Cataluña, una comunidad reprimida por el separatismo

César Alcalá

Les aconsejaría, si quieren hacerme caso, que no vinieran a Cataluña. No serán felices. Se sentirán oprimidos. El Estado opresor no les dejará moverse por el territorio y en cada control policial les pedirán la documentación. Vivir en el caos es lo que tiene. Cataluña está marcada por una dictadura llevada a cabo, por un estado opresor llamado España, que impide la libertad de las personas que en ella habitan. Y lo que es peor, coarta, vulnera libertades y reprime a sus dirigentes políticos. Huyan de Cataluña, porque aquí se vive peor que en Cuba o Venezuela. Las cárceles están llenas de personas perseguidas por sus ideas.

Ésta e la radiografía que muchos hacen de lo que en sus mentes consideran que está sucediendo en Cataluña. Lo peor no es que lo piensen, sino que se lo creen. Están convencidos de esta represión y falta de libertad. Aunque, a veces, dudo de la cordura de estas personas y si lo piensan de verdad o nos están tomando el pelo.

Hace unos días hemos oído unas declaraciones espectaculares de la diputada de la CUP Laia Estrada. Un personaje que considera que vive constantemente reprimidos por el gobierno de España. En unas declaraciones al diario independentista El Punt-Avui ha afirmado que “el primer caso represivo lo vivo en la barriga de mi madre. Cuando estaba embarazada de mí la llevaron al calabozo por haber participado en una acción de la Crida”.

La Crida fue un movimiento marginal, de una serie de personajes que querían hacer carrera política, y que unieron sus fuerzas para conseguirlo. Entre ellos Àngel Colom, Jordi Sánchez, Carles riera, Jordi Portabella, o David García. Todos ellos, en la década de los noventa del siglo pasado, acabaron o en Convergència, o en ERC y, algunos de estos, luego en las CUP. Dentro de la política llevada a cabo por Jordi Pujol la Crida fue, con perdón, un grano en el culo, y poco más.

Es espectacular como uno puede soltar una serie de cosas sin que pase nada. Esta diputada si siente reprimida por el gobierno de España desde que era feto. La verdad, no sé cómo ha podido crecer sin tener que ir a un psiquiatra. Lo bueno de ser o sentirse reprimido es que fue escogida diputada por el Parlament de Catalunya y cobra anualmente 63.143 euros. Mucha gente que no llega a final de mes le gustaría estar reprimida con este sueldo.

Además, Estrada considera indispensable reivindicar la soberanía de Cataluña, porque si no, está formando parte de la opresión del Estado contra el pueblo. En el fondo es triste que una persona piense así, que representa a una parte de la sociedad catalana y, lo peor, que con su voto decida leyes que afectan al conjunto de la sociedad catalana.

El caso de Laia Estrada no es único. En el Parlament de Catalunya hay muchos que viven y se sienten oprimidos por el Estado. Viven tan mal que les han de dar 63.143 euros anuales para que no cojan una depresión. Es muy triste. En el fondo me dan pena, pero no por lo que cobran, sino por lo que dicen y piensan.

Estos personajes siniestros aun no se han dado cuenta que vivimos en una democracia. Es más, muchos de ellos han nacido en democracia. La Crida funcionó de 1980 a 1993. Si la madre de la diputada Estrada estaba embarazada, lo estuvo durante la democracia. Pues bien, no se han dado cuenta de nada. Aun creen en los fantasmas, en las dictaduras y en la persecución de la gente por cualquier motivo ideológico.

Sinceramente creo que es una postura ante la sociedad. Dicen estas mamarrachadas para justificar los 63.143 euros que cobran anualmente. Muchos de ellos no saben donde caerse muertos fuera de la política. Siempre es mejor repetir, hasta la saciedad, aquellos inputs que el independentismo no para de repetir, para seguir aferrados a la poltrona. Fuera del poder hace mucho frío, por eso prefieren el calor del hemiciclo y repetir proclamas vacías de contenido, con tal de cobrar mensualmente 4.500 euros.

En Cataluña no hay presos políticos -ya no los hay porque los liberaron-. Tampoco hay exiliados, no se persigue a la gente por su manera de pensar, tampoco hay represión por parte de España. No hay nada de lo que ellos dicen. Todo lo contrario, en Cataluña se represalia a las personas que no piensan como ellos. Actúan como talibanes contra todo aquel que no es independentista. Si pudieran encarcelarían a todos aquellos que les llevan la contraria. Cierran las puertas a la gente por su manera de pensar y coaccionan la libertad de muchos catalanes.

Estos discurso, como los de la diputada Laia Estrada son vergonzosos. Como hace siempre el independentismo, ellos van de víctimas. Ellos son agredidos, represaliados, perseguidos, incomprendidos… Y hacen este discurso para esconder la realidad. Y esta es la que hemos dicho anteriormente. La represión viene de ellos y necesitan ir de víctimas para que no se descubra la verdad. No solo son sectarios, sino que actúan como cobardes. La realidad de Cataluña en nada se parece a la que ellos venden. Cataluña sí es un comunidad reprimida, pero esta la llevan a cabo los independentistas contra todos aquellos que no piensan como ellos.

César Alcalá Giménez es un prestigioso historiador, político y escritor español, especializado en la historia del carlismo y la guerra civil y otros muchos temas relacionados con la historia de España. Colabora en revistas como Actas, Revista del Vallèse-noticies.comLa RazónCOPEEconomía DigitalEl Catalán. Ha colaborado en el Diccionario biográfico español de la Real Academia de la Historia.
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