CIBERDIPLOMACIA Y RELACIONES INTERNACIONALES II PARTE

David Odalric de Caixal i Mata: Historiador Militar, experto en Geoestrategia Internacional y Terrorismo Yihadista. Director del Área de Seguridad y Defensa de INISEG (Instituto Internacional de Estudios en Seguridad Global). Director del Observatorio contra la Amenaza Terrorista y la Radicalización Yihadista (OCATRY). Asesor en Seguridad y Defensa en HERTA SECURITY. Membership in support of the AUSA (Association of the United States Army) Miembro asesor de la Sección de Derecho Militar y Seguridad del ICAM (Ilustre Colegio de Abogados de Madrid). Membership in support of the Friends of the Israel Defense Forces. Miembro del Consejo Asesor del Likud-Serbia (Israel).  Miembro de Honor de la Academia Europea de las Ciencias, Artes y Humanidades

Amenazas y oportunidades de la diplomacia cibernética

A medida que el mundo atraviesa la Cuarta Revolución Industrial, los gobiernos y los públicos extranjeros se entrelazan y se vuelven interdependientes como nunca antes. ¿Qué significa esto para la diplomacia y las relaciones internacionales en el futuro? ¿Qué papel puede jugar la diplomacia pública en esta dinámica en evolución? Esas tecnologías disruptivas incluyen Internet de las cosas, realidad virtual y aumentada, inteligencia artificial, robótica, vehículos autónomos, impresión 3-D, nanotecnología, biotecnología, almacenamiento de energía y computación cuántica, entre otras. La ciberseguridad, la revolución digital y los roles cambiantes de Silicon Valley y el gobierno de los Estados Unidos en la seguridad nacional y la tecnología fueron temas importantes y recurrentes en la conferencia anual de asuntos globales del Pacific Council on International Policy, PolicyWest[1]. El evento se llevó a cabo el 4 de octubre de 2019 en Beverly Hills, California, y contó con un debate principal sobre Ucrania, un debate sobre el gasto en defensa y varios paneles de expertos que discutieron los problemas globales más urgentes de nuestro tiempo. “¿Existe el peligro de que subestimemos y, por lo tanto, no estemos preparados para el impacto de la tecnología? Este es un riesgo inaceptable en el ámbito de la seguridad nacional”, dijo. “La revolución digital presentará muchos beneficios en la forma en que trabajamos, nos comunicamos con amigos y familiares, compramos y viajamos. Pero también presenta riesgos y amenazas al deber fundamental del gobierno: mantenernos a salvo y seguros. Debemos ser capaces de comprender y adelantarnos al progreso tecnológico de nuestros adversarios, ya sean de otros países, terroristas o delincuentes comunes. Esta no es un área en la que podamos ponernos al día”

En medio de este “tsunami”, los diplomáticos deben, ciertamente, repensar su profesión o reflexionar sobre la naturaleza de la misma. La diplomacia, aunque de naturaleza conservadora, ha tenido que innovar permanentemente a lo largo de la historia para adaptarse a los tiempos. Lo mismo sucede ahora cuando se trata de ampliar las capacidades de innovación en la “diplomacia en red”. El ADN del diplomático innovador considera tres tipos de competencias: estratégicas, interpersonales e individuales, afectando las tres al éxito de la misión. https://spanien.um.dk/es/quienes-somos/que-hacemos/podcast-sobre-diplomacia-digital/

Por primera vez desde que Estados Unidos se convirtió en una potencia global, ahora debe enfrentar a un adversario que presenta no solo una amenaza política o militar, sino también fundamentalmente económica”, dijo. “Pero en esta área económica, el campo de juego no es uniforme. Es nuestro sector privado el que sufrirá la peor parte de los efectos de una China cohesiva y competitiva” El mundo cibernético explota una brecha única en la responsabilidad, y que esa responsabilidad, así como la capacidad tecnológica, está pasando del gobierno al sector privado.

