EL ESTADO ISLÁMICO: LA GUERRA SECRETA EN SIRIA I PARTE.

David Odalric de Caixal i Mata: Historiador Militar, experto en Geoestrategia Internacional y Terrorismo Yihadista. Director del Área de Seguridad y Defensa de INISEG (Instituto Internacional de Estudios en Seguridad Global). Director del Observatorio contra la Amenaza Terrorista y la Radicalización Yihadista (OCATRY).. Membership in support of the AUSA (Association of the United States Army) Miembro asesor de la Sección de Derecho Militar y Seguridad del ICAM (Ilustre Colegio de Abogados de Madrid). Membership in support of the Friends of the Israel Defense Forces. Miembro del Consejo Asesor del Likud-Serbia (Israel).  Miembro de Honor de la Academia Europea de las Ciencias, Artes y Humanidades

Si en la pasada década nos bastaba con decir Al-Qaeda (AQ), ahora nos ocurre lo mismo con Daesh (El también llamado “Estado Islámico” Algunos lo identifican como la amenaza principal, desde Túnez o Libia, Nigeria con (Boko Haram) en Yemen, Afganistán y obviamente en Siria e Irak. ¿Cómo se convierte una milicia local, dirigida por un ex delincuente, en la organización terrorista más temida del mundo? Este grupo, autoproclamado Estado, es capaz de coordinar e inspirar ataques brutales en todo el planeta. También hay que matizar que el yihadismo es un neologismo occidental utilizado para denominar a las ramas más violentas y radicales dentro del islam político, caracterizadas por la frecuente y brutal utilización del terrorismo, en nombre de una supuesta yihad, a la cual sus seguidores llaman una «guerra santa» en el nombre de Alá.

Sus objetivos suelen ser graduales y a medio plazo pasan por derrocar a los gobiernos liderados por musulmanes moderados que ellos consideran apóstatas, impíos y corruptos, por ser tibios e hipócritas y ser aliados de occidente. Son la mayoría de los países musulmanes incluida Arabia Saudita, país que en numerosas ocasiones ha sido puesto en el punto de mira de los yihadistas con el fin de derrocar a la monarquía. Si bien durante los últimos tiempos se han ido consolidando las doctrinas más radicales, con pretensiones en la yihad global, las cuales tienen por prioridad necesaria e ineludible combatir contra Occidente hasta la muerte. Esta teoría está enfatizando la declaración de una Yihad sin cuartel contra Occidente, en lugar de tratar de extender el Islam a todo el mundo, incluidos los infieles y las gentes del Libro, por medio de la predicación y el proselitismo. Los métodos utilizados para conseguir sus fines son muy variados, siendo los más destacables los atentados terroristas perpetrados en territorio occidental con los que buscan un gran impacto mediático, por esa razón suelen producirse frecuentemente de madrugada o a primera hora de la mañana para que tengan la máxima repercusión en los medios de comunicación a lo largo del día. Pretendiendo siempre crear una sensación de enorme terror con la que forzar o chantajear a la opinión y voluntad de los gobiernos y sociedades hostiles a sus doctrinas. Una de las tácticas habituales entre los yihadistas es el atentado suicida. Esta táctica se emplea normalmente contras civiles, soldados y funcionarios gubernamentales de los regímenes que superan en poder a los yihadistas y se oponen a sus exigencias. La táctica del terrorismo suicida es vista por muchos musulmanes como contradictoria a las enseñanzas del Islam. 

Un militante de Estado Islámico exhibe una bandera en Raqa- | IMAGEN DE: REVISTA DABIQ

También existen otras acepciones como terrorismo islámico o terrorismo islamista, utilizadas frecuentemente en los medios de comunicación a partir de los atentados del 11 de septiembre  de 2001, los atentados perpetrados en París, en enero de 2015 contra la Revista Charlie Hebdo y el supermercado Koscher en la capital francesa, que fueron reivindicados por Al-Qaeda en la Península Arábiga (AQPA) y por el Estado Islámico respectivamente en los atentados de noviembre del mismo año en París. El terror yihadista desborda ya el espacio del conflicto y se proyecta hacia el resto del mundo, como otros muchos atentados habidos en Europa, como los realizados en Bruselas, Manchester, Londres, Niza, Marsella, Estrasburgo, Viena, o en Copenhague, Ámsterdam, Estocolmo, Moscú, Berlín, Barcelona, o en el complejo turístico de Túnez, entre otros muchos

El terrorismo, al igual que el concepto de área metropolitana carece de un consenso universal, lo cual no impide identificar los sucesos violentos como atentados terroristas y en algunos casos conocer las razones y las personas que los realizan. Tendríamos que detallar que el terrorismo es un acto de violencia donde sus efectos psíquicos, reacciones emocionales, ansiedad o amedrentamiento, exceden las consecuencias materiales de daño físico y bienes. Este tipo de violencia es impredecible y sistemática, dirigida contra blancos seleccionados por su relevancia simbólica, que son utilizados como medios para irrumpir en la pugna por el poder, y transmitir alguna ideología o demanda política. Esta definición, realizada antes del 11 de septiembre de 2001, es parte de las que se realizaron y que suelen ser utilizadas para interpretar el llamado “viejo terrorismo”. En el cual, podríamos pensar que la ideología y los objetivos eran comprensibles y tangibles, locales y no globales, generalmente relacionados con el nacionalismo y la autonomía territorial. Donde el Estado podría negociar con los terroristas y los conflictos podían ser resueltos, ya que existía un sentido de realidad y pragmatismo, cuestión que se diferencia del llamado “nuevo terrorismo”. En esta “nueva” forma de ejercer violencia, en la que, el entramado ideológico toma un segundo plano y la letalidad de los atentados se vuelve primordial, de tal forma que este terrorismo, el religioso, se diferencia porque no apunta a demandas políticas claramente definidas sino a la destrucción de la sociedad y la eliminación de grandes sectores de la población, asimismo, podríamos decir que ese terrorismo apunta a que deja de estar restringido, de ser específico y focalizado, como era anteriormente. Los atentados del 11 de septiembre de 2001, fueron un parteaguas para este tipo de violencia política. Aquella mañana se hizo evidente el nivel de amenaza que representaba un “nuevo” tipo de terrorismo que tiempo atrás había comenzado un paulatino cambio en su forma de actuar, sus objetivos y alcances y que se concretó con un ataque altamente sofisticado contra un lugar de alto significado global y con un alto nivel de destrucción humana y física. Este terrorismo, independientemente de que se justifique en la recuperación del Califato, la eliminación de los no creyentes, la venganza por la presencia de apostatas en tierras islámicas o los agravios en Europa a la población musulmana, ha significado un incremento en la letalidad y destrucción. Los “nuevos” atentados, de diversas magnitudes, y realizados a través de diferentes medios -desde armas blancas hasta explosiones simultáneas- ampliaron el nivel de amenaza hacia la población y el número de lugares en donde se pueden realizar.

