Pablo Iglesias es un matón

EDUARDO INDA

La chepa de Pablo Iglesias es una creación de la naturaleza o de Dios si existe. El Pablo Iglesias político, y consecuentemente Podemos, fue obra y gracia de la gran hacedora de la era Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría. Al ver que los casos de corrupción, la mayoría destapados por un servidor y Esteban Urreiztieta, metían demoscópicamente al PP en arenas movedizas ideó una estrategia para frenar la vuelta al poder del Partido Socialista. Una estrategia tan egoísta como socialmente terrorífica por cuanto suponía crear artificialmente un partido de extrema izquierda para comer espacio electoral a la formación socialdemócrata que más años ha gobernado la España democrática y así mantenerse en el poder.

Soraya dio la orden a los medios de comunicación que controlaba, que no eran precisamente pocos, de primar a una chusma que se dedicaba a atacar a la Policía en las manifestaciones, a relacionarse con ETA y a ir de la manita de los golpistas catalanes. Y un desconocido Iglesias, un basuresco Monedero y un cínico y pelín caricaturesco Errejón pasaron de no ser nada ni nadie a convertirse en las estrellas invitadas de teles, periódicos y radios y en poco menos que los salvadores de la democracia. “Han regenerado el sistema”, decían de una banda instruida y engrasada económicamente por dos terroríficas satrapías. Del lumpen al prime time sin solución de continuidad. Lo peor es que la Soraya jefa del CNI sabía perfectamente que esta chusma estaba financiada por la narcodictadura venezolana y la homófoba e hipermachista teocracia iraní pero lo cierto es que el cóctel Moncloa-medios-dinero sucio obró el milagro de que pasasen del vertedero a sentarse en las Cortes con 71 escaños. Ahora están en la mitad y pronto estarán en menos de la tercera parte porque la ciudadanía ya les ha visto el plumero.

Y, en paralelo, la vicepresidenta con más poder de la historia sugirió a relevantes miembros del Supremo y, por supuesto, a la Fiscalía General del Gobierno que se hicieran los suecos con las denuncias que llegaban sobre la financiación de Iglesias y cía por parte de dos sanguinarias tiranías. Material probatorio había para dar y tomar. El propio informe PISA (Pablo Iglesias Sociedad Anónima) es un catálogo extraordinariamente documentado de cómo el Gobierno de Irán había astillado el dineral que costaban los programas del pájaro: Fort Apache y La Tuerka. Cuando yo le pregunté en directo en La Sexta Noche si su teléfono era el 673298*** y si se lo pagaba una empresa iraní, Iglesias calló otorgando.

Lo peor es que Soraya sabía que esta chusma estaba financiada por la narcodictadura venezolana y la homófoba teocracia iraní

Tres cuartos de lo mismo sucedió con las que se interpusieron por la financiación venezolana, probada más allá de toda duda razonable. Al menos 8 millones de euros que tenían como objetivo trasladar a Europa ese chavismo que ha empobrecido hasta el infinito una de las naciones más ricas del mundo, ha acabado con la democracia en ese país hermano y ha provocado el exilio de entre 4 y 5 millones de venezolanos. Eso le llega a pasar al PP y los empapelan como hay Dios y como yo me llamo Eduardo.

Increíblemente, los medios de izquierdas se pasaron cuasiunánimemente con armas y bagajes del PSOE socialdemócrata a un partido-banda creado para acabar con las libertades en Europa en particular y en Occidente en general. Cada vez que se emprendía una acción legal contra esta gentuza, salían en tromba dando pábulo a la teoría de la conspiración. “Es una persecución política”, era el leit motiv de estos periodistas metidos a propagandistas del mal. La misma excusa, por cierto, que se podía haber sacado de la manga el PP cuando la Policía de Rubalcaba emprendió la investigación de un caso Gürtel que resultó tan cierto como la financiación venezolana e iraní de Podemos.

Que les perdonasen la vida envalentonó a Iglesias, que se dedicó a perseguir a todos aquéllos que nos negábamos a comulgar con ruedas de molino, a propalar sus mentiras y a reírle las gracias. Montó un equipo de pistoleros digitales, cuyo mote “los norcoreanos” lo dice todo sobre su pasión por la libertad, que se dedicaba a injuriar, calumniar y poner en la diana con el objetivo que todos ustedes pueden imaginar a todo el que consideran enemigo. Sobra decir que el más injuriado, calumniado y amenazado era y es el arriba firmante. No creo que haya nadie en España al que se le haya perseguido tanto y tan fascistoidamente en las redes, ni desde luego con tanta saña. Y no lo hacen físicamente pese a que les gustaría. “Pido disculpas por no romper la cara a los fachas con los que discuto en TV”, apuntó gráficamente Iglesias, un esmirriado de 1,70 y pocos que no llega a los 70 kilos de peso.

Pablo Iglesias se dedicó a perseguir a todos aquéllos que nos negábamos a comulgar con ruedas de molino y a reírle las gracias

Pensábamos que Iglesias había dejado la política después de la bonita, y no menos democrática, paliza que le metió Isabel Díaz Ayuso. Pues no. Era otra patraña más. Como la de que seguiría viviendo toda la vida en Vallecas, como la de que no cobraría más de tres salarios mínimos o como la de que jamás viajaría en Business o en Primera. Continúa controlando su menguante partido entre bambalinas y es la mente que está detrás de todas y cada una de las decisiones de una Irene Montero que intelectualmente no da para más y que es ministra por perogrullescas y machistas razones.