La ciberseguridad se ha convertido en uno de los retos más importantes para cualquier Estado. En 2017, el gobierno federal de EEUU gestionó 35.277 incidentes cibernéticos que pusieron en riesgo datos o sistemas -un 14% más que el año anterior. Y según reconocidos estudios, los ataques de ransomware contra agencias gubernamentales se han triplicado en los últimos años. El acceso a Internet y a la banda ancha ha traído consigo un aumento de la productividad, el empleo y un mayor acceso de los ciudadanos a los servicios esenciales. Sin embargo, estas oportunidades también han generado nuevos riesgos. Las tecnologías digitales no están maduras y los delincuentes pueden aprovecharse de ellas fácilmente. Cada día más, grupos hostiles ponen a prueba las defensas cibernéticas de nuestros países. Entre los mayores riesgos se encuentran la delincuencia financiera, el robo de información confidencial y la perturbación de servicios críticos como el sistema eléctrico o el control fronterizo. Las políticas públicas deben lograr que los países gestionen el riesgo cibernético sin sacrificar la oportunidad que trae consigo la era digital. ¿Cómo lo están haciendo los países más avanzados en ciberseguridad? Estonia, Israel, República de Corea, Estados Unidos… Pese a las grandes diferencias de tamaño y riqueza, estos países son algunos de los referentes mundiales en temas de ciberseguridad. ¿Por qué? Más allá de tecnologías o intervenciones concretas, estos países han trabajado en generar un ecosistema de ciberseguridad que les permite responder con gran rapidez a las nuevas amenazas que vienen del ciberespacio.

¿Cuáles son los pilares de los ecosistemas de ciberseguridad más sofisticados?

° Una estrategia nacional para un riesgo que afecta a todos. Una estrategia nacional permite organizar todas las iniciativas de ciberseguridad y facilita la coordinación gubernamental transversal. La República de Corea, por ejemplo, tiene desde 2011 un “plan maestro” nacional de ciberseguridad que hila el trabajo de 15 organismos gubernamentales. El plan adopta un enfoque global de la ciberseguridad nacional y considera al ciberespacio una parte más del territorio nacional que necesita un sistema de defensa.

° Gobernanza dentro de los gobiernos para que la estrategia nacional no quede en papel mojado. La ciberseguridad es responsabilidad de muchos organismos y a veces puede darse un solapamiento de atribuciones. Por ello, es vital crear una estructura organizativa que asigne responsabilidades claras de ciberseguridad a cada organismo gubernamental. Un aspecto importante de esta práctica organizativa es crear una autoridad central de coordinación. Desde el año pasado, por ejemplo, EEUU tiene la Agencia de Ciberseguridad y Seguridad de Infraestructura, que coordina desde el Departamento de Seguridad Nacional todos los esfuerzos de ciberseguridad del gobierno federal.

° Un marco jurídico flexible y actualizado para perseguir delitos que cambian de método rápido. A medida que los sistemas informáticos se han vuelto más rápidos y sofisticados, los cibercriminales también han sofisticado sus métodos y son más difíciles de detectar. Un enfoque legal fragmentado, en vez de una única ley global de ciberseguridad, permite a hacer frente a la versatilidad de la delincuencia informática con mayor eficiencia.

° Nuevo talento digital para nuevas realidades. Se calcula que, en todo el mundo, faltan más de dos millones de especialistas en ciberseguridad. Muchos gobiernos colaboran con universidades y escuelas para animar a los estudiantes a formarse en el ámbito cibernético. En Estonia, un 68% de los colegios ofrecen actividades formativas en programación para niños mayores de 7 años, y existe un sistema de becas para los estudiantes universitarios de derecho tecnológico. Y mientras la oferta y la demanda se equilibran, toca priorizar. En Estonia, por ejemplo, su equipo de respuesta ante ataques cibernéticos usa cuatro principios para priorizar qué ataques contrarrestar primero: (i) el número de usuarios afectados; (ii) la gravedad del incidente; (iii) el objetivo y punto de origen del ataque, y (iv) los recursos necesarios para gestionarlo.

° Diplomacia cibernética contra amenazas que no conocen fronteras. La cooperación internacional es esencial para luchar contra las amenazas del ciberespacio. Los miembros de la OTAN, por ejemplo, participan en ejercicios anuales denominados Escudos Bloqueados donde se trabajan 4.000 sistemas virtuales y se simulan más de 2.500 ataques simultáneos. En América Latina y el Caribe, el BID y la OEA llevan a cabo diferentes actividades a lo largo del año para facilitar que los países de la región compartan conocimiento. Estonia, por su parte, ha empezado a desarrollar unas “embajadas virtuales” donde vuelca toda la información vital gubernamental y la respalda en centros de datos ubicados en países amigos. Estas embajadas virtuales tienen por objeto garantizar que los servicios electrónicos se mantengan en caso de que se produzca un ataque que pudiera interrumpir el funcionamiento del gobierno.