Atentados yihadistas con víctimas mortales en Europa desde 2015 Fuente: DSN https://www.dsn.gob.es/es/actualidad/infografias/atentados-yihadistas-con-v%C3%ADctimas-mortales-europa-2015-2020

La diversificación y simplificación del modus operandi terrorista ha sido una constante durante los últimos años, específicamente en lo que respecta al Estado Islámico; hay que constatar que, parecen tener preferencia por atacar los blancos blandos como canal para maximizar el miedo en la población, asimismo, la organización terrorista ha realizado un esfuerzo, a través de la propaganda, para inspirar a otros a realizar atentados terroristas en vez de dirigirlos de manera directa. Lo cual ha desencadenado ataques con relativamente bajos niveles de sofisticación, que en algunos casos han obtenido altos niveles de publicidad y han llegado a las audiencias globales. Particularmente, en la Unión Europea, La Agencia de la Unión Europea para la Cooperación en la Aplicación de la Ley o EUROPOL en el Informe TE-SAT (EUROPOL, 2017: 5-8) identifica diversas tendencias con el “nuevo” terrorismo. Entre ellas se encuentra la diversificación de los instrumentos, explosivos y vehículos, para maximizar la letalidad de los atentados y al mismo tiempo continuar con el uso de armas de menor alcance como las blancas y rifles automáticos. EUROPOL (2016: 5-6) apunta a que en los últimos años se puede observar una diversificación tanto en el alcance de los atentados como en los blancos del terrorismo. Ya que los ataques se siguen presentando tanto en contra en blancos duros, instalaciones militares y policiales; como en blancos blandos, templos religiosos o lugares con grandes conglomeraciones de personas. También, señala EUROPOL, los ataques se han dirigido tanto como contra pequeños grupos de personas con niveles bajos de letalidad, como contra de grandes grupos de personas con altos niveles de letalidad. Finalmente, señala el informe, los ataques suelen ser perpetrados en lugares de naturaleza o impacto internacional como medios de transporte; con el objetivo de que exista un efecto multiplicador que garantice un impacto global. La simplificación de los atentados terroristas realizados principalmente en Europa y América se entrelaza con el miedo que produce el riesgo latente de un gran ataque que involucre, inclusive, armas nucleares y grandes aglomeraciones de personas. Ante ello, podemos concluir que existen dos niveles de actuación terrorista: por un lado, el de los atentados sencillos, que cualquier persona podría realizar y que tienen un alcance menor, pero que, dependiendo del lugar donde se realicen y su simbolismo pueden tener un alto grado de publicidad. Y por otro lado, aquellos actos terroristas sofisticados que buscan altos niveles de destrucción y que necesitan planeación y conocimientos especializados para lograr el objetivo. Los blancos blandos, para este “nuevo” terrorismo se vuelven esenciales, ya que son los espacios en donde se puede causar un alto grado de destrucción humana y física con un reducido grado de sofisticación. Kalvach (2016) explica que no existe una definición única para los blancos blandos; sin embargo, se pueden entender como “lugares de alta concentración de personas y bajo nivel de seguridad en contra de un asalto”. En el mismo sentido, la Comisión Europea los describe como “típicamente […] sitios civiles donde las personas se reúnen en grandes cantidades (por ejemplo, espacios públicos, hospitales, escuelas, estadios deportivos, centros culturales, cafés y restaurantes, centros comerciales y centros de transporte)”

En el 2018 y, aún más, en el 2019, la cadencia de ataques ha ido disminuyendo. En ese periodo se han producido en Europa 10 atentados terroristas, la mayor parte el año pasado, ya que en este se han producido dos: un atentado que dejó cinco heridos en Lyon y un tiroteo en Utrecht en que murieron tres personas. En total, en los últimos 20 meses han muerto en Europa 15 personas en atentados terroristas. Desde el 2017 no hay un ataque terrorista en Europa en que hayan muerto más de cinco personas. https://www.elperiodico.com/es/politica/20190817/amenaza-yihadista-europa-7595827

Finalmente, tendríamos que detallar que, “el concepto de blancos blandos suele indicar lugares vulnerables que pueden ser seleccionados por terroristas en su esfuerzo de maximizar las bajas, infringir miedo a la población y lograr cobertura mediática” y que sus características son diversas, ya que pueden variar desde espacios públicos sin protección hasta áreas con un grado de protección básica. La existencia de este “nuevo” terrorismo y el nivel de amenaza que representa actualmente, con un muy variado modus operandi, no hace extrañar que, desde al menos la última década, según el Eurobarómetro de la Comisión Europea, sea una de las tres mayores preocupaciones o prioridades de los ciudadanos de la Unión Europea. Durante 2017, se colocó el terrorismo como la mayor prioridad de los ciudadanos europeos, por encima del desempleo, la inmigración o la protección de las fronteras (Parlamento Europeo, 2017). Esta preocupación hace que las zonas urbanas tomen una especial importancia ya que en ellas vive el 72 por ciento de la población de la Unión Europea y son lugares en donde coinciden los elementos que definen tanto al “viejo” como al “nuevo” terrorismo. Las áreas metropolitanas, en particular, se vuelven un elemento central en la protección de las personas y sus bienes, ya que la tendencia hacia su expansión y crecimiento poblacional se convierte en un factor que las coloca como lugares susceptibles de ser blancos de una gran variedad de ataques de distintas intensidades.

