El Rey Emérito, Don Juan Carlos, y el CNI salvarán a España –y a los españoles- de los criminales Pablo Iglesias y José Luis Rodríguez Zapatero y de sus cómplices.

 Así como en Colombia la izquierda movió el aparato de poder para perseguir a Álvaro Uribe -el enemigo de la guerrilla narcoterrorista FARC-, en España, la extrema izquierda de Pablito Iglesias y la organización criminal, mafiosa de Zapatero están maniobrando, infiltrando y haciendo uso de sus “topos” en los servicios de seguridad y vigilancia, de “inteligencia” para desacreditar, para deshonrar, acabar con el prestigio de quien es el único obstáculo en su intento de destruir el Reino de España: Don Juan Carlos I de Borbón.

João Lemos Esteves

Está muy cerca el día del regreso del Rey, de Don Juan Carlos a España. Las expectativas de los patriotas españoles, de los españoles decentes, orgullosos de sus señas de identidad, de su forma de vida, de su tradición, de sus símbolos, y partidarios de que España esté organizada en forma de Monarquía Parlamentaria, la mayoría del pueblo español, tanto de derecha como de izquierda del espectro político; hacen aumentar al mismo tiempo- en términos equivalentes, la preocupación de la extrema izquierda chavista y rehén de los ayatolás iraníes, léase PSOE y Podemos, léase los indecentes Zapatero, Sánchez e Iglesias y sus secuaces y correligionarios.

Pablito Iglesias, ese individuo que, no se sabe bien si cree ser la reencarnación de Stalin o de Mussolini, o ambos personajes al mismo tiempo, acabará cayendo dentro de un ratito. Su destino es evidentísimo, e inevitable.

 Es voluntad declarada del Rey Emérito, del excelente estadista Don Juan Carlos estar presente en la inauguración de la próxima Regata de Valencia. Como ya hemos contado en VOZ IBÉRICA, y volvemos a reiterar. Rey Emérito regresará con abundante y exhaustiva información sobre el verdadero origen y autoría del atentado terrorista del 11 de marzo de 2004 en Madrid, el atentado a los trenes de Atocha que acabó con la vida de alrededor de 200 españoles, así como de la operación para hacer desaparecer las pruebas que incriminan al PSOE de Zapatero. En estos momentos, hay que ser muy ingenuo para pensar que, aquel brutal atentado no tenía claros propósitos políticos. Aquella acción criminal fue un golpe de estado.

Esta información, cualificada, creíble, que vendrá abalada por la “autorictas” propia del Rey Emérito (autorictas que se le supone, por ser quien es, y haber ostentado la jefatura del estado durante cuatro décadas, con una legitimación socialmente reconocida, debido a su buen hacer, a sus saberes y sobre todo a una indiscutible capacidad moral…) , no debería sorprender ni dejar perplejo a nadie: ya hay constancia de todo ello, en «literatura» diversa acerca de seguridad nacional y antiterrorismo, y ha sido objeto de la atención de los periodistas españoles más respetados, reputados y honestos. Por poner un ejemplo, el muy competente periodista español Luis del Pino lo ha expuesto durante los últimos años, motivo por el cual ha acabado sufriendo sucesivos intentos de silenciamiento y de linchamiento público por parte de la izquierda (y también por parte de la derecha cobarde y acomplejada que, acabó rindiéndose a la izquierda radical, como el PP de Pablo Casado y el partido “Ciudadanos”).

Luis del Pino, con datos y fuentes muy creíbles, ha denunciado reiteradamente, hasta el hartazgo, las inconsistencias en la conexión del ataque de Madrid con el yihadismo global, en ese momento, liderado por Al-Qaeda. La “historia oficial” tiene pies de barro, incluso teniendo en cuenta la forma en que actuó la organización que lideraba el deplorable Osama Bin-Laden. Y parece unánime – incluso entre los trovadores y aduladores, divulgadores de la “historia oficial” – que hubo evidencias e información de los servicios de inteligencia extranjeros que desaparecieron, con la complicidad de ciertos periodistas (una de los cuales ya nombramos en nuestra anterior narración) que propagaron noticias y mantuvieron un discurso que, en ese momento, nadie podría corroborar con evidencia de clase alguna.

Evidentemente, se recurrió a las clásicas maniobras, para intoxicar a la opinión pública, se recurrió a inventar el discurso que más le convenía a los grupos de presión, a los poderes “fácticos”, a las organizaciones que entonces pretendían hacerse con el poder: el PSOE de Zapatero y la red de intereses y conexiones estadounidenses de Hugo Chávez con Venezuela.

Como nos ha informado un experimentado y reconocido operativo de Inteligencia español, el CNI (Centro Nacional de Inteligencia), -que se dedicó con profesionalismo y un alto compromiso a la defensa de la integralidad del Reino, la libertad y la democracia-, la infiltración de elementos de la izquierda radical e indecente (los calificativos son nuestros) en el CNI en el momento previo al atentado de 2004 y su constante desestabilización del trabajo de la Agencia de Inteligencia española en los años posteriores demuestra que la toma del poder por la izquierda que pretende destruir el Reino en España, fue un porquestado maquiavélicamente, con premeditación, alevosía y no exento de crueldad.

