Caso La Manada: Un periodista puede acabar en la cárcel por no aceptar las normas de la «policía del pensamiento»

Jesús Bermejo

Fuente: https://www.cuartaedicion.com/2022/11/caso-la-manada-un-periodista-ira-a-la-carcel-por-no-aceptar-las-normas-de-la-policia-del-pensamiento/

Diez años de cárcel son los que podrían caerle el próximo viernes al periodista y escritor Josele Sánchez, nada menos que 10 años de cárcel; Josele no ha robado, no ha agredido ni ha matado; Josele no ha traficado influencias; Josele no ha malversado fondos ni se ha llevado dinero de todos los españoles; Josele no ha amenazado, no ha evadido capitales, no ha prevaricado ni ha participado en algún cohecho a los que los españoles ya nos hemos habituado. El delito de Josele Sánchez es atreverse a pensar y a publicar lo que piensa.

Josele Sánchez.

La causa contra Josele es porque escribe lo que otros no se atreven a escribir, porque decide ir por libre y no aceptar las normas “no escritas” de una policía del pensamiento que “ejecuta” a quien se atreve a salirse del guion y aún más si ese que se atreve a ser díscolo y poco disciplinado tiene una gran audiencia pública: Hablamos del “caso de La Manada” pero sería exactamente igual si Josele hubiera opinado (que en muchos de estos temas así lo ha hecho y de ahí el resto de sus 15 causas judiciales pendientes) sobre la pandemia y las obligatorias vacunas, sobre la razón indiscutible de Ucrania en su conflicto armado con Rusia, sobre la invasión descontrolada de inmigrantes procedentes todos de una misma raza y de una a religión, sobre el poder corrupto (con asesinatos familiares incluidos) de los grandes de la banca española, sobre la involucración de políticos, empresarios de renombre, jueces y militares en mafias organizadas de violaciones de niños o sobre la recién aprobada Ley de Memoria Histórica que convierte a España en un país totalitario donde se vota cada cuatro años (aunque esos votos ni sirvan para nada ni puedan cambiar gran cosa).

Josele Sánchez se ha granjeado la antipatía de mucha gente poderosa, tiene infinidad de enemigos en España, algunos con mucho poder

Algunos (muy pocos) tenemos el honor de sabernos amigos de Josele Sánchez, porque el periodista y escritor tiene infinidad de enemigos, algunos de sus enemigos con mucho poder en España; y tiene Josele (por inteligente y por íntegro) muy pocos amigos, pero amigos que le somos fieles tal y como impone un sentido de la camaradería que no me molesto en explicar porque probablemente no sería comprendido por la gran mayoría de ciudadanos que se acerquen a la lectura de este artículo.

Pero voy a centrarme en el juicio inminente, el que dentro de 72 horas será sometido en los juzgados de Cartagena, unos juzgados que ya sienten en su nuca el aliento presionador de las masas feministas de igual modo que lo sintió la Audiencia Provincial de Navarra cuando nada más hacer público su veredicto contra los integrantes de “La Manada” se encontró con cientos de miles de mujeres en las calles gritando “Yo sí te creo” y “No es abuso es violación” (por cierto, ¿cómo podían creer a una “víctima” cuyo relato no había trascendido al conocimiento público y cómo podían saber que se trataba de una violación si ninguna de las manifestantes había visionado el vídeo de lo ocurrido en un portal de un edificio de Pamplona?). La pregunta ahí la dejó convencido de que no será contestada, como tampoco nadie explicará cómo fue posible que en unas horas estuvieran preparadas pancartas que lleva días realizar y se movilizara tanta mujer (con lo que cuesta transmitir, incluso con ayuda de las redes sociales) la petición de asistencia a una convocatoria.

Lo bien cierto es que perfectamente organizadas como sólo la izquierda bolivariana sabe organizar estos “sarados”, miles y miles de mujeres tomaron las principales ciudades de España exigiendo un cambio de la sentencia e incluso pidiendo el ahorcamiento público del magistrado Ricardo González (que a día de hoy sigue teniendo que llevar escolta policial) por haberse permitido la osadía de emitir un voto contrario ¡ojo, a la primera sentencia, a la que condenaba a estos chicos sólo por “abuso”!

Se dictó una nueva sentencia a gusto de las manifestantes

Y por primera vez en la historia de la justicia en España el pueblo, quizás debiera decir el populacho, o mejor “la populacha” “tomó al asalto” el poder judicial y (lo mismo que cuando las hordas decidieron que se crucificara a Jesucristo y se amnistiara a Barrabás) la justicia, mejor dicho, lo que en España se llama justicia que lejos de serlo es calificada por el propio Josele Sánchez -quede claro que son palabras del peligroso periodista y escritor y no del humilde autor de este artículo- como “la mafia judicial española”- hizo caso a lo que demandaban miles y miles de enloquecidas damas y se dictó una nueva sentencia a gusto de las manifestantes.