Fuente DSN https://www.dsn.gob.es/es/actualidad/infografias/lucha-contra-terrorismo-europa-2005-2018

En contra de las apariencias, no asistimos tanto al aumento del yihadismo como a su realineamiento. Si ayer Al-Qaeda era la más atractiva bandera de enganche yihadista, hoy lo es Daesh, en el marco de una disputa por el liderazgo en la que Abu Bark al- Baghdadi estaría intentado superar en ese liderazgo a Ayman al Zawahiri. El Estado Islámico es un grupo terrorista insurgente, de naturaleza yihadista suní, autoproclamado califato, asentado en un amplio territorio de Irak y Siria controlado por radicales fieles a Abu Bakr al-Baghdadi, autoproclamado «califa de todos los musulmanes». Técnicamente el grupo se organiza como un Estado no reconocido, ya que durante su expansión en Irak y Siria llegó a controlar de facto varias ciudades tan importantes como Mosul, Faluya o Raqqa, siendo esta última considerada su capital. Hace once años el grupo que ahora conocemos por Estado Islámico se dio a conocer al mundo con un gran atentado en Bagdad. En la tarde del 19 de agosto de 2003 un camión bomba se empotró contra el Hotel Canal, donde se encontraba la sede en Iraq de Naciones Unidas. En el atentado murieron 22 personas y 100 resultaron heridas. Entre los fallecidos se encontraba, el brasileño Sergio Vieira de Mello, representante especial del secretario general de Naciones Unidas para Iraq, y el español Manuel Martín-Oar, capitán de navío de la Armada Española. El grupo fue fundado en torno al año 2000 por el jordano Abu Musab Al Zarqawi, que tras, una juventud como delincuente y alcohólico, se pasó al islamismo radical. En los años 90 estuvo en los campamentos yihadistas de Afganistán y coincidió allí con Bin Laden. Creó o se incorporó a otros grupos antes de fundar “Yama’at al-Tawhid wal-Yihad”, que en la prensa española fue conocido por “Monoteísmo y Yihad”. En marzo de 2003 los Estados Unidos invadieron Iraq y Abu Musab Al Zarqawi se trasladó al país para luchar contra las fuerzas de ocupación. El 7 de agosto su grupo realizó su primer gran atentado. Un coche bomba fue plantado por fuera de la embajada jordana en Bagdad. Los muros de seguridad protegieron el interior de la sede diplomática, donde sólo se produjeron varios heridos leves. En el exterior, murieron 17 personas. Todas eran iraquíes.  Abu Bakr al-Baghdadi fue el autoproclamado califa del Estado Islámico, con el nombre de Abu Bakr I. El líder terrorista se autoproclamó nuevo califa de todos los musulmanes, exigiendo obediencia a los musulmanes de todo el mundo. Eligió el nombre de guerra Abu Bakr as-Siddiq, el primer Califa del Islam, suegro de Mahoma, y a su vez el iniciador de la serie llamada de los califas ortodoxos. Fue considerado el hombre más peligroso del mundo por la revista Time, y el sucesor de Osama Bin Laden para el diario francés Le Monde. Con la esperanza de reconstruir los grandes Imperios Musulmanes extintos, Ibrahim y el grupo terrorista del Estado Islámico salieron a la conquista de las localidades de Siria e Irak para después establecer un califato en todo el mundo árabe. Con el Magreb de plataforma para nuevos mercenarios y más combatientes salidos de las tierras conquistadas, tomaron Mosul, la segunda ciudad de Irak, y siguieron su imparable avance hacia el sur: los principales enclaves en la ruta hacia Bagdad cayeron uno tras otro.

El 29 de junio de 2014, Al-Baghdadi fue proclamado califa (jefe de Estado y monarca absoluto) del Estado Islámico. Su primera aparición pública la realizó durante las oraciones del viernes 4 de julio de 2014 en la Gran Mezquita de Mosul según un vídeo colgado en Internet en el que aparece Al-Baghdadi subido a un púlpito

Fuente: www.minutodigital.com

No obstante, nos encontramos ante una situación de amenaza muy preocupante, mientras que los combatientes del Estado Islámico van ganando nuevos territorios y sembrando miedo y muerte, nos tendríamos que hacer la pregunta de ¿Dónde ha salido el Estado Islámico? ¿Cómo ha conseguido convertirse en lo que es hoy en día? Y la pregunta principal a todo ello sería: ¿Es posible detener al mayor peligro al que se enfrenta la humanidad desde el final de la Segunda Guerra Mundial? Este renacido “Califato” del terror llamado Estado Islámico de Irak y el Levante anunció que eliminaba de su nombre la referencia geográfica y declaró que establecería un nuevo “califato islámico”, el primero desde el fin del Imperio otomano en el año 1924. Hay que recordar que los musulmanes de Oriente Medio no tienen califato desde la caída del Imperio otomano (1517-1924), un califato de orientación sunita, el cual fue abolido por Turquía en la reforma constitucional de 1926. Hoy la mayoría de los países de Oriente Medio son seculares y no islámicos y un musulmán devoto que quiere vivir de acuerdo con la sharia no tiene muchas opciones (Irán es una excepción, pero es Chiita, mientras que el 87 por ciento de la población del mundo musulmán es sunita). No obstante, para muchos musulmanes de la región su identidad religiosa es más importante que su identidad nacional. En el momento actual podemos considerar que hay tres grandes actores terroristas yihadistas: Al Qaeda cuyo núcleo central está en Waziristán y que opera a nivel global, el Estado Islámico (EI) que ha ocupado una serie de  territorios de Siria e Irak y Boko Haram, que controla unos 20.000 kilómetros del noreste de Nigeria. Junto a ellos existe un conjunto de células dependiendo o siendo tuteladas, en mayor o menor medida, por los actores mencionados.

