En España «habría que…» crear un «Bloque de Derechas» para poder derrotar a la coalición de gobierno social-comunista, a la que apoyan etarras y separatistas.

En España cuando hay elecciones, sean municipales, sean regionales, sean generales… siempre, siempre, hay quienes, tras no ver cumplidas sus expectativas y verse profundamente defraudados, recurren a aquello de “Habría que…”

Sí, hablo de los “habriaqueistas” que tras las elecciones, o cuando se aproximan, o cuando empiezan a publicarse estudios de opinión anticipando el posible resultado de los comicios, dicen aquello de que “habría que haber reformado la ley electoral e implantado un sistema estrictamente proporcional y no seguir la ley D`Hondt”. “Habría que… haber redefinido los distritos electorales y que las circunscripciones fueran diferentes pues, hay gente que vive en algunos lugares de España que está sobre-representada y por el contrario, otra gente apenas tiene representantes en las instituciones…” Sí, “Habría que reformar la ley electoral para que los regionalistas, separatistas y etarras no tuvieran el peso que tienen en el Congreso de los Diputados y no dependiera de ellos la formación del Gobierno o la aprobación de los presupuestos, o de determinadas leyes…” Es más, somos muchos los españoles que vamos más allá y consideramos que “habría que” ilegalizar a los partidos que pretenden romper España y evitar que tuvieran presencia en las instituciones, pues, a ninguna nación decente y sensata se le ocurre “darle cancha” a quienes quieren destruir el país… y menos subvencionarlos o aliarse con ellos, salvo que, también tenga uno intención de romper la unidad de la patria.

También están los que dicen, tras las elecciones, aquello de “habría que haber hecho lo posible para que la derecha se hubiera presentado unida, o por lo menos en coalición… así no hubieran ganado los socialistas, comunistas, separatistas y etarras… y añaden: la culpa de ello la tiene tal o cual partido, porque, si no se hubiera presentado en tal provincia, quienes lo han votado hubieran votado a nuestro partido, habríamos conseguido el diputado que al final se ha llevado el PSOE…»

Pues sí, desde que el PP que encabezaba Mariano Rajoy consiguió una aplastante mayoría, absoluta, en casi la totalidad de las instituciones: ayuntamientos, diputaciones provinciales, gobiernos regionales, Congreso de los Diputados, Senado (por cierto ¿Alguien sabe a estas alturas, tras cuatro décadas, para qué sirve el Senado, aparte de ser un “cementerio de elefantes”?) y la desperdició incumpliendo la totalidad del programa electoral con el que se presentó en las elecciones generales del 20 de noviembre de 2011, y acabó abriendo la puerta del Palacio de la Moncloa a Pedro Sánchez y sus secuaces; la gente de derechas no hace otra cosa que quejarse de ello, de que, la derecha debería presentarse unida en las diversas convocatorias electorales…

Los “habriaqueistas” de derechas también se suelen quejarse y decir aquello de “habría que acabar con los aforamientos, crear una ley de responsabilidad de los cargos electos, de los funcionarios, etc. para evitar que quien malversa, roba, se corrompe… cuando acaban su estancia en las instituciones, no se vayan de rositas”…

El movimiento “habríaqueista” está formado por quienes en los bares, en las tabernas, en las reuniones familiares, las plazas públicas, los ámbitos laboral, político, educativo, etc. y ahora también en las redes sociales (Facebook, twitter,…),  se pasan la mayor parte del tiempo quejándose y añaden: “Habría que hacer esto, habría que hacer aquello, habría que hacer lo de más allá…”

Cuentan que decía un sabio que: “No permitas que una acción quede en la punta de tus dedos”. Sólo la acción trasforma. Hay que reconocer, en honor a la verdad que no todos los españoles son “habriaqueistas”, son muchos los que de vez en cuando desertan y se ponen manos a la obra, demostrando que el movimiento se demuestra andando, que se hace camino al andar y que la realidad sólo se puede cambiar actuando, en lugar de quejarse y decir “habría que…”.