La “nueva sentencia”, esa que dictó “la populacha” y que los jueces se limitaron a estampar su firma no sólo fue una “sentencia ejemplarizante” (algo que por ley está prohibido) sino que supuso “la caza y captura del hombre”, la criminalización del varón y toda una serie de leyes que vinieron después, como el agravante de ser hombre en la violencia doméstica (que pasó a ser “violencia de género” hasta la actual “Ley del sólo Sí es Sí”) con la que la ministro Irene Montero ha demostrado su nivel máximo de maldad… y de incompetencia.

La nueva y definitiva sentencia del “caso de La Manada” supuso un paso de gigante en la implantación de la “ideología de género

La nueva y definitiva sentencia del “caso de La Manada”, la conseguida a base de tuits, declaraciones televisivas de empoderadas feministas y manifestaciones en toda la geografía nacional (a lo mejor con la “Ley de Memoria Democrática” estoy cometiendo un delito, sin saberlo, y debiera escribir “geografía del país o geografía del estado”) la sentencia ejemplarizante trajo consigo la implantación de la “ideología de género” a saco paco, desde la presunción de culpabilidad del hombre ante una denuncia femenina (ya no ha de presentar la carga de la prueba si es una mujer quien denuncia y debe ser el hombre quien demuestre ¿Y cómo hacerlo? su inocencia) hasta la aberración llevada al máximo exponente como la declaración de toda una ministro de igualdad afirmando que ahora, con la nueva y progresista legislación que socialistas y podemitas han aprobado, “los niños, las niñas y les niñes” (que este articulista, tan analfabeto en esto del lenguaje inclusivo aún no ha comprendido bien de que se trata) vamos, “los zagales” de toda la vida de Dios que se decía en España, pueden tener relaciones sexuales con quienes ellos quieran, lo que incluye el que una niña de 11 años pueda ser amante de un hombre de 55 siempre que manifieste que esa es su voluntad.

Sí, y toda esta “lluvia de mierda” nos cayó, casualmente, tras la segunda y definitiva sentencia del “caso de La Manada” como si estuviera todo perfectamente planificado, como si estuvieran esperando cualquier detonante para entrar a sangre y fuego con su agenda del Nuevo Orden Mundial que convierte al varón en sospechoso por la condición de su género (que hasta en eso nos lo han cambiado todo, la RAE se equivocaba cuando decía que las palabras tenían género y las personas tenían sexo) o que despenaliza la pedofilia (e incluso la pederastia) siempre que cuente con la aprobación del menor, un menor que puede decidir, también, con ocho años, que quiere cambiar su “género”. Ya tenemos una sentencia de un juez de Oviedo que da la razón al niño sin necesidad, siquiera, ni del permiso de los padres ni de la valoración de un psicólogo.

Josele Sánchez será juzgado el próximo viernes, 25 de noviembre (Día de aquelarre femiestalinista, «contral la violencia de género», ¿será casualidad?) por haber ido contra la opinión unánime de todos los medios, por haber expresado ¡en artículos de opinión! que no coincidía con el veredicto de la sentencia (recuerdo, de la primera, de la que había dictado la Audiencia Provincial de Navarra antes de ser “debidamente aconsejada” a cambiar su veredicto por “la populacha”).

El periodismo consiste en revelar secretos, en contar lo que otros no quieren que se cuente

Josele Sánchez será juzgado, primero por “revelación de secretos”. ¿Cómo no salen todas las asociaciones de prensa en su defensa, como tertulianos y periodistas no reivindican el sentido de su trabajo? ¿Puede acusarse de revelar secretos a quien ejerce el oficio precisamente de “contar lo que otros no quieren que se cuente” que es en eso en lo que consiste el periodismo? ¿Qué reacción se habría producido en los medios si fuera García Ferreras, Pedro J. Ramírez o Ignacio Escolar los acusados por este delito?

Pero, es más, ¿quién comete el delito de revelar secretos, el periodista que los cuenta (que ése es su trabajo) o el funcionario encargado de velar por ellos? Si no hubiera sido porque periodistas revelaron secretos, es decir, porque hicieron público aquello que algunos poderosos se empeñaban en esconder al conocimiento de la ciudadanía, nunca hubiera caído el corrupto gobierno del americano presidente Richard Nixon con el “caso Watergate”, jamás hubiera tenido que reconocer el presidente Clinton su “comportamiento impropio” (que es como se denomina en lenguaje buenista estadounidense a la felación de una becaria) por el denominado “caso Mónica Lewinski”, habría quedado fuera de la conciencia colectiva la responsabilidad del ministro Trillo en los 75 muertos españoles que viajaban en un avión de desguace en el conocido como “caso Yak 42”, nunca nos hubiésemos enterado de la mentira de las “Armas de Destrucción Masiva en Irak”, nadie sabría de cómo se lo montaban gobernantes y altos dirigentes (príncipe de realeza británica incluido) en las orgías con niñas del denominado “caso Isla Epstein”…

En pocas palabras: ¿para qué sirve y qué es el periodismo sino la revelación de secretos?

