El Sanchismo es un proyecto para liquidar España

FRANCISCO RUBIALES

Parece increíble, pero el sanchismo está estudiando ya como perpetrar agresiones ilegales a España y a la democracia, de grueso calibre, como son la amnistía a los golpistas catalanes y a los asesinos de ETA y la celebración de referendos de independencia, medidas que violan claramente la Constitución y que cambian la estructura de España como nación.

El sanchismo demuestra así que es mucho más que una enfermedad grave del socialismo, mil veces peor que una chulería o una ambición desmedida de poder. Además de todo eso, es un sofisticado proyecto para liquidar la España actual y construir sobre sus cenizas una tiranía de izquierdas, del estilo de Venezuela, Nicaragua o Cuba.

Es una demolición de los valores, un adoctrinamiento que castra y llena mas mentes de basura y miedo; es un empobrecimiento integral de la población basado en que el poder se ejerce más fácilmente sobre borregos atolondrados que sobre hombres y mujeres libres. Es un atentado contra la libertad, la dignidad y los derechos humanos básicos. Es, sobre todo, una esclavitud convertida en el programa básico de un partido como el PSOE, que lo pone en práctica para asesinar la democracia y la nación española con la ayuda de lo peor de nuestro mundo político: comunistas, antiguos etarras, golpistas catalanes y mercenarios vascos del PNV, todos ellos unidos por el odia a España y el deseo de destruirla.

Lo grave no es que el sanchismo exista porque en todas las naciones siempre hay indeseables y malvados, sino que esa demolición programada de España sea apoyada en las urnas por millones de españoles, previamente ofuscados y corrompidos por el odio y la mentira.

El sanchismo no es sólo una forma vulgar de hacer política, es decir la chulería, la mentira y el oportunismo, esos andares de galán de tranvía. El sanchismo es un proyecto de poder a largo plazo y su objetivo esencial es la liquidación de la España constitucional de 1978. El indulto a la delincuentes golpistas catalanes, la derogación de la ley de Sedición, la rebaja de la ley de malversación, el blanqueamiento de BILDU, al asalto a la Justicia, la colonización de las instituciones, la ley de >Memoria (anti) Democrática, el impulso al guerracivilismo, la reivindicación de la II República como una etapa luminosa, la expulsión de la guardia civil de Vascongadas y Navarra, los ataques a la Corona, la demonización de la oposición,…

Todo eso forma parte de un proyecto de destrucción de la España actual y su sustitución por un caos del que emerja un poder personal e inamovible de Pedro Sánchez, ya consagrado como tirano de las España «plurinacional» y desarbolada de libertades, derechos, valores, principios y fortalezas.

El sanchismo es una diabólica máquina de poder ideada para alcanzar la tiranía comunista mediante la conquista del poder en las urnas y, posteriormente, el envilecimiento de las instituciones, la instauración de la pobreza y la demolición de la democracia y los valores que sostienen la nación.

Sánchez, que no es tonto, sabe que los pobres y los incultos suelen votar a la izquierda y que los ricos y cultos a la derecha. Por eso está empeñado en llenar España de pobres e incultos.

La receta sanchista no tiene nada de original, salvo que se está aplicando en un país próspero, con tradición democrática y encuadrado en las instituciones y foros del Occidente libre. Es la misma receta empleada por el comunismo de Lenin, de Mao, de Fidel Castro, de Hugo Chaves y de otros tiranos: primero destruir lo que hay construido y después construir sobre las cenizas la tiranía roja.

Francisco Rubiales

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