¿Puede volver a gobernar la derecha en Navarra?

Germán Gorraiz López

La formación de un “Gobierno Progresista” presidido por María Chivite e integrado por miembros de Geroa Bai y Podemos-Ahal Dugu, (contando con la colaboración externa de I-E y Bildu), habría condenado a Navarra Suma al ostracismo político tras elegir Chivite a EH Bildu como socio preferente en la aprobación de los Presupuestos del 2020, forzando a Esparza a asumir el papel de la confrontación permanente que le habría imposibilitado lograr un acuerdo para desmarcar a Bildu de las negociaciones presupuestarias. 

Tradicionalmente se ha considerado que UPN estaría formado por dos sectores caricaturizados como el de la toga y el de la boina, que haría referencia al sector de votantes de UPN de filiación urbana frente al sector rural de la Zona Media y Ribera de Navarra y que en la actualidad compartirían diferentes estrategias políticas.

Así, tras la celebración del 40º aniversario de UPN, Miguel Sanz habría plasmado las inquietudes de la corriente interna de UPN conocida como “sector de la boina” afirmando que “la imagen de UPN está un poco confundida en Navarra Suma” y posteriormente, apostilla que “tenemos que volver a recuperar el alma y que nuestras siglas sigan apareciendo en cuantas iniciativas políticas se tomen en Navarra Suma”. Dicha declaración de intenciones abre la posibilidad de un debate interno en el seno de UPN entre los sectores de la boina y de la toga con el objetivo inequívoco de recuperar su identidad primigenia (navarrista y foralista) que habían quedado diluidas en Navarra Suma, por lo que estaríamos en la antesala de una operación que podría desembocar en la salida de UPN de la coalición Navarra Suma .

Por otra parte, tras 7 años de travesía del desierto, el establishment navarrista habría dado por amortizado a Javier Esparza y habría elegido al actual alcalde de Tudela, Alejandro Toquero como adalid de la nueva política navarrista y neoliberal que se intenta implementar en Navarra en el escenario post coronavirus. Toquero, desde su atalaya de Tudela habría asumido la alta misión de ser “la némesis de María Chivite y desalojar al nacionalismo vasco de las instituciones navarras” y para ello, habría incorporado a su bagaje político la llamada inteligencia maquiavélica. Dicha doctrina se caracteriza por realizar acciones complejas que pueden no ser entendidas en un principio por sus votantes (dejar la alcaldía de Tudela), pues sus metas se proyectan hacia un futuro mediato (lograr la Presidencia del Gobierno de Navarra).

Asimismo, Toquero utilizará las debilidades ajenas (falta de empatía entre Esparza y Chivite) para utilizarlas en beneficio propio (ser nominado candidato de UPN para las próximas Elecciones forales del 2023) y seguirá la senda marcada por il poverello d´Assisi: “Comienza haciendo lo que es necesario, después lo que es posible y de repente estarás haciendo lo imposible”. Así, la utopía de Toquero sería vencer a María Chivite en las próximas Elecciones Forales del 2023, destino final de un recorrido jalonado por lo necesario (alcanzar la Presidencia de UPN) y lo posible ( lograr la Presidencia del Gobierno Foral). Su estrategia consistirá en la defensa a ultranza de la Navarra española y neoliberal como último reducto de la españolidad y de las libertades individuales frente a la “Navarra vasca y roja de María Chivite “ con la esperanza de aglutinar en torno a su candidatura los votos de Vox, PP y de Cs y alcanzar una mayoría absoluta que le permita gobernar en solitario.

Germán Gorraiz López-Analista

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