Todos los miembros del Congreso y del Senado de España, todos los partidos políticos son corresponsables del bodrio legislativo promovido por el gobierno social-comunista, la ley de «sólo sí es sí» que está excarcelando y rebajando condenas a los agresores sexuales y violadores… TODOS LOS PARTIDOS POLÍTICOS SIN EXCEPCIÓN

CARLOS AURELIO CALDITO AUNIÓN.

Hace ya casi dos décadas que algunos padres y madres separados de nuestros hijos creamos una Federación de Asociaciones por la Custodia Compartida, de la que el abajo firmante fue Secretario de Organización. Entre otras muchas acciones de las que emprendimos, nos dedicamos a visitar a cuantos diputados, senadores, miembros del Consejo General del Poder Judicial, y un largo etc. nos fue posible y se dignaron a recibirnos. Nuestra intención, obviamente, era informarlos de la necesidad de implantar la Custodia Compartida como régimen preferente en las rupturas de pareja y la generalización de la Mediación y la Orientación Familiar con carácter obligatorio, tal como ya entonces existían en la mayoría de los países de nuestro entorno civilizatorio, y ahora, veinte años después es lo normal en la mayor parte de los países civilizados, siendo España la excepción…

Por entonces ya existían algunos obstáculos que impedían que se aplicara la Custodia Compartida de los menores tras el divorcio, como norma preferente; por un lado, el gobierno del PP, presidido por José María Aznar había aprobado la primera norma de ámbito nacional, relativa a violencia doméstica y órdenes de alejamiento, mediante la cual se puso la primera piedra de la «asimetría civil y penal» que luego se acabó consolidando con la LVIOGEN, ley de violencia de género de 28 de diciembre de 2004. Por otra parte, el Tribunal Supremo de España había ya sentado jurisprudencia acerca de que, cuando una mujer denunciara haber sido víctima de violencia por parte de un hombre, en caso de no haber pruebas suficientes, se daría por válida la versión de la mujer supuestamente agredida y se consideraría motivo para privar de la presunción de inocencia al supuesto agresor…

Cuando íbamos al encuentro de los políticos, independientemente de su tendencia, o de los juristas a los que visitamos, los alertábamos de los peligrosos precedentes que se estaban creando y de que, toda la legislación que se estaba aprobando (siguiendo el ejemplo de otros lugares del mundo en los que ya se habían hecho experimentos semejantes, debido a la presión de los lobbies feministas de «género», todos fallidos y de muy peligrosos alcances), conduciría irremediablemente a un aumento astronómico de denuncias falsas por maltrato, al encarcelamiento injusto de gran número de hombres y que, tras todo ello, aparte del perfecto pretexto para subvencionar a agrupaciones de mujeres, había varios objetivos: asegurar el éxito a toda mujer que deseara repudiar a su esposo, permitir que se apropiara del patrimonio acumulado durante la convivencia y apartar a los hijos de su progenitor e impedir que pudiera seguir participando en su educación y crianza…

Apenas habían transcurrido varios meses de la puesta en vigor de la ley de violencia de género, de 28 de diciembre de 2004, y el ministro socialista, del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que acabó probando su propia medicina, aunque de forma leve (pues no se le aplicó el protocolo previsto para los casos de denuncias por «violencia de género»), Juan Fernando López Aguilar confesó públicamente que el número de denuncias falsas había aumentado enormemente y que, de todos modos eran un «daño soportable»…

Fuimos muchos los que advertimos a todos los partidos políticos con representación en el Congreso de los Diputados de las terribles consecuencias que acarrearía la LVIOGEN de 28 de diciembre de 2004, pero, ninguno nos tuvo en cuenta. Todos los diputados votaron a favor, TODOS sin excepción y obviamente TODOS son corresponsables, muchos a sabiendas de que la terrible ley, basada en la totalitaria y liberticida «perspectiva de género», creaba asimetría civil y penal, creaba tribunales de excepción -expresamente prohibidos por la Constitución Española de 1978- para juzgar exclusivamente a hombres, privándolos del derecho a la presunción de inocencia, y del derecho constitucional al recurso de habeas corpus y lo que es más grave, preveía castigar de manera más severa a los hombres que a las mujeres, en caso de incurrir en el mismo ilícito penal, y con la versión de la mujer supuestamente maltratada como única prueba…

Como resultado, a estas alturas, dos décadas después, más de 2 millones de hombres han sido denunciados falsamente por sus esposas, novias, compañeras, vecinas… y más del 25 por ciento de la población reclusa masculina es por causa de la aplicación de la LVIOGEN de 28 de diciembre de 2004.