Soldados chadianos en Bosso, Níger. (Foto: VOA / Nicolas Pinault ) 

Recordemos que el 23 de marzo de 2020, militantes de Boko Haram protagonizaron un complejo ataque contra las tropas chadianas estacionadas en una base en Bohoma. El ataque duró 7 horas y finalmente dejó 98 soldados chadianos muertos y decenas más heridos. La batalla de Bohoma destaca mejoras preocupantes en las capacidades de combate e inteligencia de Boko Haram, dado que el ejército chadiano ha sido ampliamente considerado como la fuerza regional superior. El ataque sigue a años de insurgencia librada por Boko Haram y su rama, el Estado Islámico en África Occidental (ISWA), en la cuenca del lago Chad. Estos se han concentrado principalmente en el norte de Nigeria, pero también en el norte de Camerún, el sureste de Níger y el oeste de Chad. Dentro de Chad, la actividad de los grupos islamistas militantes se ha concentrado en la provincia de Lac, que abarca todo el territorio chadiano alrededor y al otro lado del lago. El número de enfrentamientos entre insurgentes y soldados chadianos se triplicó de 7 en 2018 a 21 en 2019. Además, en un aparente cambio de táctica desde principios de 2019, las comunidades civiles en Chad han sido blanco de 15 veces, lo que ha provocado decenas de bajas y secuestros. La violencia ha desplazado a casi 170.000 personas en la provincia de Lac, aproximadamente un tercio de la población chadiana en esa zona. También ha puesto en peligro los medios de vida al obstaculizar la producción agrícola y bloquear el comercio transfronterizo, lo que contribuye a la estimación de la ONU de que 5,3 millones de personas en Chad necesitarán asistencia humanitaria en 2020. Después del ataque del 23 de marzo, el ejército chadiano lanzó una ofensiva dirigida por el presidente Idriss Déby para expulsar a los insurgentes del territorio chadiano. Sin embargo, la capacidad de Boko Haram para llevar a cabo un ataque tan devastador, junto con el aumento anterior de la actividad de los grupos islamistas militantes en la provincia de Lac de Chad, plantea la posibilidad de que Boko Haram e ISWA hayan ganado impulso y ahora representen una mayor amenaza para Chad y la estabilidad en el país. Región más amplia.

La escala y la amenaza de las actividades de Boko Haram e ISWA en Chad han fluctuado a lo largo de los años. La masacre de enero de 2015 de aproximadamente 2.000 civiles en Baga Kawa, Nigeria (a veces denominada solo Baga), un importante centro comercial y puerto en el lago Chad, provocó la movilización de más de 1.000 soldados chadianos en Nigeria para expulsar a Boko Haram de su territorio. Bastiones en el estado de Borno, Nigeria. La operación fue un éxito, pero las consecuencias fueron rápidas. Boko Haram planeó y ejecutó rápidamente múltiples ataques suicidas en N’Djamena durante 2015, y sus militantes dispersos establecieron campamentos en las numerosas islas del lago, incluidas las de la provincia de Lac.

Este período inicial de 2015 a 2016 vio un influjo de la violencia en las comunidades de Chad a lo largo de las fronteras de Camerún y Nigeria. Sin embargo, a fines de 2016, la situación de seguridad en el lado chadiano del lago comenzó a mejorar debido a la presencia sostenida de los militares y una estrategia de contención que desalentó las invasiones a las comunidades chadianas. En ese momento, la mayor parte de la actividad de Boko Haram tuvo lugar en otros lugares de la región más amplia del lago Chad.

Fuerzas armadas chadianas en N’Djamena después del final de la Operación «La ira de Bohoma». (Foto: VOA / André Kodmadjingar)

A finales de 2016, Boko Haram se había dividido en dos facciones: una dirigida por Abubakar Shekau y la otra dirigida por Abu Musab al Barnawi, convirtiéndose en ISWA. Las dos facciones se separaron por diferencias en tácticas e ideología. Por ejemplo, no se sabe que ISWA lleve a cabo atentados suicidas femeninos, mientras que Boko Haram de Shekau sí. Además, al Barnawi ha renunciado a los ataques contra civiles musulmanes, mientras que Shekau ataca libremente a civiles no musulmanes de Boko Haram, declarándolos apóstatas. Con el tiempo, la influencia de cada uno creció en diferentes espacios geográficos. La facción de Shekau estableció un bastión en el bosque de Sambisa y las montañas Mandara en el noreste de Nigeria y partes del norte de Camerún. Mientras tanto, la facción de al Barnawi mantuvo su presencia a lo largo de las orillas nigerianas del lago Chad y la frontera nigeriana-nigeriana. Un contingente de militantes que operaban alrededor del lago Chad, dirigido por Ibrahim Bakura, también conocido como Bakura Doron, concentró sus actividades en la cuenca norte del lago Chad. Este contingente atacó activamente comunidades en las zonas fronterizas del lago, especialmente en Níger durante el período 2016-2017. Para 2018, la facción de combatientes liderada por Bakura se había establecido bajo el liderazgo de Shekau y comenzó a atacar puestos militares en Nigeria y Camerún. En Chad, sus actividades tuvieron lugar principalmente en Kaiga-Kindjiria Sous-Préfecture, una zona fronteriza con Níger y Nigeria.  A pesar de estas redadas, la inseguridad de las facciones de Boko Haram e ISWA que operan en Chad permaneció relativamente contenida durante gran parte de 2017 y durante 2018. Sin embargo, durante 2019, la amenaza de inseguridad planteada por Boko Haram e ISWA en Chad creció constantemente en la provincia de Lac. Los objetivos estratégicos del aumento de los ataques siguen sin estar claros, aunque algunos han especulado que puede estar relacionado con cambios de liderazgo dentro de ISWA, el crecimiento constante de la facción de luchadores liderada por Bakura que permanece leal a Shekau, o la competencia entre los dos grupos.

Los grupos islamistas militantes en África establecieron un ritmo récord de actividad en 2019. Hubo 3.471 eventos violentos denunciados vinculados a estos grupos en el último año, un aumento del 14 por ciento con respecto a los 12 meses anteriores. Esto refleja una duplicación de la actividad de los grupos islamistas militantes en África desde 2013. Las muertes reportadas vinculadas a la actividad de grupos islámicos militantes africanos también aumentaron, en un 7 por ciento con respecto al año anterior, a un estimado de 10,460 muertes. Esto revierte una tendencia a la baja en las muertes observadas desde 2015.