(Imagen via Business Insider Australia) A finales del pasado mes de enero, en el Cuartel General de la Alianza Atlántica tuvo lugar la reunión del Comité Militar. Durante esta reunión se trataron algunas de las iniciativas militares que orientarán la próxima Cumbre de la OTAN que se celebrará en Gales el próximo septiembre. Asimismo, también se determinaron las prioridades en materia de operaciones, partenariados y transformación para este año, entre las que destaca la ciberdefensa. https://blog.realinstitutoelcano.org/la-otan-y-la-ciberdefensa/

° Una ciudadanía educada para el mundo cibernético. Muchos países están haciendo hincapié en inculcar buenos hábitos cibernéticos entre los ciudadanos ya desde la escuela primaria y secundaria. En Estonia, por ejemplo, para 2014 más del 70% de los usuarios de teléfono celular habían recibido algún tipo de capacitación para protegerse contra los robos de identidad. En Corea del Sur, el programa de vacunación cibernética conecta a proveedores de Internet con usuarios cuyos equipos hayan sido secuestrados por una botnet. También se ofrecen herramientas gratuitas en línea para eliminar el malware que agrega computadoras a los ataques en red. En el siglo XX, “fue el gobierno el que abrió el camino en el desarrollo tecnológico y tenía la experiencia, ya menudo era el sector privado el que estaba tratando de aprender de él y ponerse al día con el gobierno. Ahora, en muchas áreas críticas, eso ha cambiado exactamente 180 grados y vemos que es el sector privado el que tiene un nivel mucho mayor de capacidad técnica, está gastando miles de millones de dólares en investigación y desarrollo y tiene la experiencia en áreas clave » La única forma en que es posible es si el gobierno de Estados Unidos articula una política coherente con respecto a China y comunica esa política a sus aliados y al público de todo el mundo. Al igual que los crecientes adversarios anteriores, Estados Unidos no puede enfrentarse a países como China y Rusia, que están ganando terreno rápidamente en términos de capacidades cibernéticas, por sí solo. Debe ganarse los corazones y las mentes de los europeos, africanos, sudamericanos y asiáticos del centro, sur y sudeste, por nombrar algunos de los principales actores en esta esfera. En otras palabras, necesita cambiar de rumbo. Según un artículo reciente de Axios, “al menos una docena de altos funcionarios [de la Casa Blanca] han dimitido o han sido expulsados ​​de una misión de ciberseguridad que se estableció bajo Barack Obama para proteger la Casa Blanca de la piratería rusa y otras amenazas” “Cuando pensamos en la naturaleza cambiante del poder, lo que sustenta la capacidad de Estados Unidos para ser una potencia líder en el mundo y una fuerza para el bien, estamos viendo un cambio en las fuentes de ese poder hacia la tecnología«

“La tecnología se está convirtiendo en la moneda en la que se acumula y se ejerce el poder. ¿Quién será el más innovador y avanzado no solo en pensar en la IA sino en adoptar, usar e implementar la IA? ¿Quién será el dueño de la revolución biotecnológica, que tiene la capacidad de transformarlo todo? Algunos de los adversarios de Estados Unidos opinan que esta es la carrera por el liderazgo y el poder global” Debido a estos avances en la tecnología, los diplomáticos públicos tienen oportunidades sin precedentes para llegar a una audiencia prácticamente ilimitada en todo el mundo. Pero también deben permanecer atentos a las amenazas que plantea la tecnología: reconocimiento facial[2], falsificaciones profundas, bots en línea realista, aprendizaje automático y microtargeting automatizado[3], por nombrar algunos, todos tienen ventajas y desventajas aterradoras sin precedentes. Y tampoco deben olvidar las lecciones del pasado. Hay algunos elementos fundamentales de la diplomacia pública que funcionan de manera confiable sin importar el medio, como escuchar y abordar las relaciones culturales de manera cooperativa, en lugar de interesada. El impacto duradero y el alcance del poder blando no deben subestimarse. Existen innumerables herramientas para que los diplomáticos públicos de hoy las utilicen en el ciberespacio para articular los objetivos de la política exterior de los Estados Unidos a las audiencias internacionales, fortalecer las relaciones entre el pueblo estadounidense y los públicos de todo el mundo, e intercambiar y celebrar diversas culturas. Los intercambios virtuales, la radiodifusión digital y los deportes electrónicos, además de las redes sociales y los multimedia, son áreas que tienen un gran potencial para lograr los objetivos de la diplomacia pública.

