Rubén Pulido

Se avecinan días difíciles para la ONG del Sr. Òscar Camps. Open Arms no atraviesa sus mejores momentos, envueltos en dudas y en proyecciones que no han salido según lo planeado, la organización catalana podría estar en estos momentos replanteándose su futuro, según cuentan al que os escribe fuentes muy cercanas al entorno de su fundador.

No cabe duda de que las últimas maniobras del Gobierno de Giorgia Meloni han sentado como un jarro de agua fría entre todo el conglomerado humanitarista sirviente de las mafias que operan en territorio libio y costas tunecinas. Pero si hay una organización en la que ha creado un punto de inflexión esa es Open Arms.

La actividad en redes sociales de su fundador se ha intensificado en las últimas semanas. Su cuenta oficial de Twitter, que no se caracteriza por una frecuente actualización ha incrementado su actividad y en los últimos días nos ha dejado con varias de sus críticas reflexiones al malvado mundo en el que vivimos. También ha tenido ocasión para hacer la correspondiente súplica en la que pide al Gobierno que se rasque los bolsillos. Y los que conocemos el paño, ya sabemos como se las gasta don Òscar.

Sus manifestaciones públicas siempre han ido acompañadas con notoria frecuencia de peticiones económicas. Es algo que le viene de lejos, pues ya allá por el año 2017, en sus comienzos, no deparaba en pasar el cepillo para llevar a cabo sus buenas acciones. Donde por cierto, ya daba pistas de lo que le cuesta mantener su tinglado, “un día en el Mediterráneo cuesta entre siete y nueve mil euros”, afirmaba el fundador de Open Arms.

Como os decía, este viernes introdujo su última súplica, donde textualmente solicitaba apoyo financiero a Pedro Sánchez. “Sr. Sánchez, quizás sea el momento de posicionarse y apoyar financieramente también a Open Arms, lo necesitamos”, directo a la saca y sin titubeos. Señal de que muy mal encaminadas no irán aquellas personas que dan cuenta a un humilde servidor de su difícil situación.

Otro de los capítulos suplicatorios fue su aventura cinematográfica, un film llamado Mediterráneo que no fue glorioso en taquilla y que suscitó la crítica de otras organizaciones humanitarias. Críticas que no tardaron en obtener respuesta por parte del Sr. Òscar Camps, en la cual reprochaba a Médicos Sin Fronteras el hecho de haber obtenido un mayor número de donaciones que Open Arms.

Al margen de lo económico, también la reputación de Open Arms cae en picado. Su perfil oficial de Twitter ha perdido casi 400 seguidores en el último mes según estadísticas de la plataforma Social Blade, acusando una perdida de seguidores mensual de más de un 200 por ciento. Los comentarios en sus tuits también arrojan una perdida de credibilidad continuada, cada día se acentúan las criticas alrededor de las actuaciones de la ONG.

Oscar Camps

Su fundador también sufre una caída acusada de reputación en su altavoz oficial de Twitter. Acorde a las cifras de Social Blade, pierde casi 300 seguidores mensuales precipitándose a un ritmo de más de un 140 por ciento de perdida de fieles cada mes en la red social. Al igual que el perfil oficial de la ONG, los comentarios críticos toman fuerza en los últimos meses.

Por otro lado, de todos es sabido que la ONG cambiaba hace poco de buque. Entre aires de expansionismo y como si de una gran empresa se tratase, Open Arms hacia gala a través de agencias de comunicación de su nuevo juguete, el denominado Open Arms Uno. Una embarcación muy similar en dimensiones al Clara Campoamor (BS-32) de Salvamento Marítimo, que según fuentes de la entidad pública consume aproximadamente 1.000 litros de combustible a la hora.

Mencionado lo anterior, si las operaciones de la ONG ya suponían de un elevado gasto en el año 2017 (entre 7.000 y 9.000 euros diarios), este importe podría haberse visto multiplicado por dos e incluso por tres tras la puesta en funcionamiento del Open Arms Uno. Y claro, no todo es combustible, también hay una tripulación y ciertos servicios que precisan de un alto desembolso económico.

Las cuentas anuales de Open Arms arrojan ingresos superiores a los cuatro millones de euros durante el ejercicio 2020 en concepto de donaciones, subvenciones o patrocinios. Cuantía que según algunos expertos preguntados por el que os escribe, no bastarían para cubrir todas las operaciones que la organización lleva a cabo en el Mediterráneo Central. Sin embargo, el patrimonio de su fundador, Òscar Camps, goza de mejor salud.

En resumen, algunos de sus detractores en Italia ya entonan el ciao Open Arms. Testigos de los lamentos de la ONG, de las duras críticas que recibe tanto la organización como su fundador, de los sollozos económicos y de cómo el Gobierno de Giorgia Meloni está dispuesto a poner freno a la actividad de este tipo de humanitarismo servil con el crimen organizado.

Fuente: https://posmodernia.com/ciao-open-arms/

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