La amenaza de los grupos islamistas militantes en África no es monolítica, sino que comprende la actividad de una mezcla en constante cambio de aproximadamente dos docenas de grupos que operan activamente en 14 países. Si bien todavía se concentra en gran parte en cinco teatros principales, la distribución de la actividad de los grupos militantes islamistas en todo el continente se ha vuelto más dispersa. Anteriormente, Somalia representaba aproximadamente la mitad de todos los eventos de este tipo en África. Este panorama ha cambiado a uno que está más uniformemente disperso en Somalia, la cuenca del lago Chad y el Sahel, con amenazas menores pero persistentes en el norte de África y Mozambique. Cada teatro enfrenta una dinámica única.

Teatro de Somalia

Ha habido una disminución significativa en la actividad de al Shabaab (casi el 14 por ciento) y aún más con respecto a las muertes reportadas relacionadas con al Shabaab (una disminución del 29 por ciento desde 2018 y del 40 por ciento desde 2017). La actividad violenta relacionada con al Shabaab ahora representa aproximadamente el 38 por ciento de todos los eventos de grupos militantes islamistas en África (en comparación con el 50 por ciento durante gran parte de la última década) y casi el 27 por ciento de las muertes reportadas relacionadas con tales eventos, una disminución significativa del patrón general de los últimos años. Si bien la disminución de la actividad violenta en Somalia representa mejoras en la seguridad en Mogadiscio, al Shabaab sigue ejerciendo una influencia generalizada en las zonas periféricas. La disminución de la actividad de al Shabaab se ha visto compensada por aumentos en tres de los otros cuatro teatros del continente.

Teatro Sahel

El Sahel (específicamente los países de Burkina Faso, Malí y Níger) ha experimentado el aumento más rápido de la actividad extremista violenta de cualquier región en 2019. Los 800 eventos observados representan la continuación de una casi duplicación de los eventos que involucran a grupos militantes islamistas en el Sahel todos los años desde 2015. En 2019 también se produjo un cambio en el lugar de estos violentos ataques de Malí a Burkina Faso. Se estima que las muertes por eventos en el Sahel son alrededor de 2.600 (también el doble que el año anterior). Tres grupos, el Frente de Liberación de Macina, el Estado Islámico del Gran Sahara y Ansaroul Islam representan la gran mayoría de estos ataques. Todos están asociados formal o informalmente con un consorcio de grupos vinculados a Al Qaeda en el Magreb Islámico conocido como Jama’at Nusrat al Islam wal Muslimin (JNIM).

Teatro del lago Chad

Dos grupos, Boko Haram y su rama, el Estado Islámico en África Occidental (ISWA), son en gran parte responsables de la actividad de los grupos islamistas militantes en la cuenca del lago Chad (a caballo entre cuatro países: Nigeria, Níger, Camerún y Chad). En este teatro, se reportaron 765 eventos violentos en 2019, un aumento del 35 por ciento con respecto al año anterior. Si bien Boko Haram es responsable de la mayoría de los eventos violentos reportados en la región, y de la mayoría de los ataques contra civiles, ISWA experimentó el mayor crecimiento de actividad violenta reportada en la región durante el año pasado. Las muertes reportadas combinadas de actividades relacionadas con Boko Haram e ISWA (alrededor de 3.225) representan un aumento del 4 por ciento con respecto a 2018. En perspectiva, esta cifra supera las muertes relacionadas con al Shabaab (aproximadamente 2.790) o el Sahel (2.600) en 2019. Dentro de la cuenca del lago Chad, Camerún, Níger y Chad registraron aumentos significativos en la actividad violenta vinculada a grupos islamistas militantes en 2019, mientras que el patrón en Nigeria se mantuvo relativamente sin cambios.

Teatro del norte de África

Los eventos violentos que involucraron al Estado Islámico (ISIS) en el norte de África (principalmente Egipto, Libia y Túnez) se mantuvieron estables en 2019 con 347 episodios reportados en comparación con los 345 observados en 2018. Sin embargo, las aproximadamente 1.060 muertes relacionadas con estos eventos representan una caída del 9 por ciento con respecto a 2018. La meseta de la actividad de ISIS en el norte de África podría reflejar el resultado de un aumento de las contramedidas en Egipto y Túnez. Sin embargo, la inestabilidad actual en Libia enmascara la actividad de los grupos islamistas militantes allí, que pueden proporcionar un refugio para el resurgimiento de la violencia extremista en esta región.

Teatro del norte de Mozambique

Hubo una triplicación de los episodios violentos relacionados con grupos militantes islamistas en el norte de Mozambique reportados en 2019, a 200 y unas 710 muertes asociadas. Por el contrario, no hubo actividad islamista militante en Mozambique en 2016. Los grupos activos en esta región, que se conocen con los nombres de Ahlu Sunnah wa Jama’a (ASWJ) o «al Shabaab» (aunque no tienen relación con el grupo en Somalia), tienen orígenes turbios, han explotado un sentido de marginación profundamente arraigado y han crecido con una respuesta indiscriminada del gobierno a la violencia. Actores que afirman tener vínculos con ISIS han asumido la responsabilidad de unos seis ataques en Mozambique este año. Dados estos factores, las perspectivas de una escalada continua en este teatro parecen probables.