El surgimiento de la ciberdiplomacia en un ciberespacio cada vez más posliberal

La vitalidad de la tecnología de la información y las comunicaciones (TIC) se ha visto reforzada enormemente por la diversidad de entidades que la utilizan, como gobiernos, empresas e individuos. Por ello, es urgente fomentar la cooperación internacional para garantizar la seguridad del ciberespacio como medio de las TIC. Aunque el concepto de ciberespacio es plástico y polémico, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos (DoD) define el ciberespacio como «un dominio global dentro del entorno de la información que consiste en la red interdependiente de infraestructuras de tecnología de la información, que incluyen Internet, redes de telecomunicaciones, sistemas informáticos, y procesadores y controladores integrados”. El ciberespacio generalmente se caracteriza por no tener fronteras, mientras que la infraestructura del ciberespacio está bajo la soberanía del estado. Por lo tanto, la seguridad cibernética está vinculada a la seguridad nacional y se ha convertido en un elemento importante de la política social debido a su relevancia para la seguridad nacional, la seguridad pública y la seguridad policiclo extranjera se esfuerza por preservar la disponibilidad e integridad de las redes e infraestructura y la confidencialidad de la información contenida en él.

Herta[4], el escáner facial para identificar a los malos. La empresa catalana pone al servicio de la seguridad la tecnología más rápida de reconocimiento facial para identificar sospechosos y delincuentes entre la multitud. Es una de las compañías que aprovechará el Stand Catalonia de la Generalitat de Cataluña para estar presente en el Mobile World Congress 2018. Cada día decenas de cámaras enfocan nuestras caras sin que ni siquiera nos demos cuenta. Una circunstancia que no ayuda a aquellos que no quieren ser encontrados, especialmente cuando los persigue la justicia. Más aún si estas cámaras incorporan tecnología de reconocimiento facial como la creada por Herta, una de las empresas catalanas que forman parte del Stand Catalonia en el Mobile World Congress 2018. https://hertasecurity.com/es/news/herta-el-escaner-facial-para-identificar-a-los-malos/

Las TIC están íntimamente arraigadas en los asuntos nacionales o internacionales, las relaciones internacionales y la diplomacia. Hoy en día, las TIC también han multiplicado la capacidad humana para causar daño o devastación en los aspectos sociales y políticos de la vida. Por lo tanto, las relaciones internacionales y la diplomacia tienen el desafío de encontrar formas de preservar la paz mundial. A medida que los estados soberanos intentan ganar una mejor posición en el mundo en comparación con otra nación, las TIC han traído nuevas herramientas para que los estados compitan sin conflictos abiertos. La nueva fase muestra que la diplomacia sirve no solo como el arte para negociar y proteger los propios intereses o para promover la influencia en los asuntos internacionales. Para cada país autónomo, La ‘novedad‘ que ocurrió con la diplomacia hoy tiene todo que ver con el funcionamiento de las nuevas tecnologías de la comunicación a la diplomacia. Los cambios que ocurrieron van directamente al núcleo de la diplomacia, incluida la negociación, la función de representación y la comunicación. El equilibrio entre las nuevas y las viejas formas de comunicación no es similar y no parece implicar que haya cambios revolucionarios con él. Con la influencia de las redes gubernamentales, en entornos transnacionales de múltiples partes interesadas y en las relaciones amistosas y antagónicas entre los estados, hay un cambio muy significativo en el lado «fuera de línea» de la diplomacia que se interconecta con el lado emergente de la diplomacia «en línea«. A pesar del impacto de las TIC en las relaciones internacionales y la diplomacia, aún no está claro si la ciberesfera percibida como sin fronteras no lo es como se piensa comúnmente. La esfera en sí misma es la combinación de fronteras virtuales ausentes con fronteras legales existentes y distintas que han permitido que prosperen los delitos cibernéticos. La característica específica de la era cibernética es el impacto multinacional que podrían generar los ciberataques. El impacto que trae enfatiza la necesidad de una política pública y un consenso común al involucrar un componente internacional más fuerte. Por la naturaleza del propio ciberespacio y los criterios asimétricos, la ciberamenaza significa un desafío para los líderes políticos, que también obliga a un esfuerzo diplomático. Con base en ese contexto, es importante que los países tengan una coordinación de los marcos legales en materia de ciberseguridad junto con la implementación y consenso operativo con otro país. Los marcos en sí pueden surgir de bases regionales.

Herta es líder mundial en el desarrollo de soluciones de reconocimiento facial de vanguardia. Con sede en Barcelona y Los Ángeles, la empresa ofrece soluciones rápidas, precisas, sólidas y orientadas al cliente final para los requisitos de videovigilancia, control de acceso y marketing. Los proyectos internacionales incluyen ciudades seguras, aeropuertos, estaciones de tren y metro, prisiones, bancos, casinos, estadios deportivos, centros comerciales, aplicaciones militares, policiales y forenses. Herta tiene socios en 50 países y más de 150 integradores certificados a nivel mundial. https://hertasecurity.com/company/