Su obsesión con Eduardo Inda es freudiana. No sé si tras esta psicopática conducta se esconde alguna motivación sexual, si es envidia, si simplemente constituye la rabieta del niño mimado e hijo único que es, si es afán estalinista por exterminar al enemigo o las cuatro cosas a la vez. Lo único que tengo meridianamente claro es que busca con ahínco la muerte civil de un servidor. Y tengo que dar gracias a Dios de que no estamos en el 36 porque si no tendría todos los boletos para acabar en Paracuellos o para que me dieran el paseíllo en cualquier otra parte de Madrid. Cuando siembras tanto odio contra alguien consigues, voluntaria o involuntariamente, que tus hordas tengan ganas de romperle la crisma o que se la rompan si se lo cruzan por la calle.

Otro de sus modus operandi para intentar amordazarme ha sido el terrorismo procesal, metiéndome querellas o demandas como si no hubiera un mañana. Me ha interpuesto 10 y las 10 las ha perdido, incluida la de esa cuenta en el paraíso fiscal de Granadinas en la que la dictadura chavista le ingresó 272.000 dólares. “Pierdepleitos” le llamo yo. Su meta no es otra que meterme el miedo en el cuerpo. Pero va dado porque para que deje de cantar y contar sus vergüenzas tendrá que matarme físicamente, no le valdrá con mi óbito civil.

Ha vuelto a las andadas. Al vilipendio, la calumnia y la trola burda. Y a ese matonismo que yo me paso por el forro de mis caprichos. Esta semana aprovechó nuevamente mi nombre para meter el miedo en el cuerpo a Ana Pastor. Y lo hizo con un argumento que es directamente un bulo, como prácticamente todo lo que sale de su buche color carbón: “Tuvimos que cambiar de guardería a nuestros bebés porque un sicario de Inda les acosó”. A ver, querido coletudo, la Justicia ha sentenciado con todos los pronunciamientos favorables a nuestro favor que no acosamos a vuestros hijos que, por cierto, van al centro infantil con escolta. Y ni tú ni tu pareja habéis recurrido con lo cual la sentencia ya es firme. Basta ya de embustes.

Nos intentarán partir la cara mil y una veces pero mil y una veces les responderemos con nuestra única arma: la fuerza de la razón

Lo que no cuentas es que el centro infantil era ilegal ni tampoco el método de pago que no era precisamente por transferencia. Quienes sí vais a tener un marrón judicial sois tú y tu legión de periodistas activistas que me calumniaron falsamente atribuyéndonos un acoso que sólo existe en vuestras enfermas mentes. Lo mismo que lo de la tarjeta sim de Dina Bousselham, de la cual te apoderaste y luego incineraste, según el juez, para eliminar pruebas sensibles contra ti. Tarjeta sim en la que estaba el famoso “Azotaría hasta que sangrase a Mariló Montero” que a cualquier político de la derecha le hubiera costado, y con razón, el exilio vitalicio en Australia.

Quienes han tenido un par de narices han sido los miembros de la Policía Municipal de Madrid, que se han querellado contra este delincuente por unas palabras que describen quién es el personaje y quiénes sus terroristas compañeros de viaje. Además de tildar de “montaje” la condena del Supremo a Isa Serra por agredir a varios agentes municipales y lanzarles piedras y botellas, vomitó unas injurias que de momento le van a costar que el Ayuntamiento de Madrid le declare “persona non grata”: “Con cinco tías como Isa Serra veríamos correr como gallinas a toda la Policía Municipal de Madrid. Isa me traería las cabelleras de todos ellos y Echenique y yo las quemaríamos en una hoguera con Arnaldo Otegi”. Conclusión: es basura. Conclusión de la conclusión: le mola el jefe de ETA, ergo, le mola ETA. Porque una persona que odia a la banda terrorista no hace bromitas con estas cosas.

Esta gente mete miedo, mucho miedo, terror diría yo. Y el miedo, ya se sabe, es libre. Por eso la Justicia archiva casos, como el de la financiación iraní, la venezolana o la tarjeta sim, que a cualquier otro político del espectro parlamentario le costaría el cargo y puede que la libertad. Vamos a ver qué acontece con esa Filesa de Podemos que es Neurona pero me temo lo peor. Lo mismo sucede con medios y periodistas decentes, que hacen la vista gorda por temor a represalias. Son conscientes de que publicar las mangancias, los chanchullos o las demencias de este gang traen como consecuencia un linchamiento en las redes, tal vez un escrache y puede que una agresión. No estaría de más imitar lo que se hizo en la Transición, cuando se creó la Audiencia Nacional para resolver los casos de terrorismo que en el País Vasco resultaban imposibles de juzgar por la mafiosa presión del mundo etarra. Te jugabas la vida. Eso permitiría, además, que los medios informasen libremente de este sujeto, de su partido y de sus tejemanejes. En el mientras tanto, sólo unos pocos locos continuaremos dando la batalla a este imperio del mal que conforman Iglesias, Podemos, ETA y sus propagandistas. Nos intentarán partir la cara mil y una veces pero mil y una veces les responderemos con nuestra única arma: la fuerza de la razón y de la verdad. Defender la libertad no siempre es cómodo.

FUENTE: https://okdiario.com/opinion/pablo-iglesias-maton-9864471

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