¿ABOLIR O PROHIBIR LA PROSTITUCIÓN?… IMPOSIBLE

Antonio García Fuentes

Abolirla es la más brillante idea del último congreso de “los que se dicen socialistas en España” (PSOE); lo que aparte de producir todo tipo de risas y cachondeos, es algo así como la sentencia popular para calificar un imposible… “Eso es como querer asar la manteca”; puesto que la prostitución (“pagada o voluntaria”) existe desde la noche de los tiempos y va a existir, mientras, “el sexo excite de la forma en que lo hace en los cuerpos femeninos, masculinos u homosexuales”; que al ser lo normal en el resto de animales, llevan hasta a enfrentamientos con trágicas consecuencias y que estamos hartos de ver, en los documentales que nos muestran, “la realidad de la naturaleza animal”. Y “el mono humano”; no olvidemos que somos un animal más.


Por todo ello y mientras “el homo actual”, no llegue a una formación y educación tal, que llegue a dominarse así mismo; como también dice el acervo popular en mi tierra; “la jodienda no tiene enmienda”.


La prostitución, ha existido en todas las capas sociales, y desde “los de a pie o masas, hasta las más altas testas coronadas con la más pequeña corona, hasta con la imperial o la tiara religiosa”; quien lea ampliamente la historia del “mono humano lo comprobará”; y como ocurre casi siempre, “el saber del pueblo lo resumió en un jocoso chiste, cuya lectura total me reservo, pero que demuestra el que una puta de alto porte y su criada que también lo era, pero del más bajo, la primera consiguió un soberbio abrigo de pieles, en un servicio y la criada consiguió el mismo abrigo, pero con el trabajo de cien”; lo que nos viene a decir en la sabiduría popular, que hubo y hay, “servicios de prostitución para todas las capas sociales”; veamos algo de ello, puesto que eso mismo demuestra la amplitud de toda su historia.
“Julio César y como “marido de todas las mujeres y mujer de todos los maridos”: es sin duda, uno de los grandes talentos militares de la historia universal, a la altura de Alejandro Magno o Napoleón, pero sus conquistas no se limitaban solo a territorios, resultando un amante siempre ávido de nuevas parejas, ya fueran hombres o mujeres, de las que bien pudiera haber dicho, parafraseándose a sí mismo aquello de: «Llegué, la/lo vi y vencí» dado el interés y determinación que mostraba para conseguir llevar a su lecho a quien le entraba por el ojo. Se cuenta que cuando Julio César contaba con tan solo 20 años de edad, fue enviado como embajador a la corte de Nicomedes IV, el Rey de Bitinia, con quien se rumoreó insistentemente que había mantenido relaciones. Tanto es así que César fue conocido durante largo tiempo como «La reina de Bitinia» o «El establo de Nicomedes». Las críticas le llegaban a diestro y a siniestro y un día que en el Senado defendió a la hija de Nicomedes y recordó los favores que se le debían a este rey como aliado de Roma, Cicerón le dijo: «Omite, te lo suplico, todo eso, porque demasiado sabido es lo que has recibido y lo que has dado». O sea que el famoso Julio, “hacía a pelo y a lana”, como decimos en mi tierra.


Mesalina como esposa del emperador Claudio: una pincelada de su “fogosa historia”: “Según cronistas como Tácito y Suetonio, Mesalina coleccionó amantes, entre los que hubo senadores, gladiadores, militares y cortesanos de altísimo rango, e incluso actores como Mnéster, el amante de Calígula (“otro degenerado”), y parientes. Mesalina jamás se privó en ningún momento de degustar todos los placeres del sexo, destacando en sus correrías su predilección por lo que hoy conocemos como masoquismo, agrega Durigon”. Y quienes recuerden la fabulosa serie en TV titulada “Yo Claudio”; simplemente que recuerde el reto que mantuvo con la más famosa puta de Roma, sobre quién de las dos, aguantaría más hombres en una noche; y “que ganó ello, por goleada”.


Al emperador bizantino que también le gustaba la juerga y termina casándose con con una puta: “Justiniano, Emperador de Bizancio, amigo de mezclarse con el pueblo, conoce en una de sus incursiones a Teodora, bailarina-vagabunda-prostituta, que intenta robarle, y de la que se enamora al verla bailar. El emperador trata inútilmente de conquistarla. Conducida a su presencia acusada de robo, la condena a que le sea cortada la mano derecha. Ella escapa de la prisión y se reúne con Alcar, auriga del bando popular a quien narcotiza, suplantándolo en las carreras y logrando ser invitada a palacio por Justiniano. Convencido éste de la inutilidad de sus esfuerzos y de lo insano de sus deseos, se casa con Teodora. Un patricio difama a la nueva emperatriz y una sublevación popular, apoyada por el general Belisario, la pone en el trono. La emperatriz consolida el poder y la fama de Justiniano, venciendo al partido de los nobles y destruyendo sus intrigas”. Como se aprecia esta mujer fue muy útil al imperio.