Al Qaeda, a su vez, está integrada por varios grupos operando en diversas partes del mundo entre los que destacan como más importantes Al Qaeda en la Península Arábiga (ADPA), con su Cuartel General en Yemen, Jabhat Al Nusrah ubicado en Siria, Shabaab que tiene su asiento en Somalia y efectúa operaciones también en países vecinos y Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) con estrechos lazos con Boko Haram. AQAP está considerada la corriente más peligrosa de la red global que sustenta Al Qaeda. Ha rechazado la autoridad de Abú Bakr al Baghdadi, el líder del Estado Islámico para reforzar su alianza con Zawahiri. La situación en Yemen se encuentra en un momento de caos y vacío de poder, después de que el presidente y el Gobierno dimitieran y que el movimiento chií de los hutíes tomara el control del poder. AQAP y los hutíes son enemigos acérrimos. Entendemos por Califato como aquella forma de gobierno o sistema político-religioso liderada por un califa, siendo éste, el líder de toda la comunidad musulmana o umma, y en la cual imperaría el respeto, aceptación y cumplimiento de la sharia. Históricamente, si hablamos de califato nos referimos a aquella continuación que tuvo lugar del sistema de gobierno que instauró el profeta, y que, tras la muerte de éste, los siguientes califas (los cuatro conocidos como “ortodoxos”) perpetuarían durante sus respectivos califatos. El DAESH lo proclamó el 2014, pero aún queda un largo camino por recorrer. El objetivo final de la organización, como terroristas con ideología yihadista que son, es el de instaurar un califato de carácter universal en el que impere sobre toda la humanidad (ésta entendida como de confesión musulmana gracias al éxito y al avance implacable del islam sobre todos los enemigos de éste) la ley islámica o sharia. Como sabemos, esa sería su meta, la culminación perfecta de su obra. Pero durante el largo camino que deberán recorrer, tendrán que ir cumpliendo o intentando alcanzar cada uno de los objetivos citados en apartados anteriores propios de la ideología yihadí. Solo con la consecución de todos y cada uno de ellos, alcanzarían su meta final: el “Califato Universal”.

Bajo el liderazgo de Osama bin Laden, al-Qaeda representó la culminación de movimientos yihadistas endurecidos por las experiencias en Afganistán. Fuente: https://studies.aljazeera.net/

Al-Qaeda absorbió un amplio espectro de escuelas de pensamiento yihadistas que se desarrollaron entre la década de 1980 y el ascenso al liderazgo de Ayman al-Zawahiri, seguido por la ruptura del Estado Islámico (IS o Daesh) y su declaración de Abu Bakr al-Baghdadi como el califa reinante. Sobre territorios capturados por EI en Irak y Siria. Aunque el Estado Islámico está de acuerdo con al-Qaeda en principios básicos, no está de acuerdo con sus interpretaciones. El Estado Islámico cree que Zawahiri se desvió de las formas yihadistas de al-Qaeda porque no denunció a los líderes de la Hermandad Musulmana, especialmente después de que Mohamed Morsi fuera elegido democráticamente como presidente de Egipto. Daesh también responsabiliza a Zawahiri de la ruptura de Abu Mohammad al-Jolani del Estado Islámico como Frente al-Nusra en Siria. Al-Qaeda, por su parte, acusa al Estado Islámico de extremismo e ignorancia con respecto a la aplicación de las reglas de la yihad a grupos e individuos, así como de asesinatos y denuncias excesivamente entusiastas. El futuro de la organización Estado Islámico está ligado al destino de su autoproclamado «estado«, que, si persiste, sería un «califato» que es internamente extremo y externamente flexible. Si Daesh cae, se convertirá en un grupo yihadista extremista a la derecha de al-Qaeda. Hasta ahora, lo que está claro es que los movimientos yihadistas participarán individualmente en una nueva ronda de autoevaluación, especialmente ahora que el EI ha declarado un califato. Acusa al Estado Islámico de extremismo e ignorancia con respecto a la aplicación de las reglas de la yihad a grupos e individuos, así como de asesinatos y denuncias excesivamente entusiastas. Para analizar las raíces ideológicas que hicieron destacar a la organización Estado Islámico, debemos volver a los orígenes de al-Qaeda, grupo cuya ideología la hizo destacar entre decenas de otros grupos yihadistas durante el período de la llamada “yihad afgana”. Esto mejorará la comprensión del conflicto entre al-Qaeda y Daesh, y el interrogatorio de las diferencias ideológicas entre los dos también probará la fuerza de estas ideas y su poder de permanencia. Hay tres fases identificables de los movimientos yihadistas: la movilización para la yihad migratoria, la yihad global y la era Zawahiri. Es importante tener en cuenta que estas fases pueden superponerse, y sus rasgos distintivos pueden entrelazarse, incluso ideológicamente, pero son los más apropiados para este estudio ya que rastrea las raíces ideológicas de Daesh.

Los atributos del movimiento yihadista global se desarrollaron durante este período, el de la movilización por ‘el deber de la yihad’ en Afganistán, que precedió a la fase global.  Incluyen:

1. Movilización yihadista: la movilización, independientemente de sus diversos motivos y propósitos, sigue siendo el rasgo más destacado de ese período. Todo lo que vino después, y disfrutó del apoyo regional e internacional y, en algunos casos, del apoyo oficial árabe, fue una continuación de la jihad afgana. Presentaba foros yihadistas que incluían a árabes y no árabes, y temas que antes eran oscuros comenzaron a cobrar importancia en la “psique musulmana”, como Turkestán Oriental en China, Cachemira en India, Patani en Tailandia, Moro en Filipinas. Podemos decir con seguridad que la movilización alcanzó su punto máximo entre el establecimiento de Abdullah Azzam de su «Oficina de Servicios» en 1984 y su asesinato en 1989.

2. Liderazgo del pensamiento yihadista: Para facilitar y perpetuar la movilización, fue necesario diseñar un “manifiesto yihadista” acordado por cada líder yihadista en Afganistán, independientemente de su credo, objetivos o prioridades. Abdullah Azzam y los primeros defensores de la yihad estaban ansiosos por lograr ese consenso. En esta fase, la idea de «eruditos yihadistas» en el campo ganó prominencia. Apoyaron activamente la jihad y se vieron a sí mismos como eruditos a los que los musulmanes están obligados a escuchar. Fue una táctica para reprimir las fatwas y las opiniones opuestas, y la «adhesión a la yihad» se convirtió en el signo de un «liderazgo honesto«. Estas ideas dieron influencia e inmunidad al pensamiento yihadista y le dieron prominencia dentro del mundo musulmán.

3. Acusaciones de «Murjiah y Jahmi»: Estos términos ganaron popularidad y se usaron como acusación contra aquellos que se negaron a excomulgar a los regímenes que no «gobiernan según la palabra de Dios» (o la Shariah). Murjiah cree que la fe es conocimiento, y que cualquier musulmán que exprese su creencia en Dios no puede dejar de ser musulmán pecando.