Ante todo es necesario consensuar a que nos referimos cuando hablamos de diplomacia. Al respecto, Tomassini en su definición alude a “la institución y el proceso a través de los cuales se comunican los Estados y sus gobernantes en el plano de las relaciones internacionales (…) es la función a través de la cual un Estado desarrolla su política exterior…”, y realiza un seguimiento histórico del concepto destacando una interesante relación entre el mismo y el de negociación (1989: 314). Al respecto algunos autores norteamericanos se refieren a la diplomacia como la técnica central para el desarrollo de la política exterior de un Estado cuya función característica es la comunicación, entendida como la herramienta de interacción entre los gobiernos (Russett y Starr, 1985: 163; Poullada, 1974) También podemos definir a la diplomacia por oposición a la guerra, como la forma de relacionarse un Estado con otros Estados buscando mantener la paz (Morgenthau 1986: 613). Podemos concluir entonces que la diplomacia se halla ligada al ámbito de lo público, al Estado, y no al ámbito privado; por lo tanto, todas aquellas negociaciones que se realicen fuera del ámbito estatal no serán consideradas prácticas diplomáticas. Es a partir de aquí desde donde comenzaremos a analizar la aparición de estas nuevas formas de interacción entre los actores del sistema mundial, sin embargo primero debemos conocer a dichos actores.

Ante todo no es posible comprender la actuación de los nuevos actores internacionales en toda su extensión si nos limitamos a una visión estado céntrico, que jerarquiza al Estado como actor internacional. Para ello debemos dejar de lado el paradigma realista y acceder a las interpretaciones teóricas anunciadas ya en la década de los ‘70 por Keohane y Nye donde reconocen la participación de nuevos actores no estatales – transgubernamentales y transnacionales – que utilizan tanto nexos formales como informales para relacionarse (1988: 41). Sin embargo, sería Rosenau quien analizaría más profundamente su relevancia y accionar en el ámbito mundial estableciendo tres parámetros o niveles de análisis (1991: 5-10; 1995: 194). La explosión en la participación de estos nuevos actores surge como consecuencia de la finalización de la Guerra Fría donde nos encontramos, entre otros, con las ya conocidas empresas transnacionales, bancos y bolsas de comercio internacionales; las Organizaciones No Gubernamentales que se diversifican de manera vertiginosa; una reciente forma de expresión como son los movimientos alternativos mundiales, entre los cuales los más reconocidos son los movimientos antiglobalización[5]; y los llamados actores subestatales como son las comunidades autónomas, regiones, länder, provincias, municipios, etc. Es con relación a estos últimos que aludimos a las nuevas prácticas diplomáticas. En este punto es importante retrotraernos al fenómeno de la globalización, destacando que si bien no es un fenómeno nuevo, presenta características particulares que lo diferencian de situaciones pasadas que influyeron de manera significativa en el sistema internacional (Russell, 1998; De Camargo, 1998; Rapoport, 1997; Ferrer, 1999). Sin embargo, el aspecto que nos interesa en nuestro estudio es el impacto de este proceso en la soberanía y democratización de los Estados. Es referido principalmente al tema de la soberanía que consideramos se produce un reciclaje de la diplomacia. Hemos denominado así al proceso encabezado por los Estados – en distinta graduación y modalidades – que a través de la descentralización de las relaciones internacionales busca ampliar su ámbito de proyección, fortaleciendo su soberanía al reconocer y autorizar nuevas prácticas en el plano mundial en manos de los actores subestatales, profundizando simultáneamente la democratización de la misma. Este fenómeno varía de acuerdo a los países y regiones – según las constituciones y marcos legales dictados -, como también a la existencia de experiencias anteriores o no, entre los interlocutores gubernamentales no centrales. Estas prácticas en el campo de las relaciones internacionales se pueden clasificar, según el análisis de Keating, en dos grandes tipos: la paradiplomacia y la protodiplomacia. La primera, se refiere a las actividades políticas, económicas y culturales que ejecutan los actores transgubernamentales en espacios poco convencionales del sistema internacional, con un alcance parcial, propósitos, objetivos y modus operandi distintos del juego tradicional de la diplomacia (2000: 1-2). También podemos encontrarlo con el nombre de diplomacia no central, diplomacia paralela, diplomacia federativa, diplomacia cooperativa, política exterior subnacional, entre otras denominaciones (Zubiri 2001: 1; Rodrigues 2000: 7; Krämer 2000: 2-3). Dentro del mismo podrían encuadrarse el caso de los länder, las regiones francesas, los estados brasileños, etc. (Rodrigues 2001:1-8). Por otro lado, aquellos actores subestatales con aspiraciones nacionales o gobiernos que buscan allanar el camino del reconocimiento internacional en la búsqueda de su independencia en una etapa próxima, se enmarcarían dentro de las prácticas de la protodiplomacia[6]. Algunos ejemplos de ello son Quebec[7], Escocia[8], Cataluña[9] (Keating 2000:1-2) Sin embargo, es importante destacar que existe en todos estos casos una tensión latente en torno al tema de la soberanía y principalmente de lo que se entiende por intereses nacionales. En septiembre de 2019, un grupo liderado por Huawei que incluía a China Mobile, China Unicom y el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China propuso una revisión significativa de Internet: un nuevo protocolo de Internet de arriba hacia abajo llamado » Nueva IP «. En su opinión, la Nueva IP propuesta respaldaría mejor la próxima ultrainterconexión de los mundos físico y digital a través de la realidad virtual, los automóviles sin conductor, el Internet de las cosas (IoT) y otras tecnologías emergentes. El grupo también argumentó que Internet en su forma actual tiene “muchos problemas de seguridad, confiabilidad y configuración”. Más allá de estas consideraciones técnicas, algunos leen esta propuesta como otro capítulo en un movimiento político más amplio, que China y algunos otros países han estado transmitiendo durante un tiempo, el ciberespacio ya no puede ser dominado por Occidente y debe reflejar el nuevo equilibrio de poder en el sistema internacional. Esto se hace eco de un argumento que desarrollamos en » Poder y diplomacia en el ciberespacio post-liberal». El orden internacional liberal, sostenemos, se articuló principalmente en torno a tres conceptos: poder occidental, valores liberales e instituciones dominadas por occidente. A medida que nos aventuramos hacia el final del primer cuarto del siglo XXI, las relaciones internacionales se están volviendo cada vez más » posliberales». Aunque los contornos exactos del nuevo orden aún están en proceso, ciertamente será menos occidental, menos liberal y potencialmente menos cooperativo. El ciberespacio también se está volviendo cada vez más posliberal. Las relaciones de poder, los valores y las instituciones que lo gobernaron desde su desarrollo inicial en la década de 1960 están siendo cuestionados por aquellos que no tuvieron voz en cómo fue estructurado. Aunque las divergencias internacionales sobre la regulación de Internet se remontan a la década de 1990, ahora son más intensas que nunca.