Periccles y Aspasia: “La mayor fortuna que puede tenerse en este mundo es nacer en el momento oportuno”. Así comienza Idro Montanelli su biografía. Pericles nació en la Atenas del siglo V después de las reformas institucionales de Solón y Clístenes y de que el tirano Pisístrato hiciera un reparto de tierras más justo y debilitara el poder de las castas aristocráticas. LLegó, vio y venció. Tenía encanto personal, manejaba la palabra y era valiente para lo nuevo. De hecho es el político progresista por excelencia, el que cree en la razón para el progreso y huye de demagogias e ideas rígidas. Su vida y su obra está íntimamente ligada a una mujer que llegó a sufrir un juicio para perjudicar su estima ante un pueblo que no dejaba de votarlo repetidas veces, la rica, valiente, bella, culta Aspasia. Hay hipótesis verosímiles que datan la llegada de Aspasia a Atenas en torno a 450 a. C., fecha en la que pudo haber conocido a Pericles. De acuerdo con las afirmaciones (hoy discutidas) de los escritores antiguos, en Atenas, Aspasia se habría convertido en una hetera y posiblemente llegó a dirigir un burdel. Las heteras de Atenas eran cortesanas y mujeres de compañía de clase alta que, además de ofrecer belleza exterior, se diferenciaban del resto de mujeres atenienses por el hecho de que recibían una buena educación (a menudo tan alta como en el caso de Aspasia). Además, tenían independencia económica y pagaban impuestos. Eran posiblemente lo más cercano a mujeres liberadas que había en la sociedad ateniense y Aspasia, que se convirtió en una importante figura en su sociedad, era probablemente el ejemplo más obvio. Según Plutarco, Aspasia era comparable a la famosa Thargelia, otra hetera jónica de la edad antigua”. No olvidemos que a este hombre unido con esta mujer, se le atribuye nada menos, que “el crisol de lo que luego fue la civilización occidental”. Y tras ello ¿qué opinar de las putas o prostitutas en general? (digo yo).


“La prostitución sagrada, prostitución del templo o prostitución religiosa se refiere los antiguos ritos de carácter religioso consistentes en el mantenimiento remunerado de relaciones sexuales, a menudo entre un visitante y un sacerdote o sacerdotisa destinado a ello. Se daría en un contexto de culto, posiblemente como rito de fertilidad o de carácter simbólico. Aunque el sexo ritual es un fenómeno recurrente en numerosas culturas, la prostitución sagrada ha sido un concepto difícil de delimitar en la historiografía, ya que no resulta fácil diferenciarla de ritos sexuales no remunerados, o llevados a cabo por particulares en el templo como forma de adoración. También se ha trazado una diferencia entre la prostitución que constituiría un acto verdaderamente litúrgico y aquella que estaría simplemente asociada con el templo a través de patronazgo divino”.


“A Benito Mussolini se le pueden colgar una infinidad de adjetivos horribles. Machista, asesino y dictador son solo algunos de ellos. Sin embargo, lo que nunca se le podrá achacar es haber mentido a las muchas mujeres que amó sobre su sexualidad desenfrenada. Cuando conoció a su amante más famosa, Clara Petacci, fue sincero hasta el dolor: ¿Qué cuántas relaciones he tenido? Los primeros tiempos de Roma fueron un desfile continuo de mujeres en el hotel. Me acostaba con unas cuatro al día (respondió). En todo caso, la persona que ayudó a cimentar la fama de mujeriego de Mussolini no fue un historiador. Tal y como desvela Carlos Berbell en su obra “Los más influyentes amantes de la historia”, fue su propio chófer, Quinto Navarra, quien desveló que había mantenido relaciones sexuales con entre 600 y 7.000 mujeres desde 1922. La cifra no es baladí, sino que se sustenta en las cartas que el dictador recibía de sus admiradoras y que se clasificaban de forma cuidadosa. Tras ser investigadas por las autoridades, aquellas chicas que resultaban ‘agraciadas’ –si es que puede llamarse así– eran invitadas a un encuentro con el líder en las dependencias de su palacio. El resultado era el imaginable. Se dice que “había cola de esperas”.

Las sorprendentes cifras de la prostitución en España - Noticia - Social -  Mas: Mujeres a seguir


Reinas famosas por su, “furor uterino”; lo fueron Catalina la grande de Rusia, que tenía hasta “su propia guardia personal de sementales humanos”, o Isabel II de España; a la que en el Vaticano fue calificada así; nada menos que por el Papa reinante: “es, puta pero es nuestra puta”. Putas en los templos griegos y otros; y así innumerables personajes, ultimando con nuestro aún vivo Juan Carlos I y su largo historial de “amoríos fuera del matrimonio”, que según se dice o rumorea, “tenía como Mussolini, su gestor privado”. También abundantes políticos de “cierta altura” y por qué pagaban con tarjetas bancarias oficiales, y en grandes o abultadas cantidades de euros, han sido cursadas en burdeles, y de lo que la prensa dio amplias informaciones que supongo no han servido para nada, visto cómo se actúa aquí para tapar asuntos.


Puede que de las pocas sociedades que no conozcan la prostitución, sea la de los “Amish” por sus costumbres austeras y su apartamiento de la sociedad consumista actual; y con la peculiaridad que siguen aumentando o creciendo de forma sorprendente”. ¿Pero quién es capaz de seguirlos?


Es claro que “se puede escribir una enciclopedia, puesto que como ocurre en el lienzo del pintor, sólo hay que saber dónde adquirir los colores y pinceles y con el caletre propio, llegar a finalizar la tela, o el techo de por ejemplo “la Capilla Sixtina”; pero el que quiera que continúe busque y complete el lienzo que yo dejo hoy.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)
www.jaen-ciudad.es (aquí mucho más)

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