Nuestro informador acostumbrado a analizar las líneas (visibles, invisibles e … incluso las borradas de los libros oficiales) de la política europea, sudamericana y de Oriente Medio, va mucho más allá: el ataque a la Monarquía española orquestado por Pablo Iglesias, Zapatero, PSOE, Podemos y demás organizaciones criminales, están íntimamente relacionado con los recientes acontecimientos políticos en Colombia.

De hecho, en Colombia, el ex presidente Álvaro Uribe, quien más luchó contra el grupo terrorista de las FARC y se opuso con vehemencia al infame Acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y los terroristas de las FARC, propuesto por el presidente colombiano, José Manuel Santos, ¡Será casualidad! también está siendo objeto de investigaciones criminales… sencillamente porque hay demasiada gente interesada en hacer desaparecer a testigos incómodos…

El sistema judicial –en este caso colombiano- está siendo manipulado por la izquierda radical para promover la venganza contra los opositores políticos; su objetivo es desterrar de la memoria, ocultar en el baúl de los recuerdos  del pueblo colombiano que, no hace demasiado tiempo se produjo un acto de traición, una infame rendición ante el terrorismo asesino de la guerrilla, integrada por socialistas y comunistas colombianos.

¿Quiénes son ahora los protectores y cómplices de las FARC? Tiempo atrás lo fue Hugo Chávez que jugó un papel decisivo en la supervivencia y «mantenimiento de las operaciones» (usemos esta expresión, aunque es demasiado eufemística para tamaños asesinos) de las FARC. Está sobradamente demostrado que Hugo Chávez y el régimen chavista-bolivariano financiaron a las FARC. En la actualidad, las FARC funcionan como una fuerza paramilitar al servicio del régimen cubano y del régimen narcoterrorista venezolano de Nicolás Maduro. 

El actual presidente de Colombia, Iván Duque Márquez, se opuso vehementemente a cualquier negociación-transacción con los terroristas de las FARC y ganó las elecciones derrotando al presidente Manuel Santos, quien había propuesto el Acuerdo de “paz”.

El actual presidente colombiano fue asesorado y apoyado públicamente por el presidente Álvaro Uribe, el más firme opositor de Maduro en Colombia. Suponemos que no hace falta decir que Uribe fue detenido luego de una demanda presentada por la izquierda colombiana a sueldo de Maduro.

Todo esto nos permite poder afirmar, como dice nuestro informante, que hay un paralelismo entre lo que está sucediendo en Colombia y lo que está ocurriendo en España.

 Así como en Colombia la izquierda movió el aparato de poder para perseguir a Álvaro Uribe -enemigo de las FARC- en España, la extrema izquierda de Pablo Iglesias y la extrema izquierda indecente de Zapatero están maniobrando  a través de sus topos en los servicios de seguridad y de inteligencia nacionales, para desacreditar, deshonrar, atacar al honor de quien es el único obstáculo en su intento de destruir el Reino de España: Don Juan Carlos I. Sin duda alguna el monarca y estadista más querido por los españoles, ya sean de izquierda (de los pocos españoles decentes que aún quedan en el PSOE), o sean de derecha.

Porque, no podemos olvidad que existen patriotas tanto en la la izquierda como en la derecha, en ambos lados hay gente que ama España, gente suficientemente informada para reconocer el papel protagonista, la enorme importancia del Rey Juan Carlos I en la historia reciente de España.

Al intentar destruir al Rey Juan Carlos I,  Pablo Iglesias, Zapatero y Sánchez intentan matar a la Monarquía, y obviamente dar el paso decisivo hacia un sistema republicano, que significaría el fin de la integridad territorial y de la soberanía política del Reino de España, y por supuesto, la destrucción del régimen de democracia parlamentaria y el estado de derecho.

Es obligatorio destacar el extraordinario trabajo de la gran mayoría de los agentes de la CNI que, recordemos, fue la agencia de inteligencia de mayor reputación en los años 90; curiosamente, el ataque del 11 de marzo de 2004 le quitó parte del prestigio de la CNI internacionalmente.

No obstante hay que reiterar que, la mayoría de los profesionales que trabajan para el CNI son patriotas y luchadores incansables en la defensa de España. Defender el interés público y los intereses vitales de España, la democracia, la libertad. Y si los hombres de Zapatero, Iglesias y Maduro aún no han conseguido demasiado daño en la presente década, es debido a la enorme capacidad, quizás sin parangón en Europa continental, de la mayoría de los hombres y mujeres del CNI.

Hombres y mujeres que están al servicio de España – y no al servicio de los intereses de Maduro, Zapatero e Iglesias.

CNI que sirvió siempre al Rey Juan Carlos con enorme dedicación, competencia, lealtad y patriotismo, que sabe que el Rey Emérito es un estadista único, no dejará, en esta difícil situación, una vez más, de responder a este desafío histórico. La CNI no se dejará condicionar, ni amedrentar, en su tarea de servir a España, frente a los  turbios intereses de Iglesias, Maduro y Zapatero.

 Los agentes de la CNI merecen los mayores elogios de las principales agencias internacionales, como el Mossad y la CIA, y demostrarán, una vez más que, tales elogios no son inmerecidos. Demostrarán que forman parte de una agencia de inteligencia distinguida en Europa continental y un ejemplo para sus homólogos internacionales.

Una vez más, el fantástico trabajo del CNI estará al lado de la Monarquía española y contra los ataques a la Casa Real española, es decir, junto al pueblo español y los superiores intereses de España.

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