“Últimos días en Berlín”, Paloma Sánchez-Garnica: el nazismo y el comunismo son “dos caras de la misma moneda”

En su novela, que ya ha sido traducida a cinco idiomas y lleva 9 ediciones, habla de cómo el estalinismo y el nazismo utilizaron el mecanismo del miedo para controlar a la sociedad en torno al discurso del odio frente a enemigos internos y externos

Con el comunismo y el estalinismo ha habido “cierta condescendencia”, asegura la escritora española Paloma Sánchez-Garnica, que defiende el papel de la literatura para dar a conocer la historia: “es necesario conocerla, y más con lo que estamos viviendo ahora, para no repetir los mismos errores”.

De los totalitarismos nazi y soviético, “dos caras de la misma moneda”, trata su novela “Últimos días en Berlín”, que fue finalista de la última edición del Premio Planeta y de la que ha hablado en una entrevista con Efe durante un viaje a la capital alemana con un grupo de periodistas españoles.

En el Berlín de enero de 1933 comienza esta novela cuando Hitler es nombrado canciller alemán, una ciudad que su protagonista, Yuri Santacruz, conoce tras huir de la revolución bolchevique en San Petersburgo, que le ha privado también de su madre y su hermano pequeño.

La puerta de Brandenburgo, el reconstruido Reichstag (Parlamento alemán) y diferentes calles de la capital alemana son algunos de los escenarios en los que transcurre esta novela, en la que la autora aborda los ascensos de los totalitarismos que llevaron a la Segunda Guerra Mundial y cómo afectaron a la vida cotidiana de las personas.

El peligro del totalitarismo, sostiene Sánchez-Garnica (Madrid, 1962), “siempre existe”. Y explica los paralelismos que en su opinión existen entre Stalin, Hitler y Putin: “narcisistas, fríos, manipuladores y temerarios. No les importa acabar con los disidentes por los métodos que sean”.

Y advierte de que la historia demuestra cómo “todo empieza por algo”: a Hitler, recuerda, se le permitió mantenerse en el poder a pesar de que sus señales antisemitas desde 1933 y en 1938 se le permitió hacerse con territorios.

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