Hay una frase que atribuyen al diablo que, dice algo parecido a esto: “Deja que se reúnan, que hablen, que propongan ideas. Pero nunca permitas que las lleven a cabo…”

LA HORA DE LA SOCIEDAD CIVIL | General Dávila

Los humanos ensayan, actúan, unas veces aciertan y otras se equivocan, y por lo general tratan de conservar, repetir lo que aprenden que funciona; también es cierto aquello de que “hablando se entiende la gente”. Sin embargo a la hora de emprender acciones concretas, son muchas las ocasiones que tanto los individuos, como los grupos, demuestran que carecen de voluntad, o mejor dicho de capacidad para elegir, optar, mover su voluntad y hacerse responsable de sus actos; algo así como si carecieran de la energía y la fuerza necesarias. Claro que, también están los que están acostumbrados a que alguien, siempre o casi siempre, decidan por ellos, y te sueltan lo de “yo no soy responsable, soy sólamente un mandado…”

La expresión “habríaqueismo” es una invitación a salir de nuestra zona de confort, ser más nosotros mismos, implicarnos, adquirir un mayor compromiso comunitario ante los desafíos y las grandes pruebas a los que nos reta la vida; pues, esa es la única forma de cambiar nuestro entorno más próximo, e incluso puestos a ser ambiciosos, el mundo; esa es la única manera de progresar, de avanzar a mejor, de llevar una buena vida, de que la vida tenga sentido y esté bien orientada…

Durante meses y meses, ya casi nueve, los españoles han dando mayoritariamente un ejemplo maravilloso de lo que vengo hablando (no así sus gobernantes ni los miembros de los diversos grupos políticos con representación en el Parlamento). Es reconfortante, digna de elogio la actitud de la mayoría de los españoles respecto del drama del coronavirus, digna de aplauso la actitud de la mayoría del pueblo español durante el “estado de alarma”, es digna de encomio la actitud de los sanitarios y de las fuerzas armadas y de las fuerzas de orden público, en la lucha contra el maldito coronavirus; aunque siempre haya estúpidos e irresponsables que, además de poner en riesgo su propia salud, están poniendo también en grave riesgo la salud de los demás… Es de agradecer la manera en que la mayoría está respondiendo, a pesar del mal gobierno que nos ha tocado en suerte que nos conduce al caos, que ha provocado una profunda crisis económica, de salud pública e institucional… Sólamente manteniéndonos unidos lograremos vencer a la crisis de salud pública y todo lo demás que está por venir; actuando y pensando qué podemos poner cada uno de nuestra parte, en lugar de quejarnos y decir aquello de “habría que…”

Quienes dicen ser de derechas deberían tomar ejemplo y presionar a los diversos partidos que afirman no ser de izquierdas, ahora que aún faltan tres años para las elecciones generales (excepto que Sánchez decida adelantarlas) para que se pongan como principal objetivo ir unidos en la próxima convocatoria electoral; para que retomen la idea de la antigua CEDA de José María Gil Robles, pues es la única opción posible para desalojar de las instituciones a quienes con la ayuda entusiasta de separatistas y etarras pretenden romper España, destruirla, llevarnos al mayor de los desastres.

Podemos dar por seguro que el pueblo español, pese a la inacción y la irresponsabilidad de los gobernantes, una vez más, como acostumbra, saldrá adelante, sencillamente, pasando de las palabras a la acción…

Pero, para acelerar en lo posible la salida de la crisis de salud pública, en la que estamos inmersos y para que, emprendamos el camino de la recuperación, de la sensatez y de la decencia, es imprescindible que la gente de derechas renuncie al “habríaqueismo”, se una y tome ejemplo de los buenos españoles que con pequeñas y grandes acciones, de forma anónima y sin grandes alardes están haciendo frente a la tremenda situación que estamos sufriendo…

Hoy más que nunca, la unidad en un sólo Bloque de Derechas es más necesaria, urgente e inaplazable que nunca.

Carlos Aurelio Caldito Aunión. Director de VOZ IBÉRICA.

Antonio Miguel Rodríguez y del Castillo Director Jurídico e Institucional.
director@agenciapress.es

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