4. Usando los escritos de Sayyid Qutb como referencia: La literatura de Qutb fue considerada como la referencia integral de todas las ideas surgidas durante ese período, a pesar de las variadas, ya veces contradictorias, interpretaciones de su línea de pensamiento. La razón de tal consenso puede atribuirse a la ausencia de literatura previa de similar amplitud, así como al hecho de que él pidió romper todos los vínculos con los regímenes actuales a nivel mundial. Sin embargo, está claro que el verdadero imperativo era proteger la movilización de las diferencias de opinión. Abdullah Azzam, cuyas raíces ideológicas habían sido fuertemente influenciadas por los Hermanos Musulmanes, fue la fuerza impulsora detrás de la movilización, mientras que sus principales socios en la yihad afgana en ese momento, a saber, los wahabíes y al-Jamaa al-Islamiyya en Egipto, fueron implacablemente críticos de los Hermanos Musulmanes

Como vemos, el DAESH está claramente marcado por el carácter milenarista de su ideología, y sin conocer éste, no lograremos comprender el significado que adquiere en su entorno la instauración de un califato y la consecución de su posterior carácter universal. Al frente del nuevo califato −el octavo de un total de doce que según el Corán habrá en la historia− estaría Abu Bakr Al Baghdadi (autodenominado como califa Ibrahim). Éste, a su vez, tomaría el nombre de guerra de Abū Bakr Al-Siddīq −como acto cargado de simbología−, ya que, dicho nombre, hace referencia al suegro de Mahoma, el cual le sucedería y sería el primero de los califas conocidos como “ortodoxos” o Califato de Rashidún. Según el Corán, el duodécimo califa se tendrá que enfrentar en una colosal batalla contra el ejército de roma en las llanuras de Dabiq (de aquí el nombre de la revista en su versión en inglés). Los musulmanes vencerán en ésta, y posteriormente se expandirían. Al poco tiempo, surgiría una especia de anti-mesías que les atacará desde Asia Central, matando a numerosos hombres. Un total de cinco mil, quedarían acorralados, y tras el regreso y ayuda del profeta Jesús, lograrían vencer al “monstruo”. Quizás por eso mismo, quieran enfrentarse a los enemigos del islam (entendidos como las potencias occidentales encarnadas, por ejemplo, en países como Estados Unidos) en su propio territorio, y desde éste ir avanzando por tierra. Otro motivo al cual hace referencia el DAESH es que, tras la muerte del profeta, debía establecerse un califato acorde a su mensaje. Tras éste, le sucedería uno marcado por la tiranía y desviación del camino correcto. Una vez más, y tras finalizar el anterior, se iniciaría de nuevo el ciclo con un califato fiel a Mahoma y al islam. Para el DAESH, los gobiernos árabes encarnan el periodo de tiranía al que se referían, y es por ello que debían instaurar el califato, el caracterizado por seguir el camino recto.

El atentado terrorista en la ciudad pakistaní de Quetta, el 8 de agosto de 2016 fue una muestra de la capacidad operativa de un grupo terrorista de inspiración yihadista denominado Jamaat-ul-Ahrar. Esta organización que queda amparada bajo el “paraguas” de los grupos Talibán que actúan en la región y que en unión de estos constituye un elemento con una real y contrastada capacidad de desestabilización en una región ya de por sí compleja debido a la cantidad de actores que participan y alos interese cruzados de grupos y Gobiernos. Fuente: https://www.seguridadinternacional.es/

Pero, ¿qué territorios debería comprender el califato inicialmente y a qué es debido? En su primera fase, el califato se instaura en la región histórica conocida como “Al Shams” Ésta comprendería los territorios actuales de Siria, parte de Irak, Jordania, Israel, Líbano y Palestina. Esta región fue la cuna de los grandes califatos islámicos. En su segunda fase, y como distribuyeron los propios yihadistas a través de redes sociales como Twitter o Facebook, el califato debería de expandirse a territorios entendidos como Dar-al-Islam (aquellos que alguna vez estuvieron bajo el dominio y control musulmán). Resultaría incompleta, dado que, en diversos comunicados, ellos mismos han reconocido su gran interés en derrocar la sede central de la cristiandad: Roma La tercera fase, nos llevaría hasta la expansión total a nivel mundial del califato (la conquista de Dar-al-Harb). Sueño cumplido. Uno de los recursos a los cuales intentará dominar el terrorismo yihadista en la zona de Oriente Medio, es el control del agua, el cual se transformará en un objetivo determinante de la estrategia de expansión regional del Estado Islámico, que “en caso de que lo consiguieran y pudieran mantener ese control, quizá entonces podrían legitimar parcialmente su gobierno, o alternativamente ser explotado como arma”. Pero debemos ser conscientes de que el problema del agua se extiende más allá de Irak y Siria, con lo que podría afectar a otros países aliados de EEUU, como Jordania, aumentando el riesgo de que las poblaciones, las cuales se verían privadas de un derecho universal como es el agua, se volvieran contra sus gobiernos y decidieran apoyar al Estado Islámico, creando un levantamiento en todo Oriente Medio. Todo esto podría suceder si en un momento determinado del conflicto en el que nos encontramos, los terroristas del Daesh pudieran desarrollar la capacidad de proveer de recursos hídricos adecuados a los cientos de miles de habitantes que estuvieran bajo su control.

Militantes de Estado Islámico a punto de realizar una decapitación masiva. | IMAGEN DE YOUTUBE.