[1] The Pacific Council on International Policy is an independent, non-partisan, membership-based foreign policy organization. Founded in 1995 in partnership with the Council on Foreign Relations and the University of Southern California, the Pacific Council is a 501c (3) non-profit organization. It is headquartered in Los Angeles, California. Its activities include events and conferences, policy-focused task forces, and international delegations. The Pacific Council is “committed to building the vast potential of the West Coast for impact on global issues, discourse, and policy.” The council connects a network of people from different industries to engage in foreign policy discourse and effect change on international issues. The council convenes events, teleconferences, and international delegations, and provides thoughtful foreign policy analysis and commentary in its online Newsroom.

[2] El sistema de reconocimiento facial es una aplicación dirigida por ordenador que identifica automáticamente a una persona en una imagen digital. Esto es posible mediante un análisis de las características faciales del sujeto extraídas de la imagen o de un fotograma clave de una fuente de vídeo, y comparándolas con una base de datos. El reconocimiento facial se ha convertido en los últimos años en un área de investigación activa que abarca diversas disciplinas, como procesado de imágenes, reconocimiento de patrones, visión por ordenador y redes neuronales. Involucra tanto a investigadores del área de informática como a neurocientíficos y psicólogos. Se podría considerar también dentro del campo de reconocimiento de objetos, donde la cara es un objeto tridimensional sujeto a variaciones de iluminación, pose, etc., y ha de ser identificada basada en su proyección 2D (excepto cuando se utilizan técnicas 3D). El objetivo de un sistema de reconocimiento facial es, generalmente, el siguiente: dada una imagen de una cara «desconocida», o imagen de test, encontrar una imagen de la misma cara en un conjunto de imágenes «conocidas», o imágenes de entrenamiento. La gran dificultad añadida es la de conseguir que este proceso se pueda realizar en tiempo real. El sistema identificará las caras presentes en imágenes o videos automáticamente. Puede operar en dos modos:

  • Verificación o autentificación de caras: compara una imagen de la cara con otra imagen con la cara de la que queremos saber la identidad. El sistema confirmará o rechazará la identidad de la cara.
  • Identificación o reconocimiento de caras: compara la imagen de una cara desconocida con todas las imágenes de caras conocidas que se encuentran en la base de datos para determinar su identidad.

Por su naturaleza amigable, este tipo de sistemas siguen siendo atractivos a pesar de la existencia de otros métodos muy fiables de identificación personal biométricos, como el análisis de huellas dactilares y el reconocimiento del iris.

