volver a este tiempo. Ahora, otra cosa distinta es que igualdad no significa uniformidad.

¿A qué te refieres con que igualdad no significa uniformidad?

Los luchadores de la revolución sexual siempre hablan de una lucha por la igualdad. El problema es que son siempre ellos los que definen cuándo serán “iguales”. Sorprendentemente, esta línea expande su territorio político paso a paso. Ayer, tal vez, igualdad significó matrimonio homosexual, mañana ya es adopción o quién sabrá qué.

En centroeuropa vivimos el comunismo y reconocemos más rápido esta lógica neomarxista. Nunca llegarán al punto final; lo que quieren es comportarse y dirigir como una mayoría fuerte mientras son una minoría agresiva. 

¿Qué opinas de las críticas contra las llamadas “leyes anti-LGBT” entre progresistas en Estados Unidos? ¿Cree que afectará a las relaciones entre Estados Unidos y Hungría?

Las relaciones diplomáticas han prosperado desde hace décadas. Somos miembros plenos de la OTAN, y hemos estado muy activos en las misiones militares americanas, incluso en Afganistán donde muchos soldados húngaros intentaron ayudar en estas semanas catastróficamente caóticas. 

Estados Unidos tiene la segunda más grande cantidad de inversiones en el país y académicamente también hay varias cooperaciones. Lamentablemente, cuando hay un gobierno demócrata en Washington, la colaboración exitosa y mutua no es el enfoque, sino perseguir una agenda política radical. No trabajo por el gobierno, pero creo que aunque estos temas no afectan la alianza profundamente, pueden causar fricciones porque los húngaros están muy sensibles y después de 45 años de comunismo no reciben bien ningún intento de quien quieran “enseñarles” a cómo ver el mundo.

Algunos países de la UE y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, han pedido acciones directas contra Hungría por estas reformas. ¿Considera esta presión como una forma de intentar expulsar a Hungría de la UE?

No. Hungría es un miembro pleno e igual que cualquier otro y ha contribuido bastante al desarrollo de la Unión. Abrió sus fronteras, su mercado ante las inversiones europeas, así como se unió al mercado laboral europeo corriendo el riesgo de que muchos húngaros emigren y trabajen en otros países por las diferencias económicas existentes.

Otros miembros se benefician mucho de eso y saben que la Visegrad Region está creciendo muy rápido, siendo unos de los motores del futuro de la Unión. 

Las fuerzas políticas que están transformando la Unión son otro tema. No puedo comprender que la Comisión, que tendría que ser “la guardiana de los Tratados”, promocione y presione con medios políticos para proteger la agenda de la izquierda neomarxista. En mi opinión, la solución para Hungría no es abandonar la lucha, sino luchar por los ideales reales de los fundadores cristianos de una UE que respete una alianza fuerte de naciones soberanas.

¿No crees que ya ese legado cristiano de la Unión quedó muy atrás? De hecho, en el Tratado de Lisboa se eliminó la mención al cristianismo como inspiración de la Unión. ¿No quedarían Hungría, Polonia, entre otros Estados, marginados si la Unión sigue abrazando los valores progresistas como valores fundamentales?

Lo digo de nuevo: si tu familia ha tomado una mala dirección, tu respuesta inmediata no puede ser abandonarla. Ya he enumerado varias razones económicas y políticas sobre por qué no la solución no es salir.  La Unión tiene que cambiar y volver a su legado cristiano. Hay que trabajar en esto con grupos (existen muchos) que tienen el mismo objetivo.   

¿Son estas reformas populares dentro de Hungría, o han encontrado resistencia?

No puedo imaginar una pareja que aunque apoye a la oposición, se niegue a recibir el préstamo de $33 mil sin intereses, que se cancelará una vez que tengan tres hijos. Las otras políticas del programa tampoco dependen de la preferencias ideológicas de alguien. ¿Quién quisiera resistir a que ayuden a su familia?

Por supuesto, como vivimos en una democracia, hay una cantidad de personas a las que no les gusta nada que venga del gobierno y siempre van a buscar solo los errores. El gobierno tampoco es perfecto, obviamente, tiene que haber espacio para la crítica. Pero pienso que la mejor manera para saber la opinión de la gente es tener elecciones, y el gobierno ha ganado elecciones por más de 10 años. En 2022, vamos a ver qué tan cierta es la histeria creada por la prensa y qué piensan los húngaros.

8) ¿Qué vendrá después para las políticas pro-familia de Hungría? ¿Habrá más reformas? ¿Cree que otros países europeos seguirán el ejemplo de Hungría?

No sé los planes del gobierno pero algo es seguro: no quieren abandonar este camino pro-familia. Casi hace un año, Katalin Novák quien había servido como secretaria del Estado para las Familias ahora sirve como ministra en el gobierno. 

Eso quiere decir que la cosa de las familias húngaras tendrá mucho peso entre las preferencias del gobierno de Viktor Orbán. Entre el 23 y 24 de septiembre se celebrará el “4th Budapest Demographic Summit” con participantes como Mike Pence, los primeros ministros de Polonia, Chequia, Eslovenia y Serbia y muchos expertos y representantes de organizaciones pro-familia. 

Esta será una muy buena oportunidad para los participantes intercambiar experiencias. Pero hay que ver algo: la política familiar nunca depende completamente de los políticos o gobiernos. Estas políticas solo pueden animar a la gente o quitarle los obstáculos para que cada quien pueda tener la cantidad de hijos que quiera.

Edgar Beltrán es politólogo y filósofo. Defiende la tradición intelectual católica. Edgar escribe sobre religión, ideología, cultura, política doméstica, aborto y la Corte Suprema. Twitter: @edgarjbb_

FUENTE: https://elamerican.com/hungria-homofobico-peter-heltai-pro-familia/?lang=es

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