La solución a mi entender ante esta amenaza, sería sin lugar a dudas la de proteger las infraestructuras estratégicas en la zona, a ello me refiero a las grandes presas hidroeléctricas y otras infraestructuras de agua ubicadas en las zonas bajo control del Estado Islámico o cercanas a ser ocupadas por el Daesh. Con lo que la coalición con el apoyo de las otras naciones que combaten al terrorismo como Rusia, debería ante todo dar protección a esas infraestructuras que podrían caer en manos de los terroristas, y provocar un caos en la región. Con lo que el retraso en la acción militar por parte de la coalición ha puesto en peligro la estrategia para derrotar al Estado Islámico, con lo que podría provocar que los terroristas se hicieran más fuertes, continuaran recibiendo más apoyos de otros países de la órbita regional y sobre todo la llegada ingente de voluntarios islamistas desde otros rincones del mundo, como hemos visto en la Guerra de Siria e Irak. Recordemos que el grupo terrorista nigeriano Boko Haram, que fue responsable de la muerte de más de 10.000 personas en Nigeria en 2014, declararía su lealtad al Estado Islámico. Ahora, muchos analistas coincidimos en que Boko Haram tiene mucho más poder que del grupo terrorista que se escindió, ya que el Estado Islámico ha conseguido hacer algo que prometió y que Al-Qaeda, en su caso no lo consiguió, la creación de una “Califato” con lo que aglutina mucho más poder y con una sólida estructurada jerarquía, algo de lo que Al-Qaeda no dispone. El terrorismo yihadista de Daesh ha llevado a cabo una terrorífica y monstruosa serie de atentados entre los que me gustaría resaltar el del 31 de octubre de 2015, un Airbus A321 con 224 pasajeros y tripulantes a bordo, el cual cubría la ruta Sharm el-Sheij (Egipto)- San Petersburgo (Rusia) se estrelló en el norte de la península egipcia o el avión de la compañía rusa Metrojet, y en el que viajaban 25 niños, 192 adultos y 7 tripulantes también fueron asesinados por el terrorismo islamista. Todo ello nos muestra una fragmentación que lleva a los violentos, los asesinos radicales islamistas a preferir una marca que les deslumbre por su mayor impacto mediático y sobre todo por la brutalidad de sus acciones.

Nuestro principal objetivo, es atender a Siria e Irak, donde Daesh ha concentrado su principal órdago califal, aunque hay que resaltar que resulta bastante insostenible. Primero porque, carece de recursos (unos 30.000-50.000 efectivos) para controlar funcionalmente un territorio donde viven unos seis millones de personas críticas con su dictado, y porque sabe que sus aliados circunstanciales (milicias sunníes enfrentadas a Bagdad) pueden nuevamente volverles la espalda, cuando en realidad ya lo hicieron hace una década cuando Washington les ofreció –armas, dinero y garantías incumplidas- de regreso al poder. Además en temas militares, la coalición liderada por EEUU ha logrado no ya solo fijar al enemigo, limitando su capacidad de maniobra y haciéndolo más vulnerable, sino también dificultar su logística y financiación (destruyendo depósitos, instalaciones y pozos petrolíferos) Por último, ya vimos la creación y formación de una fuerza terrestre –básicamente integrada por las fuerzas armadas iraquíes (238.000 efectivos) y otros tantos Peshmergas kurdos-, encargados de protagonizar la fase de combates terrestres que debería seguir a la aérea, contra el DAESH en Irak y recuperar los territorios que había ocupado al inicio de su expansión y creación de su Califato. Sin lugar a dudas muy pocos medios para atender a tantos frentes. Con lo que nos hace pensar, si realmente el Estado Islámico cuenta tan sólo con 50.000 efectivos, o según nos detallan otras fuentes regionales y locales el terrorismo yihadista en Siria e Irak estaría formado por más de 150.000 mercenarios, algo que iremos dilucidando en este último temario de la asignatura.

Intervención militar rusa en la la Guerra de Siria

En 1944, Siria y la Unión Soviética inauguraron relaciones diplomáticas que se estrecharían en 1963 al triunfar una revolución de corte socialista en el gobierno sirio. Hafez al-Asad, padre y antecesor de Bashar al-Asad como presidente de Siria, había además recibido educación y adiestramiento militar en la Unión Soviética en su juventud. Siria sirvió así durante la Guerra Fría como uno de los contrapesos soviéticos para contrarrestar la influencia de los Estados Unidos en Oriente Medio. En la década de los noventa, Rusia heredó el papel que la Unión Soviética jugaba en la región, si bien la relación con Siria, aunque nominalmente la misma, perdió importancia para ambos socios en vista del declive económico y militar ruso en esa época. Sin embargo, al finalizar la década, Rusia había reanudado la venta de armas a Siria, además de establecerse a partir del primer periodo de gobierno de Vladímir Putin la firma de varios acuerdos de cooperación comercial y científica y realizarse un nuevo acercamiento en las relaciones diplomáticas de ambas naciones.​ Como resultado, Siria se convirtió en un importante cliente de tecnología y armamento ruso, con una estimación de más de 4000 millones de dólares en compra de armas. Rusia tiene asimismo en el puerto sirio de Tartús la única base naval rusa en Oriente Próximo, que le da a Rusia una posición estratégica en el mar Mediterráneo y cuya seguridad es de gran importancia para el país. Por otra parte, desde principios del año 2011, comenzaron en Siria varias manifestaciones callejeras inspiradas en la llamada Primavera Árabe que desestabilizó a varios gobiernos árabes desde el Norte de África hasta Oriente Medio. Rápidamente la situación siria degeneró rápidamente en un gran conflicto, convirtiéndose en una guerra civil, la cual se cobró la vida de miles de personas al organizarse distintas facciones rivales opuestas entre sí y al gobierno, compuestas, dependiendo de sus objetivos e inspiración, por disidentes políticos, desertores del ejército y miembros del Estado Islámico. A lo largo de la guerra civil en Siria, el gobierno de Al-Asad ha sido objeto de diversas sanciones internacionales, siendo Rusia un aliado vital, al vetar ésta las resoluciones anti-sirias patrocinadas por las principales potencias occidentales en el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU), algunas veces también secundado por China. A juicio de algunos expertos, Rusia considera además al gobierno sirio como la opción más pragmática para conseguir y continuar sus objetivos internacionales en la región mientras que otros refieren que sencillamente, tras la experiencia de la guerra civil libia, donde las resoluciones de la ONU fueron sobrepasadas por el accionar de la OTAN, el gobierno ruso decidió proteger la soberanía siria. Asimismo, Rusia encuentra preocupante el número de jóvenes de nacionalidad rusa que se han unido al EI, especialmente de la región de Chechenia y el Daguestán: el Servicio Federal de Seguridad ruso considera que un 8 % de los combatientes del Estado Islámico podrían ser rusos, lo cual puede representar una amenaza para las regiones con población musulmana significativa en Rusia. Enviando a este país batallones de zapadores y policía militar de Chechenia e Ingushetia, para ayudar en el desminado de Alepo y Palmira, además del cuidado de bases militares.

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