[3] A principios de 2018 estallaba a nivel global el escándalo de Cambridge Analytica. La empresa había encontrado la manera de obtener ingentes cantidades de datos de Facebook para usarlos en campañas de ‘microtargeting‘durante el referéndum del Brexit y la campaña electoral de Donald Trump. A partir de entonces, se suscitó un gran debate internacional con dos ejes; la seguridad e importancia de los datos digitales y la regulación de las campañas políticas online para asegurar la integridad electoral. Ninguno de los dos debates ha cambiado realmente mucho el panorama de las campañas en línea. Si bien los gigantes tecnológicos, con Facebook a la cabeza, han invertido miles de millones para proteger su imagen e intentar evitar el uso de sus servicios para manipular a la opinión pública, el debate ha aumentado la conciencia pública sobre los peligros, aunque ha dado lugar también a una cierta confusión sobre el asunto, su influencia y los riesgos que implican. El concepto clave que es capaz de englobar todo este debate tiene un nombre complejo: propaganda computacional. ¿Y eso qué es? Se define como el uso de técnicas digitales automatizadas, semi-automatizadas o basadas en el uso de grandes bases de datos para influir y manipular la opinión pública, especialmente la política.

[4] Herta es líder mundial en el desarrollo de soluciones de reconocimiento facial y visión por computador. La empresa ofrece soluciones rápidas, precisas y robustas orientadas al cliente final para videovigilancia, control de acceso y marketing. Los proyectos internacionales incluyen aplicaciones para ciudades seguras, aeropuertos, estaciones de tren y metro, cárceles, bancos, casinos, estadios deportivos, centros comerciales, militares, policiales y forenses. Herta tiene partners en 50 países y más de 250 integradores certificados en todo el mundo. Herta se especializa en el análisis de entornos multitudinarios, lo que permite detectar e identificar múltiples sujetos al mismo tiempo a través de cámaras IP. Nuestro software es completamente escalable y compatible con cualquier cámara IP, convirtiéndose en una herramienta fácil de usar y accesible para cualquier empresa.

[5] El movimiento altersistema, y en ocasiones llamado como altermundismo o movimiento antiglobalización, es un amplio conjunto de movimientos sociales formado por activistas provenientes de distintas corrientes políticas, que a finales del siglo XX convergieron en la crítica social al proceso de globalización. Existe cierta controversia sobre el término que define a este movimiento. Muchos de sus partidarios prefieren el término «altermundismo» o «alterglobalización», para evitar definirse por oposición, y porque el término «antiglobalización» daría una imagen imprecisa y negativa. El nombre altermundismo proviene precisamente del lema Otro mundo es posible, es un movimiento social heterogéneo compuesto por simpatizantes de muy variados perfiles, que proponen que la globalización y el desarrollo humano se basen en prioridad en los valores sociales y ambientales, en oposición a quienes los centran en el neoliberalismo económico, nacido en el Foro Social Mundial, ​que cada año reúne a movimientos sociales de cientos de países del mundo. El antiglobalismo acusa al actual proceso de globalización de beneficiar a las grandes multinacionales y a los países más ricos2​ acentuando la precarización del trabajo, y consolidando un modelo de desarrollo económico injusto e insostenible. También lo acusa de socavar la capacidad democrática de los Estados, entre otros aspectos negativos.

[6] Según varios autores de las Teorías de las Relaciones Internacionales, la protodiplomacia es una paradiplomacia que por motivos culturales, identitarios, simbólicos o económicos, aboga por el separatismo. Es decir, la independencia del Estado-nación al que pertenece. Según Zidane Zeraoui, «cuando una región busca consolidar su imagen internacional, hablamos de paradiplomacia identitaria. La unidad sub-nacional quiere proyectar una cierta marca territorial o ciertos rasgos particulares del territorio. El reforzamiento identitario puede tener su origen en el desarrollo de una imagen regional para promoción del territorio o simplemente como una táctica para posibiltar el rescate de los valores locales. La marca regional está vinculada con este tipo de paradiplomacia, que no solamente tiene un valor simbólico. La diplomacia convergente, por ejemplo, representa una paradiplomacia de la región complementaria de la política nacional, mientras que la protodiplomacia es una paradiplomacia con visos al separatismo. Sin embargo, cuando este impulso se lleva a sus extremas consecuencias, es decir, a la imposición de una identidad regional como paso previo a la ruptura con el Estado nacional, estamos frente a una protodiplomacia