Y también será juzgado el peligrosísimo periodista y escritor Josele Sánchez por “daños a la integridad moral” de “la víctima de La Manada”: daños producidos por quien tenía la cinta de vídeo con las imágenes, con quien (a diferencia de todos, todas y todes los que se manifestaron) sí había visionado esa cinta y emitía su opinión en el famoso artículo “Yo no te creo” después de haber podido ver detenida y reiteradas veces dicha grabación? ¿Puede acusarse de querer dañar la integridad de “la víctima” a quien podía haber difundido el vídeo que obraba en su poder y que sólo publicó un fotograma para demostrar el porqué de su “opinión”, una imagen que para desdicha de “la populacha” no parecía que “la víctima” estuviera amenazada” y por el contrario se intuía (lo siento, igual también es delito la intuición e interpretación de una imagen por parte de este articulista) que “la víctima” no parecía estar pasándolo mal precisamente?

Josele Sánchez calificó “bastardos y mascachapas” a los chavales del “caso de La Manada«

Como la interpretación es libre y yo aquí no juzgo ni califico hechos, solamente transmito mi humilde y desautorizada opinión como ciudadano inculto (en este país repleto de talentos superdotados, superdotadas y superdotades) parece que como ocurrió a los chavales del “caso de La Manada”, por cierto, a los que el propio Josele Sánchez lejos de justificar calificó públicamente como “bastardos y mascachapas”, a Josele le va a caer una sentencia ejemplarizante, un aviso a navegantes, una llamada al miedo de todo intelectual capaz de discrepar del pensamiento único existente en este país que en teoría consagra la libertad de expresión, la libertad de opinión y la libertad de prensa.

Lo lamento (de manera que no son ustedes capaces de imaginar) porque soy amigo de Josele, porque conozco su rectitud de conciencia, porque admiro la sujeción de su vida a unos principios cristianos de humildad, pobreza hasta el extremo, perdón a sus enemigos y análisis de cada una de sus acciones antes de realizarlas para estar convencido de actuar bien a ojos de Dios.

Lo lamento como ex colaborador de Josele en la tristemente desaparecida La Tribuna de España (un periódico enfrentado al pensamiento único y abierto a la disidencia que llegó a tener ¡seis millones de lectores en julio de 2018! por lo que el sistema, por lo que el Régimen del 78 debía terminar con esta “arma de destrucción masiva” por lo civil o por lo militar), lo lamento porque conozco el rigor con que trabajaba (y que nos transmitía a todos los colaboradores), porque jamás publicaba una noticia sin haber verificado absolutamente su certeza (por mucho que Ana Pastor y su “Maldito Bulo” lo calificara como “el Rey de las Fake News”).

¿Cómo se hizo Josele con la grabación de “la violación” de la denominada “La Manada”?

Lo lamento y estoy aquí, dando la cara por él, porque Josele Sánchez, fruto de esos principios llevados a límites que pocos seres humanos somos capaces de asumir, decidió no responder a ninguno de los ataques, no dar respuesta a ninguna de las múltiples barbaridades que se han vertido contra él y que le han provocado una “muerte pública”, un linchamiento mediático sin precedentes y sin que apenas nadie haya salido en su defensa ¡cuidado, no nos vaya a salpicar también a nosotros!

Y quiero terminar este artículo lanzando una pregunta al aire, a sabiendas de que no obtendrá respuesta: ¿Cómo se hizo Josele con la grabación de “la violación” de la denominada “La Manada”? ¿Tenía él unos contactos de los que carecían el resto de los directores de los grandes medios de este país? ¿No sería que la misma cinta de vídeo circuló por las mesas de redacción de los principales periodistas? ¿Podría ser que fueran muchos los que la hubieran visto y sólo uno el que lo reconociera?

Esa respuesta la tiene Josele Sánchez pero conociendo su manera de entender el periodismo y su rectitud de conciencia, estoy convencido de que no revelará la fuente y que, incluso aunque eso le salvara de la hoguera, no dejará “con el culo al aire” ni siquiera a «compañeros», colegas que se han atrevido cínicamente a criticarle.

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