Es muy posible que muchos de quienes pulsaron, en aquella maldita ocasión, el botón cercano al asiento que ocupan en el Congreso de los Diputados no supieran qué votaban, ni qué apoyaban; como suele ocurrir un día sí y el otro también, cada vez que se les solicita que voten; pero, esto no les exime de responsabilidad, muy al contrario. Que por ignorancia, por negligencia inexcusable, o por obediencia debida, o por disciplina de partido, o… apoyaran semejante monstruo legislativo no les resta ninguna responsabilidad. Y, para más recochineo, la mayoría de los Diputados eran hombres, varones.

Por supuesto, aquel atropeyo fue contestado por multitud de jueces que se negaron a aplicar la norma, por muy que hubiera sido aprobada «democráticamente»; más de 200 cuestiones de inconstitucionalidad fueron presentadas por jueces decentes. Pero el Tribunal Constitucional, presidido por una femiestalinista y amiga de etarras, una y carne con la entonces vicepresidente del Gobierno Zapatero, tuvo la increíble vileza de considerar que la norma, la LVIOGEN de 28 de diciembre de 2004, era una ley constitucional…

Según el diccionario de la Real Academia Española y cualquiera que ustedes consulten, prevaricar significa dictar una resolución, o decidir actuar, de forma injusta, ilegal, a sabiendas, por ignorancia inexcusable o por negligencia, cuando los autores son jueces, fiscales, empleados públicos o cualquier cargo electo o no electo… Fueron muchos los que entonces prevaricaron, fueron muchos sus cómplices.

Ahora, transcurridas dos décadas estamos en una situación semejante. El gobierno social-comunista, con la complicidad y el apoyo entusiasta de separatistas, etarras, e incluso lo que aún queda del partido Ciudadanos, sacó adelante una ley, la de «sólamente sí es sí» que, tal como muchos avisaron está trayendo tremendas consecuencias: rebaja de las penas a agresores sexuales y violadores, excarcelación y exculpación en algunos casos… y absoluta burla cruel a las víctimas… y sus promotores (con la estalinista Irene Montero al frente) tuvieron la ocurrente idea de denominar a la norma como «Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual» sin duda un perverso y sarcástico eufemismo.

Afirmar, como se viene haciendo desde hace días que la persona principalmente responsable de tamaño despropósito es la consorte de Pablo Iglesias, es una completa exageración. Y que conste que la señora de Iglesias no es precisamente santo de mi devoción. Pero la ignorancia, la mediocridad, el analfabetismo y un largo etc. de Irene Montero no eximen al resto del Consejo de Ministros, en el que hay varios jueces en excedencia, tampoco eximen a los Diputados de los diversos partidos con representación parlamentaria que, fuera por ignorancia, por neglicencia ambas inexcusables, fuera por lo que fuera, no hicieron nada o casi nada para evitar que se aprobara semejante bodrio, monstruo legislativo y menos para impedir que entrara en vigor.

Y, para más INRI, para recochineo ahora todo quisqui se rasga las vestiduras y exclama aquello de «fueron muchos los que lo avisaron»…

Y, tenemos más problemas añadidos, de aquí a que tengan lugar las elecciones generales a esta gentuza le queda tiempo para seguir aprobando más y más normas de peligrosísimos alcances, como la denominada «ley trans» u otras similares… y para remate del tomate el gobierno social-comunista no tiene oposición,… hay que ser un iluso para pensar que un posible gobierno del PP tendrá la valentía, lo que hay que tener para corregir y enderezar semejantes entuertos, teniendo en cuenta el precedente del gobierno de Rajoy que, gozando de una mayoría aplastante, como nunca había tenido otro gobierno desde la muerte del General Franco, incumplió absolutamente todas sus promesas electorales y acabó abriendo la puerta al actual gobierno de Pedro Sánchez…

En fin, agárrense que los tiempos que vienen son algo más que difíciles.

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