[7] En 1948 se aprobó la actual bandera de Quebec como oficial, y la lengua francesa sería cooficial, junto al inglés, en Canadá desde 1968. En 1976 ganó las elecciones el nacionalista Partido Quebequés, de René Lévesque, que promulgaría la Ley 101, por la que el francés sería la única lengua oficial de Quebec. En 1980, el referéndum de independencia arrojó resultado negativo, con un 59,6 % de votos en contra. De nuevo en el poder en 1995, el Partido Quebequés convocó a un nuevo referéndum el 30 de octubre de 1995, donde el no a la independencia ganó por tan solo 54.000 votos y un 50,4 % de sufragios, con una participación que superó el 90 % del censo electoral. Según las encuestas, menos de la mitad de los quebequeses sigue deseando constituirse en estado independiente. El 27 de noviembre de 2006, el parlamento canadiense, con el apoyo del partido en el gobierno, reconoció a Quebec como «nación dentro de un Canadá unido», en un intento de aplacar los deseos secesionistas de los partidos independentistas, aunque en sentido cultural y social, no legal. En las elecciones generales de Quebec de 2012, el independentista Partido Quebequés, liderado por Pauline Marois, ganó la mayoría de los asientos de la Asamblea Nacional de Quebec, formando un gobierno minoritario. En el discurso del día de las elecciones, la ganadora planteó la posibilidad de convocar a un nuevo referéndum por la independencia al expresar su deseo de que Quebec se convierta en un país independiente y su convicción de que eso sucederá: «Queremos un país. Y lo tendremos»

[8] El independentismo escocés es un movimiento articulado alrededor de varios partidos políticos que aboga por la secesión de Escocia del Reino Unido y su conversión en un estado independiente, tal como fue hasta 1707 En principio la independencia no es algo contemplado en los tratados de la Unión Europea​ y representantes de la Comisión Europea han afirmado que cuando una parte de un Estado miembro se independiza pero desea permanecer en la UE, esta tendría que volver a solicitar su ingreso para unirse como si se tratara de un nuevo país incorporándose desde el principio (por lo que el Estado del que proviene podría votar en contra de su adhesión). Sin embargo otros analistas legales opinan que los Estados resultantes de la secesión o disolución de un Estado miembro podrían continuar siendo Estados miembros de la Unión Europea.​ Actualmente existe una Iniciativa Ciudadana Europea que solicita a la Unión Europea legislar al respecto.

[9] El independentismo catalán es la posición política que propugna la independencia de Cataluña con sus actuales límites como comunidad autónoma española, o bien por la correspondiente a una visión pancatalanista que incluye a la Comunidad Valenciana, las Islas Baleares, la denominada «Cataluña del Norte» (Rosellón y Alta Cerdaña, antiguos territorios catalanes cedidos por España a Francia en el tratado de los Pirineos del siglo XVII) y/o la franja oriental de Aragón. El independentismo catalán plantea sus tesis sobre el principio de que el pueblo de Cataluña es una nación soberana, aludiendo básicamente a la interpretación de su historia, cultura, lengua propia y al derecho civil catalán, y sobre la afirmación de que Cataluña no alcanzará su máxima plenitud cultural, social ni económica mientras forme parte de España. El independentismo catalán defiende la tesis de que Cataluña es una nación oprimida por España desde su ocupación por las tropas borbónicas en 1714, y la posterior supresión de las instituciones catalanas y la prohibición de su lengua en la administración mediante los Decretos de Nueva Planta promulgados por Felipe V entre 1707 y 1716, aprobado el Decreto de Nueva Planta de Cataluña en 1716, dado que la corona de Aragón a la cual pertenecía el condado de Cataluña, apoyó al otro candidato al trono español, el archiduque Carlos de Habsburgo. Los porcentajes de apoyo varían en las encuestas en función de si existen solo dos opciones (sí o no), o si en la pregunta se incluyen otras opciones federalistas. En el primer caso las encuestas dan resultados de empate entre ambas opciones.​ En el segundo caso la opción mayoritaria sigue siendo la independencia, pese a que un porcentaje cercano al 9% cambiaría su voto a la opción de «estado dentro de una España federal», Una parte de los partidarios de esta corriente política, no solo aspira a la independencia de Cataluña en sentido estricto, sino a la unión de lo que denominan Países Catalanes: la propia Cataluña; el Rosellón y la Cerdaña franceses (a los que denominan Cataluña Norte); la Franja Oriental de Aragón a la que denominan Franja de Ponent y consideran también parte de Cataluña; la Comunidad Valenciana; las Islas Baleares; la comarca murciana de El Carche y la ciudad sarda de Alguer, en Italia. Dichos territorios, excluyendo el Valle de Arán, una vez independizados formarían un estado confederado catalán en el que también se incluiría el Principado de Andorra. La bandera que identifica al independentismo catalán es la conocida como estelada.

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